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Llegó mi tren al purgatorio
y me despediste con pañuelos blancos
bajo un cielo descolorido,
como si estuviéramos de fiesta.
Yo iba con barba y bigote
tú, con boina en el pelo
y vestido engalanado.
Había carámbanos en tu mirada.
Eran tiempos de vacíos y miedos,
nada por delante,
nada bajo mis pies,
y un camino largo por recorrer.
Aquel día gris quedó grabado
en mi retina
como una fotografía antigua.
Tú, abandonada en tu juventud,
yo, camino al exilio