Sendero riesgoso

por Gabriel Loza
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La economía del planeta empezó el año con el informe poco optimista de las Perspectivas Globales del Banco Mundial resaltando que está próxima a batir un lamentable récord a fines de 2024: los cinco años con el menor crecimiento del PIB y las condiciones financieras más restrictivas de las últimas décadas (Gráfico 1). Se prevé que en 2024 el crecimiento del comercio mundial será solo la mitad del promedio registrado en la década anterior a la pandemia  https://www.worldbank.org/en/home. Después se publicó otro informe tampoco muy motivador del Foro Mundial de Davos con su documento Chief Economist Outlook, que explora las principales tendencias en el entorno, señalando que la actividad económica mundial sigue siendo lenta, las condiciones financieras continúan difíciles, mientras las divisiones geopolíticas y tensiones sociales siguen creciendo. Es decir que continúan los problemas del 2023.https://www3.weforum.org/docs/WEF_Chief_Economists_Outlook_2024.pdf

Gráfico 1 
La tendencia del PIB mundial: 1990-2024 

Fuente: Banco Mundial. GEP. Enero de 2024.

Estos informes poco alentadores se conocieron junto con algunos datos a diciembre de 2023 que terminaron de cerrar lo que ya decíamos de un año considerado difícil y que 2024 también lo seríahttps://lanuevamirada.cl/2023-un-ano-dificil-y-el-que-viene/.

Sin embargo, para la directora gerente del FMI: “La economía mundial ha demostrado ser notablemente resistente”, “2023 viene mejor de lo que esperábamos por un pequeño margen. Hay algo de viento que viene de 2023 a 2024″. Habrá que confiar en el viento de cola de Kristalina Georgieva https://www.bloomberglinea.com/2024/01/16/davos-2024-georgieva-del-fmi-ve-buenas-perspectivas-para-el-crecimiento-mundial/.  

El Banco Mundial espera que el crecimiento global se desacelere por tercer año consecutivo, a 2,4 %, antes de repuntar a 2,7 % en 2025.  Para el quinquenio 2020-2024 se estima que la tasa del PIB sería del 2,2%, más baja que en la crisis financiera y del comercio mundial (2005-2009) y similar a la del quinquenio de hace treinta años (ver Gráfico 1). Así ahora nos hablan del quinquenio perdido mientras que para América Latina es muy conocida la famosa década perdida (1980-1990), por lo que, sumando, tendríamos una sexta parte de un siglo perdido. Los más curioso es que en ese periodo la economía-mundo atravesó por dos revoluciones tecnológicas (industria 4.0 e industria 5.0), que se suponen son el motor del dinamismo del crecimiento. Me pregunto ¿qué hubiera sido el mundo y la región sin tanto cambio tecnológico?

Crecimiento diferenciado

Como enfatizamos en el artículo sobre un año difícil, el comportamiento por grupos de países y por regiones es muy diferenciado, pero lo que podemos decir es que durante 2024 los principales grupos de países continuarán desacelerando su crecimiento y la llamada de atención es sobre el Área del Euro, que está en torno al estancamiento y bordea la recesión (Gráfico 2).

Gráfico 2: 

Las perspectivas diferenciadas

Fuente: Banco Mundial. GEP. Enero de 2024.

En el área del euro todavía no contamos con los datos del cuarto trimestre de 2023, que se publicarán a fines de enero, pero sí conocemos el crecimiento del PIB de Alemania, uno de los países más afectados con la guerra ruso – ucraniana y muestran que efectivamente su crecimiento fue negativo para todo el año de 2023 (-0,3%). Técnicamente no entró en recesión pues el cuarto trimestre su crecimiento si bien fue negativo (-0,3%), solo ocurrió en un trimestre, puesto que se corrigieron los datos del tercer trimestre de -0,1% a solo 0% (Gráfico 3)

Gráfico 3
¿Alemania evita la recesión?

En cambio, el Área del Euro logró bajar la inflación de un 9,2% en diciembre de 2022 a un 2,9%, sin embargo, aún el BCE no piensa en los recortes de su tasa de interés para muy pronto sino tal vez durante el próximo verano. La idea sería alcanzar la meta de inflación del 2% a mediados del 2025.

El otro problema es la desaceleración de la economía china que, si bien se estima con un crecimiento del PIB de 5,2% para 2023, cuando la mayoría de los analistas esperaba que fuera entorno al 4%, para el 2024, parece que recién se cumplirá dicho vaticinio al estimar el Banco Mundial un crecimiento del 4,5% para este año (Gráfico 2). Según el documento Chief Economist Outlook: “China es una notable excepción ya que el débil consumo, la menor producción industrial y la angustia en los mercados inmobiliarios pesan sobre las perspectivas de una recuperación más fuerte en 2024”. La mayoría de los economistas jefe, 70%, cree que el crecimiento de China será moderado, mientras que un 30% espera que sea débil. Para la directora gerente del FMI “China reconoce que, a menos que avance en las difíciles reformas estructurales, su crecimiento caerá por debajo del 4%”. En cambio, las autoridades chinas insisten en un 5% de crecimiento del PIB, ya veremos quién gana.

La preocupación más bien está por el lado de una posible deflación en China, puesto que sus precios al consumidor cayeron un 0,3% interanual en diciembre de 2023, marcando el tercer mes consecutivo de descenso, que fue la racha de caída más larga desde octubre de 2009. La tasa preferencial de préstamos a un año (LPR, por sus siglas en inglés), que es la facilidad de préstamo a mediano plazo utilizada para préstamos corporativos y familiares, se mantuvo sin cambios en un mínimo histórico de 3,45% por cuarto mes consecutivo. Recordemos que el Banco Central de China, que tenía una tasa de 3,65% a principios de año, solo hizo dos recortes de 20 y 15 puntos básicos. A diferencia de la mayoría de los bancos centrales del mundo, después de la Pandemia, no subió sus tasas de interés y más bien realizó recortes pequeños.  

Por último, tenemos el caso de la economía de los EEUU, que contra todo vaticinio no entró en recesión en 2023 y más bien crecería a una tasa estimada de 2,5% para todo el año, aunque creo que la tasa podría ser mayor dado el comportamiento del tercer trimestre cuando creció a una tasa del 4,9% pese a todos los esfuerzos de la Fed para apagar su dinamismo y debilitar el mercado laboral, la cual sorprendió a conversos y profanos. El 50% de los economistas jefe cree que será moderado su crecimiento, menos del 5% que será o muy fuerte o muy débil, y un 40% débil, lo que nos daría un moderado frágil.

Gráfico 4
EEUU: Inflación general y subyacente (menos alimentos y energía)  

Fuente: Extraído del Bureau of Labor Statistics.

Lo que si sorprendió fue el dato de la inflación anualizada a diciembre en EEUU, que subió de 3,1% en noviembre a 3,4%, mientras que la llamada inflación subyacente, descontada el efecto de los precios de los alimentos y la energía, se mantuvo tercamente por el 4% (Gráfico 4).  

Los mercados inmediatamente reaccionaron y ante posibles datos de creación de empleos en el sector privado empezaron a bajar las apuestas sobre los recortes de la tasa de interés referencial de la Fed, así, las probabilidades de disminución que empezaron con un 70%, bajaron al 64%. Las Actas de la Fed de diciembre pasado prevén tasas altas por más tiempo, pero tres recortes en 2024.  El Comité de Operaciones de Mercado Abierto (FOMC) se reunirá nuevamente del 30 al 31 de enero para discutir la política monetaria.

Las discusiones se centran ahora si el último tramo de bajar la inflación para acercarse al objetivo del 2% es el más difícil o el más fácil o si no existen fases ni tramos en la consideración de la política monetaria. Los manuales de macroeconomía decían que es más fácil bajar una alta inflación, incluso una hiperinflación, que una inflación moderada.  El problema que subyace empero es si el objetivo del 2%, en los tiempos actuales de alto riesgo político y bajo grado de control de factores asociados a los problemas de oferta y distribución física, hace que se mantenga como meta intocable y sagrada.   

El riesgo geopolítico

Si bien en la mayoría de las previsiones económicas se incorpora en los distintos escenarios el riesgo geopolítico, su concepto es muy amplio y difícil de cuantificar.

El Global Risk Report del Foro Económico Mundial (WEF) destaca una perspectiva predominantemente negativa para el mundo a corto plazo y se espera que empeore a largo plazo. Sin embargo, considera como riesgo geopolítico solo al conflicto armado interestatal y lo ubica en los riesgos de corto plazo en el quinto lugar, situando a la mala información o desinformación en primer lugar del riesgo global.https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/

El riesgo geopolítico puede entenderse como el surgido de las interacciones entre países. Estas interacciones incluyen relaciones comerciales, asociaciones de seguridad, alianzas, iniciativas climáticas multinacionales, cadenas de suministro y disputas territoriales. Los riesgos geopolíticos, al igual que los riesgos a nivel de país, tienen un gran impacto comercial. Algunos ejemplos de repercusiones comerciales son: sanciones y auto sanciones, riesgos para la reputación, guerras comerciales y proteccionismo, reconfiguración de la cadena de suministro y volatilidad económica y financiera mundial.

En realidad, debería tratarse de la probabilidad de que tal evento especifico ocurra y no del riesgo en conjunto, como en el caso de la guerra de Ucrania y Rusia, la guerra de Gaza y del cierre reciente del paso por el Mar Rojo. 

El Índice de Riesgo Geopolítico del Blackrock Investment Institute nos muestra que estaríamos en un índice de 0,4 en enero después que había alcanzado un mínimo a mediados de 2023, con un índice cercano a cero en junio (-0,02), luego de un máximo de 1 con la invasión rusa a Ucrania (Gráfico 5).  La Guerra de Gaza que se inició en octubre marcó un hito. Así señala el Instituto que “Reafirmamos nuestra calificación de más alto nivel sobre las tensiones en el Golfo, dada la guerra en curso entre Israel y Hamas. Creemos que el riesgo de escalada es alto. Empero, pone en el primer puesto a: “Los ataques cibernéticos causan interrupciones sostenidas en la infraestructura física y digital crítica” y en el tercero a la estrategia de competencia entre EEUU y China. 

Gráfico 5
Índice de Riesgo Geopolítico 

Fuente. Extraído de https://www.blackrock.com/corporate/insights/blackrock-investment-institute/interactive-charts/geopolitical-risk-dashboard

Por ejemplo, los ataques del Mar Rojo ya han puesto sobre aviso a los tomadores de política económica en la medida de que puede tener efectos en la inflación. S&P Global Market Intelligence dijo que casi el 15% de los bienes importados a Europa, Medio Oriente y África del Norte fueron enviados desde Asia y el Golfo por mar. Eso incluye el 21,5% del petróleo refinado y más del 13% del petróleo crudo.

El 12% del comercio mundial se realizó a través del Mar Rojo, lo que equivale a aproximadamente 1 billón de dólares en bienes al año. De hecho, el índice de fletes contenedores (Global Container Freight Index) subió de USD 1.048 el 20 de octubre de 2023 a USD 2.613, un equivalente a un 150%. Subirán los costos y por tanto es un problema de oferta y no de demanda. 

La cuestión es que los análisis de los organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que son instituciones multilaterales, si bien hablan de los riesgos geopolíticos en sus informes no los incorporan como parte de sus recomendaciones de política. Lo que van a enfatizar, cuando la inflación de enero suba, será el mantener o incluso incrementar las ya elevadas tasas de interés de política monetaria, en lugar de llamar la atención y demandar a los gobiernos soluciones políticas a los conflictos, como la Guerra de Ucrania, la de Gaza y las escaramuzas en el Mar Rojo, las cuales mantienen alto el riesgo geopolítico autoprovocado por los países en conflicto. Para Kenneth Rogoff, execonomista jefe del FMI, el aterrizaje suave es erróneo, “la situación geopolítica es nada que haya visto en mi vida profesional”. Comparto ese punto de vista. 

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