Criaturas amistosas

por Fernando Villagrán
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Acostumbrándonos a su permanente y aplicada indagación literaria con que sorprende desde los inicios de este medio digital, Tomás Vio no deja de hacerlo ahora con su nuevo libro “Animales Sagrados”.

Esos seres vivos atrapan la amistosa atención del autor desde sus tempranas añoranzas, cuando fue descubriendo comportamientos sorprendentes que sustentan aquella calificación sagrada que puede inquietar al lector. Son experiencias que se distancian de sucesos divinos o espirituales, como podría sugerir el título escogido – emparentado arbitrariamente con “Animales luminosos” del escritor peruano Jeremías Gamboa – para estos catorce cuentos breves que nos aproximan, en circunstancias y vivencias muy disímiles, desde los más familiares perros y gatos hasta otros menos habituales como iguanas y cuyes.

La lectura fluye fácil con aquella pluma prolija que libera el autor en las distintas vertientes narrativas que le venimos conociendo desde “Apocalipsis y otros relatos breves” (2017).

No es sólo la brevedad de “El elefante”, lo que me anima a reproducir uno de los cuentos de “Animales sagrados”: “Ayer encontré un elefante dentro de mi pieza. No he podido sacarlo, a pesar de que mis padres llamaron a los bomberos y a la ambulancia. Trataron de que saliera por la ventana y se quedó ahí, muy tranquilo e inmóvil; incluso se sentó en mi cama a jugar con mis videojuegos y a leer mis libros. Me dijo que venía de parte de mi abuela, que ella lo envió en avión desde la sabana africana para que se me quitara la tristeza por su partida a esas lejanas tierras. Me he dado cuenta que toma bastante agua y come muchas lechugas, peras y manzanas. Es bastante grande. Parece que quiere ser mi amigo”.

Así como el contexto narrativo, el surgimiento de protagonistas es muy diverso en cada uno de los cuentos. En las antípodas de “El Elefante”, se puede leer “La bailarina de tango”, el más extenso, y algo pariente de una narrativa novelesca en mi arbitraria apreciación, donde el perro surge como un mero pretexto para el reprimido protagonista cincuentón fascinado con el atractivo sensual de una joven y bella tanguera.

Cualquiera sea el origen de estos animales sagrados, ellos sorprenden cambiando las expectativas iniciales que sugieren los protagonistas de los catorce relatos que nos presenta Tomás Vio.

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