Cuando muere una estrella. Por Jorge Ragal

por La Nueva Mirada

Cuando muere una estrella provoca un efecto mariposa
en todos los rincones del planeta.
El cielo se tiñe con una misteriosa nube roja
que impide el vuelo de los cóndores por la cordillera.
Los mares se evaporan mágicamente como el agua
en la tetera del hogar de la abuela.
Los árboles arden como los libros de historia
en aquellas chimeneas durante el invierno.
La tierra tiembla al ritmo de una danza caribeña
y las familias huyen despavoridas sin mayor rumbo.
Los ríos se desbordan y los perros corren ladrando
por las alamedas que conducen a la escuela.
Los volcanes estallan poderosos sembrando
de ojos negros los jardines del infierno.

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