Poco a poco se comienza a configurar con cifras duras la aguda crisis de gestión que atraviesa a toda la industria de la tv abierta de alcance nacional. Por primera vez tiene a todos los operadores (grupos empresariales y el Estado) en condición de profundas pérdidas. De acuerdo a los últimos informes, ante la Comisión para el Mercado Financiero, totalizan en el primer semestre 2020 un déficit de $ -26.861 millones, incluyendo el debut de Mega en esta lista de estaciones con saldo negativo, el otrora líder imbatible en audiencia y utilidades desde el 2014 en adelante.
Por primera vez tiene a todos los operadores (grupos empresariales y el Estado) en condición de profundas pérdidas.
La responsabilidad en general se le asigna a la caída en la inversión publicitaria en los canales de tv, que entre enero y junio fue de un -38,3% comparado con el mismo lapso 2019, totalizando ventas por poco más de $ 105.000 millones.
¿Pandemia o nueva normalidad?
Entender el caótico escenario televisivo abierto exige superar el contexto de contracción del negocio, generado por el Covid-19, y proyectarlo en el tiempo en estos últimos siete años. Se trata de una industria que totaliza pérdidas por $ -211.473 millones en cifras nominales, es decir a las que se les debe aplicar la inflación para actualizarlas al presente año y, por ende, serían mayores.
El 2020 estamos en presencia de un escenario no muy distinto de años anteriores. A saber, las pérdidas anuales en forma secuencial son las siguientes (en millones de pesos):
- 2014 = $ – 36.008
- 2015 = $ – 29.150
- 2016 = $ – 18.533
- 2017 = $ – 43.140
- 2018 = $ – 17.327
- 2019 = $ – 40.454
- 2020 = $ – 26.861 (solo enero-junio)
Desglosando estos siete años por cada actor en orden de mayor a menor déficit, la peor performance responde a la señal pública:
- TVN = $ – 82.808
- C13 = $ – 61.854
- CHV = $ – 59.104
- RedTV= $ – 33.196
- Telec.= $ – 3.507
- TV+ = $ – 107 (parciales 2018/2020, excluida la era UCVTV)
- Mega = $ + 29.117
El campo televisivo abierto tiene una desalineación estructural de costos versus ingresos. Y en casos como Mega, para no asfixiar aún más sus cuentas se excluyen de su balance las rentas del director ejecutivo y la directora del área dramática, que tienen contrato directo con Bethia y ese gasto no se imputa al ejercicio contable del canal, por lo que su déficit subiría cerca de $1.300 millones.
La aberrante desigualdad de rentas en esta industria es un factor estanco –que no responde a la depreciación general sufrida por el medio en la última década- que contribuye a esta crisis, donde ejecutivos y conductores de programas ganan hasta 150 veces lo que un trabajador de rango menor, que en su mayoría laboran subcontratados por empresas tercerizadas.
Como segundo factor de crisis se debe considerar que las gestiones internas de los canales han operado bajo lógicas de control de costo aplicado a la producción interna y la compra de formatos, sacrificando calidad y diversidad programática por adquirir formatos de bajísimos precios (como las producciones turcas y las bíblicas brasileras). Además, un tercer factor característico del período es el permanente despido –por goteo y a veces masivo- de trabajadores de sus plantas. Un proceso que ha llevado a rediseñar los equipos internos asumiendo una baja que puede llegar a dos tercios menos de los profesionales y técnicos respecto de hace tres años.
sacrificando calidad y diversidad programática por adquirir formatos de bajísimos precios
La despiadada paradoja 2020
Mientras la crisis sanitaria ha llevado a tener cifras de consumo televisivo incrementadas en casi un 40% más de tiempo diario por persona (principalmente adultos mayores), el correlato de aumento de ingresos publicitarios no es tal. De hecho, este año han bajado tan fuertemente que todos los canales exhiben balances negativos en un grado tal que pueden llegar a superar en doce meses las peores cifras de toda la última década.
Entre enero y junio y en orden decreciente en déficits, los resultados operacionales dan cuenta de caídas en todos los actores, donde el peor desempeño lo tiene el grupo Turner (en millones de pesos):
- CHV = $ – 7.098
- RedTV= $ – 5.642
- TVN = $ – 4.456
- Mega = $ – 4.400
- C13 = $ – 3.477
- Telec.= $ – 1.671
- TV+ = $ – 117
Esto da un total semestral de $ – 26.861 millones y de acuerdo al devenir de la pandemia y la contracción de la inversión publicitaria sumada a la crisis económica en general, permite esperar un cierre de año que se sitúe entre los 40 mil a 50 mil millones de pesos.
permite esperar un cierre de año que se sitúe entre los 40 mil a 50 mil millones de pesos.
El contexto además calza con el estudio de eventuales fusiones y ventas de señales, más la llegada de nuevos actores al país, como el grupo ViacomCBS, dueño de cadenas como Nickelodeon y MTV, entre otras. Un cuadro que reflejará indefectiblemente la depreciación de una industria compleja y asfixiada en sus costos y modelos de gestión de contenidos. Y que, como en el caso de TVN, deberá resolver su proyección en el tiempo, mediante la venta de su edificio corporativo, el ingreso de nuevos recursos o un cambio en la ley que permita que el Estado lo financie directamente.
Estamos a tres meses y medio de terminar este año y nada augura cambios de tendencia en el corto y mediano plazo. Por lo que la nueva normalidad en el caso de la TV abierta llegó para quedarse por un buen tiempo. Y quién sabe si como el Covid-19, se vuelve recurrente para refundar en forma definitiva canales más baratos, homogéneos e irrelevantes.
la nueva normalidad en el caso de la TV abierta llegó para quedarse por un buen tiempo.