Arráncame la vida…El Flaco de oro y María bonita

por Cristina Wormull Chiorrini

En la vida hay amores
Que nunca pueden olvidarse
Imborrables momentos
Que siempre guarda el corazón, 
Inolvidablemente, Luis Miguel

Hay amores que son inolvidables, no importa si duran unos meses, un año o tres, pero marcan las vidas de sus protagonistas y dejan una huella grabada a fuego en la historia de la pasión.  Es el caso del amor incendiario que unió por breves años a la Doña María Félix y al Flaco de oro, Agustín Lara.  Un amor plasmado en boleros que resonaron entonces, resuenan hoy y lo seguirán haciendo en el futuro. Eternamente.

María de los Ángeles Félix Güereña, que pasaría a la posteridad como María Félix, María bonita o la Doña, y Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino (quedé sin aliento), el inolvidable Agustín Lara, el Flaco de oro, el músico poeta, se enamoraron y se casaron el 24 de diciembre de 1945, justo en la víspera de Navidad, sin que la diferencia de edad los hiciera vacilar y pasaron así a escribir una de las historias de amor inolvidables.

María Félix había nacido un 8 de abril de 1914… curiosamente, también murió un 8 de abril, pero del 2002 con 88 años. Agustín Lara, se ha confirmado que nació en 1897… aunque él diría siempre que fue en 1900 (se quitaba tres años desmintiendo con esto, que solo las mujeres son las que se restan edad) y murió en 1970. Diecisiete años había entre ellos, pero el amor no reconoce fronteras etarias y encendió sus corazones y sus cuerpos.  Ambos contaban, a la fecha de iniciar su romance, con relaciones y matrimonios anteriores:  María ya se había casado dos veces, primero a los diecisiete años con Enrique Álvarez Alatorre con quien tuvo a su único hijo, Enrique Álvarez Félix, y luego, con Raúl Prado Gutiérrez, voz principal del Trío Calavera.  Agustín, además de sus múltiples aventuras, había estado casado con Esther Rivas Elorriaga.   Ya portaba la cicatriz que lo caracterizó y que tuvo su origen en la década de 1920, cuando él trabajaba de pianista en un bar e interpretaba Marucha, que había escrito para un primer amor y una celosa corista llamada Estrella, lo agredió con una botella rota. María había vivido desde su adolescencia historias complicadas por su belleza, habiendo sido expulsada de un colegio de monjas por culpa de curas que se tentaron con sus encantos y había sido alejada por su madre de su hermano Pablo de quien se enamoró y temía una relación incestuosa. 

La luna de miel entre Agustín y María fue en Acapulco, donde el compositor veracruzano le compuso el tema María bonita que en parte de su letra dice:

Acuérdate de Acapulco

De aquellas noches

María Bonita, María del alma

Acuérdate que en la playa

Con tus manitas las estrellitas

Las enjuagaba 


No fue esta la única canción dedicada a María y compuesta por Lara.  También Humo en los ojosCuando vuelvasDos puñales y muchas más estuvieron inspiradas en ella. Lara, enamorado, le regaló un piano blanco que envió a su domicilio con un mensaje que indicaba que solo él tocaría en estas canciones especiales para ella. Y, le faltó agregar, compondría muchas que se siguen cantando hoy como ayer.

María y Agustín se casaron enamorados, pero su matrimonio duró apenas tres años y en 1947 se divorciaron.  Los celos de Lara que lo llevaron un día a asustarla usando un arma, y el peculiar y fuerte carácter de Félix no permitieron que su relación diera para más, aunque el romance entre estas dos figuras dio mucho de qué hablar y su presencia en eventos públicos era ampliamente reseñada por los medios de la época, quienes destacaban la belleza de ella y lo poco agraciado del “flaco de oro”.

 “La resolución está tomada, y yo como caballero espero que María haga la demanda de divorcio para aceptarla sin condiciones. Ojalá que con esto la dejen en paz y ella pueda resolver su vida como quiera”, Agustín Lara en El Universal.

No tuvieron hijos, pero Lara adoptó a una niña de 5 años, Rocío Durán, a la que criaron juntos por tres años.  Luego, con el correr del tiempo, el flaco de oro se casaría con ella cuando, como María, apenas había cumplido los 17 años y él ya se empinaba en los 60. Habían pasado casi diez años y su matrimonio con Félix estaba más que enterrado, pero María aseguró que esa había sido la mayor venganza de Agustín que no soportaba haberla perdido. Esto se contrapone con el hecho que la relación de María y Rocío duró hasta poco antes de la muerte de Félix y que la misma Rocío aseguró luego de la muerte de Lara, que su matrimonio había sido para cuidarlo como él cuidó de ella sin tener obligación y que siempre lo había querido como a un padre.  Al mismo tiempo, estaba agradecida de María bonita que siempre la había tratado como a una hija.

Maruca (María Félix) fue la mujer más maravillosa conmigo, me bañaba, me hacía mis caireles, me compraba mis vestidos y la quise mucho. Llevamos una amistad hasta cinco años antes de que se muriera”,Rocío Durán.

María Félix fue una actriz tan grande como su personalidad, musa de escritores, diseñadores y cantantes, imprimió el nombre de México en las pantallas y festivales de cine más importantes del mundo. A través de su carrera modificó el tradicional papel de las mujeres en las películas que de damisela indefensa pasó a ser terrateniente, empoderada audaz.  Fue una de las mejor pagadas de todo el cine mexicano en el que ella prefirió destacarse, aunque originalmente le habían ofrecido actuar en Hollywood, oferta que ella rechazó.  Sin embargo, aceptó varias propuestas desde España.  Su carrera fue una de las más exitosas del cine mexicano y llegó a filmar 47 películas.

El legado de María Felix va más allá del cine y su imagen es hoy símbolo del lujo, el estilo y la excentricidad, habiendo sido la fuente de inspiración para modistos como Balenciaga, Vivier y Saint Laurent., también fue la mejor clienta de Cartier por sus particulares encargos en joyas. El año 2023 fue lanzada al mercado una muñeca Barbie coleccionable con su figura.

“…María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después se inventó a sí misma. Nació como un relámpago que rasga las sombras”. Octavio Paz

Agustín Lara compuso muchísimos boleros, entre los que se puede destacar la inmortal Noche de ronda y Solamente una vez, pero también compuso tangos entre los que destaca Arráncame la vida (que se rumorea también fue dedicado a María) que años después, en 1985, sirvió de inspiración para el libro del mismo nombre de Ángeles Mastretta que fue llevada al cine en 2008.  Pero entre lo más notable del poeta músico, se encuentra la anécdota de que, la composición de canciones a diversas ciudades de España como Toledo, Granada, Valencia, Madrid y Murcia, cuando él no conocía el país.  Con el tiempo, Lara viajó a España y al cabo de algunos años, Granada terminó convirtiéndose en el himno oficial de la ciudad por acuerdo unánime del ayuntamiento de la misma.  Y debe ser una de las canciones más interpretadas por tenores y cantantes de distintos registros.


Si tienes un hondo penar

piensa en mí;

si tienes ganas de llorar

piensa en mí. Piensa en míAgustín Lara


Y quizás ahora que ha muerto la actriz española Maritza Paredes, viene al caso recordar la inolvidable canción compuesta por LaraPiensa en mí, que fue seleccionada por el cineasta español Pedro Almodóvar para formar parte de la banda sonora de la película Tacones lejanos en 1991 y que muchos no saben es del Flaco de oro.

Tras su separación de Agustín Lara, María Félix se casó con el actor y cantante Jorge Negrete que la convirtió en viuda al cabo de poco más de un año de matrimonio.  Vivió varios romances que fueron profusamente cubieros por los medios, como con el magnate Jorge Pasquel y el torero Luis Miguel Dominguín, entre otros, para casarse con el francés Alexander Berger que se convirtió así en su quinto marido. 

Pero quizás uno de los capítulos más sonados de sus amores durante su estadía en Francia fue el romance lésbico con Suzanne Baulé, conocida como Frede, la directora del cabaret Le Carroll’s en París.  Ambas se enamoraron y viviron en el Hotel George V y su relación quedó perpetuada en una pintura que realizó Fini: una planta con dos flores donde una tenía el rostro de María y la otra, el de Frede. Su relación atravesó los últimos matrimonios de Félix ya que comenzó en el año 1950 cuando se conocieron en Buenos Aires y Frede la siguió a través de sus viajes.  Interrumpieron su relación durante el matrimonio con Negrete y volvieron a la muerte de este, para terminar violentamente el año 1954.  La doña se quedó con la famosa pintura de las flores, pero le solicitó a Fini que borrara la cara de Frede y la reemplazara por la suya, quedando la pintura con dos caras de María.

Al final de sus días, María Félix confesó haber amado mucho a Agustín, por quien aceptó haber hecho cosas que jamás pensó, como perdonarle todas sus infidelidades y escenas de celos. Pero también dijo que saberse más amada de lo que ella podía amar la aburría, así que nunca luchó por un hombre, bueno, sólo contra ella misma.

En México se rinde homenaje a los destacados de su historia enterrándolos en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores en la ciudad de México, pero solo Agustín Lara se encuentra en ese lugar.  María Félix yace en la tumba familiar del Panteón francés del cementerio privado de San Joaquín ubicado en la misma ciudad. 

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1 comment

Bernardita Wormull diciembre 19, 2024 - 1:46 pm

Muy interesante y entretenido , como siempre .

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