La explotación, huevón

por Mario Valdivia
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Es lo que importa del capitalismo, no sigai con el mercado, me dijo un amigo de antes. La extracción de valor sin compensar ocurre en la producción, no el intercambio. La clásica ley del valor opera en las empresas productivas, donde se coacciona a los trabajadores a laborar para producir más valor que el salario recibido, y engrosar el capital del empresario. 

Es precisamente lo que no está claro hoy día. La acumulación más espectacular de capital se efectúa en procesos que no son productivos y organizados verticalmente. Las gigantescas creadoras de valor y capital de hoy lo hacen vendiendo información de sus clientes, no en sus fábricas. Apple, Google, Amazon, Microsoft, Meta…, son plataformas digitales que recogen información granular finísima de nuestro comportamiento, lo convierten en algoritmos y lo venden a quien quiera vender algo. Y lo hacen sin que medie: (1) Autoridad, porque si bien vigilan, no castigan, ni siquiera persuaden; simplemente nos seducen atendiendo nuestras conveniencias y deseos (2) Obligación de nuestra parte, nos atrapan y fijan en sus territorios digitales, porque mientras más las usamos mejor nos “conocen” (3) Ni pagoalguno por la información que extraen de nuestro comportamiento. Hay toda una corriente que habla de un capitalismo tardío devenido en un nuevo feudalismo – que inmoviliza en territorios digitales y no compensa monetariamente – que se las ha arreglado para convertir en capital nuestro comportamiento cotidiano, no solamente nuestro trabajo. ¡Chuta!

Otra corriente quiere entender las nuevas maneras de acumulación de capital sin perder de vista el trabajo productivo. Es solo que las nuevas organizaciones productivas ya no son las viejas jerarquías en las cuáles el trabajo era coaccionado verticalmente para asegurar la extracción de valor. Ahora son redes, un entremedio de aquellas y el mercado. Entre el lugar manejado administrativamente donde ocurre la extracción no compensada de valor, y las transacciones donde eso, en principio, no ocurre. Son estructuras contractuales temporales, que conectan clientes, proveedores y trabajadores, organizadas por proyectos específicos, en constante reconfiguración. Unen clientes, contratistas que proveen mano de obra especializada, empresas que venden componentes y partes, a veces autónomas, a veces dependientes con exclusividad, servicios externalizados de todo lo que no es considerado esencial, trabajadores temporales, asalariados por hora, ejecutivos bien remunerados, etc. Quiénes se mueven articulando estas redes fijando a otros en sus posiciones, son los que pueden extraer valor sin compensarlo. La movilidad vs la territorialización es la diferencia clave entre explotar y ser explotado. El nómade vs el sedentario. Otra onda, aunque con semejanzas.

El remedio para la primera interpretación parece simple: reconocer que nuestro comportamiento es una mercancía que podemos vender, y exigir compensación por ella. ¿Corrige toda la explotación? Además, su valor individual es nimio, valen los grandes números y las máquinas de IA que lo convierte en algoritmos. Para la segunda, la cosa es más complicada, des territorializado vs territorializado no parece ser una diferencia fácil de discernir y compensar. 

Quizás la vieja ley del valor, la producción de capital por la explotación del trabajo ya no sirve de mucho. Con ella no se pueden explicar ni domar las gigantescas diferencias económicas del mundo actual. Posiblemente fue una creación intelectual de una fase del desarrollo histórico de la tecnología, que produjo organizaciones jerárquicas con una gran fuente de poder central, comunicado mecánicamente hacia los puestos de trabajo, que permitió acumular capital simplemente concentrando masas de trabajadores poco productivos del campo. Después de todo, quizás la gran fuerza movilizadora es la tecnología en sí misma, más que la acumulación de capital mediante la explotación del trabajo productivo. Es que las diferencias económicas abismales del mundo altamente tecnologizado actual tienen obviamente más de algo que ver con aquella. El meollo de la cuestión sería, entonces, cómo domar una economía altamente tecnologizada. 

Te estai enredando, me dice mi amigo, demasiado seguro de sí mismo, igual que antes. Sin embargo, pienso que la sobrevivencia de la amistad insinúa algo.   

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