Las piedras que murmuran

por Juan Enrique Piedrabuena

(Homenaje al fuerte de Samaipata, Santa Cruz, Bolivia)

Por Juan Enrique Piedrabuena

Subiendo lento por esa colina,
encontré el templo mágico y eterno,
levantado con piedras magnéticas que curan,
teñidas de rojo por el cielo
y por la sangre de antiguos sacrificios.

A mis espaldas, una selva que murmura:
quejidos de lianas que conversan con la espesura,
el salto del mono araña,
el canto de pájaros,
viejas historias enterradas en el tiempo.

Esa colina es como una palma abierta
que me acaricia con su silencio arbóreo,
repleto de gemidos
y de recovecos de mi alma peregrina.

Al llegar a su cumbre
recito antiguos versos palpitantes,
mientras recupero mi alma
en el rojo vacío de la tarde.

Dime, Amauta:
¿Dónde se fueron estas gentes?,
¿por qué no hay nadie esperándome?,
¿qué es lo que la selva murmura?

Haz que la piedra magnética cure todos mis males,
ofrendo el viejo reloj de mi padre;
¡y que se rompa en mil añicos
este silencio que me abruma!

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