Peso Pluma y el ring de cinco esquinas… 

por Luis Breull

Una lógica recurrente de raciocinio en el debate público cuando compete a temas mediáticos es la imprecisión, sumada a la exageración emocional, las contradicciones, las falacias retóricas maximalistas y las profecías distópicas. Un cóctel de grave levedad, donde esta vez le tocó turno al cantante mexicano Hassan Emilio Kabande Laija, oriundo de Zapopán, en el estado de Jalisco. Un multimillonario hacedor de canciones por encargo -bandas narco incluidas entre sus clientes-, que goza tanto de la fama como del culto al lujo y la ostentación de joyas y dinero, o de las marcas y tiendas de la Quinta Avenida y Champs-Elysées, estilo propio de la estética y la moda bling-bling ligada a estos movimientos que cohabitan entre la popularidad, la ramplonería rítmico-armónica, la degradación filo delictual y el éxito fácil.

  1. ¿Cuestión de libertades?

El debate y las alertas irrumpieron mediante columnas reiteradas en diversos medios de prensa nacionales respecto de las letras y las gráficas de la puesta en escena del cultor del corrido tumbado mix trap, sea por alusiones expresas al consumo de ciertos narcóticos, como a la proyección de imágenes del Chapo Guzmán cual líder del mundo pop digno de reverenciar su recuerdo y legado. Se prendieron luces sobre la inconveniencia de presentarlo en la grilla final del Festival de Viña 2024 dadas algunas de sus creaciones -que lo tienen en el top de los rankings internacionales-, que se alejarían de la responsabilidad editorial propia de una televisión pública que defienda valores democráticos y de convivencia sana.

No obstante, inmediatamente surgieron contraposiciones respecto de la improcedencia de ejercer censura a un artista por el hecho de componer y cantar en público. Se puso en cuestión la defensa de la libertad de creación artística y la libertad de expresión como valores intransables. Y, además, se tildó de maniobra distractiva secundaria la persecución de Peso Pluma, ante el fracaso gubernamental en el combate al narcotráfico y crimen organizado. Algo así como vender del sillón de Don Otto para evitar que su esposa lo siga engañando con Fritz.

Valga recordar que sociedades avanzadas como la alemana, durante 70 años prohibió la circulación del libro Mein Kampf (Mi Lucha) -el manifiesto ideológico de Adolf Hitler, bajo el argumento de ser una incitación al odio-, cuando terminada la Segunda Guerra Mundial, sus derechos de autor fueron entregados por las fuerzas aliadas al estado de Bavaria. Desde el año 2016 cesaron los derechos sobre la obra y se permitió volver a editarla en formato con comentarios y análisis críticos incluidos para que sirva de lección en torno a sus falacias. No obstante, por décadas pese a la prohibición igual siguió circulando de mano en mano, cuestión que se aceleró con el desarrollo de internet. 

  • ¿Juntos como hermanos?

Las voces de alerta ante la improcedencia de mantener a Peso Pluma en la grilla festivalera afectaron la cohesión necesaria y la coordinación de quienes organizan este espectáculo veraniego, el Municipio de Viña del Mar, y quienes lo transmiten en forma simultánea, Canal 13 y Televisión Nacional de Chile (TVN).

En el Gobierno hubo posturas contradictorias entre la ministra del Interior, Carolina Tohá, alertando lo impropio de incentivar la narcocultura, respecto de la vocera, Camila Vallejo, quien a su vez expresó que todo acto de censura se sabe cuándo   comienza, pero no cuándo termina. Así el problema, el Directorio de TVN resolvió tratar el tema y pedir a la Comisión Organizadora del certamen -que el canal también integra- que deje sin efecto la contratación del mexicano. Un asunto que lejos de llegar a buen puerto, complicó más la situación e hizo intervenir a los equipos jurídicos de las partes, vistas las multas que debían cancelarse por cuenta de los canales y la municipalidad si Peso Pluma no actuaba. Finalmente se asumió que ese costo nadie quería pagarlo y que cuestiona el poder de los actores involucrados.

  • ¿Nació una estrella?

Con 24 años de edad, Peso Pluma, es un exponente ultraexitoso del mix latino que lo caracteriza y que transita del reguetón al corrido tumbado (variante rítmica del clásico mexicano que incluso colonizó el campo chileno) y al trap. Encabeza los charts o ranking de popularidad en el entorno de las escuchas dentro de los top five del Billboard Hot 100 y sus giras de conciertos no paran, tanto al interior de México como su invitación al Festival de Coachella, símil Lollapalooza que se realiza todos los años desde 1999, en abril, en el desierto de Colorado, California, en Estados Unidos.

En entrevistas de prensa, el cantante ha reconocido que en algunas oportunidades ha compuesto canciones por encargo y como negocio, bajo demanda de grupos narcos o carteles de droga. Una cuestión que derivó en amenazas de bandas rivales que han jurado venganza. Algo que Peso Pluma ha usado en su favor, explicando que las letras de algunos de sus temas dan cuenta de una realidad social imposible de negar y que representa lo que viven millones de jóvenes en la actualidad en distintas regiones del continente. 

De contextura pequeña, cual boxeador de la categoría Pluma, este artista tomó prestado de allí su nombre para hacer una carrera meteórica, que en menos de tres años lo tiene en la cima, incluida su participación en el late musical de Jimmy Fallon. Una huella que no ha evitado que suspenda presentaciones, como sucedió en Jalisco, bajo amenazas de venganza de grupos narco, o que el propio presidente mexicano, Manuel López Obrador comenzara hace medio año una cruzada para prohibir sus actuaciones bajo la premisa de hacer apología de las drogas, dejando al rockstar entre la popularidad y la censura.

  • ¿Y la regulación televisiva qué…?

La actual Ley de televisión obliga tanto a concesionarias de TV abierta como permisionarias de TV de pago a respetar el correcto funcionamiento de sus emisiones. Esto obliga no solo a TVN, sino a Canal 13 también y a los proveedores de TV cable que transmitan el Festival de Viña del Mar 2024, el permanente respeto a través de su programación a la formación espiritual e intelectual de la niñez y la juventud, así como su salud y estabilidad física y psíquica. 

Sobre este punto, el abogado Jorge Donoso (exdirectivo del Consejo Nacional de Televisión y expresidente del directorio de TVN), planteó en cartas al director de El Mercurio que la participación de Peso Pluma en el certamen es cuestionable en tanto la difusión de su música y sus contenidos está en absoluta contraposición con esa norma. Y si de todas maneras la actuación se materializa, cantando canciones que elogian la violencia y el consumo de drogas, obligaría al CNTV a fiscalizar de oficio y evaluar sanciones severas a los canales que transmitan esto. Lo mismo, si parte de los públicos televisivos materializan estas denuncias ante el portal web del regulador televisivo. Un caso que podría terminar en multas tanto para TVN, Canal 13 y los operadores de cable que portan estas señales.

Y no se trata solo de un asunto meramente legal, sino que las normas que autorregulan las emisiones de TVN, canal público que se rige por una misión que lo compromete al permanente incentivo de calidad en sus emisiones, consagradas en sus orientaciones programáticas y su línea editorial, cuestión que entra en conflicto con la apología de la narcocultura y la violencia que la caracteriza.

  • ¿Un insoluble problema sin origen?

El asunto Peso Pluma, como ya se le puede llamar a esta controversia tiene un nudo ciego que ningún medio y nadie se ha dado el trabajo de abordar para su mejor comprensión y tratamiento: ¿quiénes, cuándo, por qué y por cuánto contrataron a Peso Pluma y lo consideraron una figura digna y apta para cerrar el Festival de Viña 2024, sabiendo de quién se trata y el estilo que cultiva?

Aquí el problema es la omisión de origen que no exculpa ni a la Municipalidad de Viña del Mar, ni a TVN y Canal 13. Representantes de estas tres entidades forman parte de la Comisión Organizadora, responsable de la definición de la parrilla y la contratación de los artistas, generalmente encargada a productoras externas como Bizarro -del ex integrante de Grupo Al Este, Alfredo Alonso-, que ha sido denunciada anteriormente por prácticas monopólicas e irregulares. 

Como respuesta a la petición del Directorio de TVN de bajar a Peso Pluma la Comisión emitió un comunicado escrito argumentando que era imposible. Pero se refuerza entonces la idea que “el problema es la omisión del origen del problema”: los criterios de selección. No se puede bajar hoy lo que visto el tenor de algunos de sus   contenidos nunca se debió subir.

¿Dónde queda la transparencia de la decisión de contratar a este polémico cantante mexicano?¿Quiénes lo propusieron, por qué y qué accountability o responsabilidad asumen ante tal decisión? De no aclararse por completo este hecho, la controversia seguirá escalando hasta cruzar todo el Festival, incluyendo la incorporación de más actores políticos al debate (parlamentarios o alcaldes y candidatos), especialmente si hace apología al consumo de drogas o a figuras narcotraficantes, con el absurdo de dejar la puerta abierta para que en el futuro esto vuelva a repetirse. Ergo, otro aparente Peso Pluma que termine siendo un infernal Peso Pesado.

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