Martin Viscarra llegó a la presidencia luego que el Congreso aceptara la dimisión de Pedro Pablo Kuczynski – comprometido en actos de corrupción vinculados con la constructora brasileña Odebrecht – revelándose como toda una sorpresa política al enfrentar con decisión el fenómeno de corrupción que no tan sólo alcanza a los dirigentes políticos. No le tembló la mano para anular la amnistía concedida por su antecesor a Alberto Fujimori, debiendo retornar a prisión; alentó que la justicia procesara a su hija Keiko, hoy bajo prisión preventiva; ha impulsado la extradición del ex Presidente Alejandro Toledo, prófugo de la justica, detenido en EE.UU. Y apoya resueltamente la investigación en contra de jueces corruptos.
Viscarra impulsa profundas reformas institucionales que buscan perfeccionar la democracia peruana, introduciendo criterios de paridad de género en el ámbito político, reponiendo el bicameralismo y una nueva agenda de transparencia. Una agenda ambiciosa que enfrenta la resistencia de varios de los actores políticos y en especial, de la mayoría fujimorista que controla el parlamento.
Ahora Martín Viscarra, cuya nivel de apoyo supera el 57 % luego de 16 meses de gobierno, ha dado un golpe a la cátedra, proponiendo recortar en un año su mandato y el del Congreso, adelantando las elecciones generales, en donde él como ninguno de los actuales parlamentarios podría postularse (como lo establece la Constitución), como una salida a la crisis institucional marcada por un largo conflicto entre gobierno y parlamento.
Ahora Martín Viscarra, cuya nivel de apoyo supera el 57 % luego de 16 meses de gobierno, ha dado un golpe a la cátedra, proponiendo recortar en un año su mandato y el del Congreso, adelantando las elecciones generales, en donde él como ninguno de los actuales parlamentarios podría postularse
Una propuesta que cuenta con el apoyo de más del 75 % de los peruanos, como lo revela una reciente encuesta de IPSOS publicada por el diario el Comercio de Lima, pero fuertemente resistida no tan sólo por los sectores de oposición que dominan el Congreso y acusan al mandatario de profundizar la crisis institucional, sino también por sectores del propio oficialismo, como lo revelan las declaraciones de la vicepresidente, Mercedes Araos, que afirmó que el mandato presidencial expiraba el año 2021.
Una propuesta que cuenta con el apoyo de más del 75 % de los peruanos, como lo revela una reciente encuesta
La propuesta debe ser aprobada por el Congreso antes de ser sometida a referéndum. Una aprobación que no se ve fácil de lograr. Sobre todo en el deteriorado escenario político que presenta el país, en donde los cinco últimos ex mandatarios (Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García- que optó por suicidarse- Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, están siendo investigados por actos de corrupción, al igual que la líder opositora Keiko Fujimori).
Es más que evidente que la radical propuesta de que “se vayan todos”, lanzada por Viscarra en su mensaje anual ante el Congreso, no tan sólo genera un vacío institucional sino también una grave incertidumbre acerca del futuro político del país, sin que nadie pueda predecir su desenlace. La crisis institucional que viviera Brasil, detonada en buena medida por el caso Lava Jato y una operación para sacar al PT del poder, culminó con la elección de Jair Bolsonaro. Y nadie puede descartar la irrupción de un líder populista- de derecha o de izquierda- en este deteriorado escenario en donde los principales partidos y líderes políticos han perdido legitimidad.
Es más que evidente que la radical propuesta de que “se vayan todos”, lanzada por Viscarra en su mensaje anual ante el Congreso, no tan sólo genera un vacío institucional sino también una grave incertidumbre acerca del futuro político del país, sin que nadie pueda predecir su desenlace.
Sin lugar a dudas, la intrincada trama de corrupción tejida no tan sólo por la constructora brasileña Odebrecht, con ramificaciones al menos a 12 países en la región, ha contribuido poderosamente al debilitamiento y crisis institucionales en la mayoría donde se han investigado los hechos (en algunos simplemente se ha eludido). Y Perú no es una excepción.
Hoy ninguno de los actuales partidos con representación parlamentaria está en condiciones de enfrentar unas complejas elecciones que apuntarían a renovar completamente el elenco político en el país. Y tampoco se divisa un liderazgo alternativo para asumir la presidencia, asumiendo que la principal figura de la oposición, Keiko Fujimori se encuentra en prisión preventiva, Alan García se suicidó, Ollanta Humala también cumple prisión preventiva y Toledo enfrenta un proceso de extradición.
Hoy ninguno de los actuales partidos con representación parlamentaria está en condiciones de enfrentar unas complejas elecciones que apuntarían a renovar completamente el elenco político en el país.
Un acuerdo de convivencia entre el gobierno y la oposición
Con urgencia la mayoría de los partidos con representación parlamentaria busca afanosamente alguna fórmula de diálogo y acuerdos de convivencia que eviten el temido vacío de poder y crisis institucional, así como el incierto camino de las elecciones anticipadas. Alguna salida negociada, incluso al precio de allanarse a las condiciones propuestas por Viscarra y devolver el sentido original a las reformas propuestas por el Presidente, bastante desnaturalizadas durante su tramitación parlamentaria.
Alguna salida negociada, incluso al precio de allanarse a las condiciones propuestas por Viscarra y devolver el sentido original a las reformas propuestas por el Presidente, bastante desnaturalizadas durante su tramitación parlamentaria.
Pero, es igualmente evidente, que no tan sólo el sistema de partidos sufre una severa crisis de legitimidad, También el poder judicial, involucrado en bochornosos actos de corrupción y venta de sentencias que favorecieron al crimen organizado.
No es evidente que un acuerdo de convivencia entre el gobierno y los sectores de oposición que hoy dominan el parlamento, permita superar la actual crisis institucional o mantenerse en sus cargos hasta el año 2021. Sobre todo porque es muy dudoso que esos partidos tengan hoy en día la misma representatividad y respaldo que alcanzaron en la anterior elección
La propuesta de Viscarra, que incluye su propia salida del poder, cuenta con un amplio y transversal respaldo ciudadano. Con su propuesta, el mandatario peruano escaló 13 puntos en las encuestas (su mayor nivel de apoyo se registró en diciembre del año pasado, con un 66 % de apoyo) evidenciando un inesperado liderazgo.
Una crisis en desarrollo
Por ahora, la crisis institucional peruana continúa en desarrollo sin evidencias para un desenlace claro. El parlamento bien puede rechazar la propuesta, con una evidente profundización de la crisis. O puede buscar un nuevo acuerdo de convivencia con el gobierno, buscando evitar el vacío e incertidumbre institucional.
Por ahora, la crisis institucional peruana continúa en desarrollo sin evidencias para un desenlace claro.
Viscarra, que aparentemente no tiene un gran apego por el poder, puede seguir presionando por una salida radical a la crisis, con todos los riesgos que ello supone para el futuro político del país. O allanarse a un acuerdo de convivencia con la oposición. Pero igual la crisis se proyectará hacia las próximas elecciones generales. Sean el 2020 o el 2021, con el desafío no menor de renovación de la política, los partidos y sus liderazgos.
Viscarra, que aparentemente no tiene un gran apego por el poder, puede seguir presionando por una salida radical a la crisis, con todos los riesgos que ello supone para el futuro político del país.