“La contingencia absoluta implica un límite para lo pensado y lo no pensado. Contingencia significa que el sistema puede ser de otra manera o no ser”. Ontología de los signos vacíos. Números carentes de significados. Contingencias fragmentarias entrópicas necesaria para los cambios y la vida.
Catástrofes algorítmicas: Cambios climáticos, aluviones e inundaciones, desplomes financieros internacionales, desempleos y migraciones masivas. Guerras: cibernéticas y geopolíticas. Revoluciones y Estallidos Sociales. Un teatro algorítmico asimétrico. Sufren más, los pobres y necesitados.
Abandono de la razón. In humanismo humano no humanista.
Somos un algo (con) ritmo. Un algoritmo.
Vivimos en el “margen de la indeterminación” entre el ser humano y la máquina. En la máquina. Cercados por el “in humanismo”. En medio del “datismo”. Como un entretejido de datos. Perturbados por el “poder de los datos”. De productores y máquinas generadoras de datos. Llenos de datos y encuestas generadoras de datos. De intérpretes mediáticos de datos. De redes sociales odiosas. Sueñan y creen que poseen una verdad cierta sobre nuestras emociones, deseos y necesidades. Sobre la libido erótica. Pero Incapaces de escuchar nuestra voz interior.

Algoritmos que toman decisiones “modelados por los genes y presiones ambientales, de manera determinista o al azar, pero no libremente”. El algoritmo hombre máquina ¿siempre tiene razón? En España, una catástrofe algorítmica en un choque de trenes deja más de 70 muertos. Vaya.
Alucinan los algoritmos con la certeza absoluta. Con la representación de una “opinión de la gente” donde no habite la nada. Ni menos el no ser propio del ser humano. Nos salva la contingencia catastrófica. La de las imágenes “irreductibles a la razón, so pena de su aniquilación”. Donde no habita el pensamiento ni menos la conciencia. El lugar de probabilidad improbable. Un vacío libre de datos.
Ayudan los fragmentos de sentido: “mi pega”, mi familia, mi perro y mi fe. Amigos, pasatiempos y naturaleza” (Datos de Encuesta Bicentenario U.C. 2026 El Mercurio). También los hijos (como objetos técnicos). Destinados primero al servicio de la felicidad individualista de la procreación. Procreación desgarrada de la naturaleza humana amorosamente evolutiva. Pienso primero en la felicidad del niño.

Catástrofes: Ocho altos ejecutivos y profesionales despedidos de Divisiones y Casa Matriz de Codelco. Datos de producción, contabilización y balances falsos aumentadas en 2024 y 2055 para consecución de beneficios económicos en bonos y negociaciones. Caída persistente de la productividad en últimos 10 años. Fallas estructurales de la gestión productiva y de riesgo (recordar accidentes y muertes). Contaminación política (por no hablar de corrupción política) en la gestión empresarial y Directiva del “sueldo de Chile”. Caen fondos más conservadores de las AFP). No le importa al millón de cesantes. Se cobra recompensa por cadáver secuestrado.
Terminemos asomándonos al abismo donde no habitan ni habitarán los algoritmos. Donde habitan la angustia humana y del mismo Dios, Cristo amoroso y sufriente: “Hay una angustia ácida y turbia, poderosa como una navaja, cuyo descuartizamiento pesa lo que la tierra, una angustia en relámpagos con puntuación de abismos estrujados …una angustia que en la mente se ahorca y se corta así misma. Se mata. Una especie de sufrimiento frío y sin imágenes. Como un golpe indescriptible de abortos”.
Frases finales para la reflexión crítica, y eludir las catástrofes algorítmicas: “Más crecimiento, menos violencia. Si la torta crece, somos más generosos” Oscar Landerretche); “El individualismo es la amenaza más fuerte para las democracias” (Pietro del Solda); “Los jóvenes dirigentes de mayo del 68 tenían una verdadera cultura política, algo que le falta mucho a la generación actual”. Catherine Millet.
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Citas, e Inter textos y transtextualidades.
Yuk Hui: “Recursividad y contingencia”; Antonín Artaud: “Carta a la Vidente”.