Ensayo repetido: La retención del ser humano

por Mario Valdivia

(Publicado por exigencia del grupo de progresistas retirado Mayulermu, como parte del proyecto “Qué Hacer Con La Izquierda, presumiblemente desde la izquierda”)

Que la columna Retención del ser humano es una majamama, que no se entiende, que la haga de nuevo y explique mejor, me exige. Duro el compañero, pero formado en la disciplina, obedezco desafiado. Aquí va el ensayo repetido.

El animal racional es una interpretación del ser humano típicamente ´occidental´. Una herencia grecorromana – judeocristiana de la que salió el ciudadano de Roma, el cristiano medioeval, el ciudadano liberal, el hombre moderno y otras encarnaciones históricas. Por su animalidad es un ser natural, y por la razón, universal. No es un producto social, un ser no hecho en la historia, que la trasciende. 

Hay otras interpretaciones del ser humano dando vueltas por ahí. Quizás el conservador que preserva particularismos sin guiarse por la razón, la enamorada, el moralista, la heroína, aunque pueden ser solamente casos particulares. En ´Oriente´ hay otras interpretaciones con pretensiones universalistas. El confuciano que llega a ser quién es obedeciendo las costumbres y rituales establecidos socialmente, el taoísta, que deriva como parte de la deriva natural, el budista, una nada más o menos apegada al mundo. En ´Occidente´ también hubo otras versiones universalistas entre los llamados presocráticos. (No es que yo sepa todo esto. Lo saqué de la IA, que todo lo sabe. Quien quiera discutir que lo haga con ella, no conmigo, le advierto al exigente compañero. Como parece que no cacha de qué le hablo se queda callado).

El capitalismo y el animal racional se encontraron en las ciudades libres de Europa hace tiempo. Resonaron bien. A uno le salió fácil activarle al otro los deseos animales por acumular. A este, agenciar racionalmente operaciones de producción de ganancias, activar el capitalismo. Fue chancaca disponer de este ser humano en el orden tecnológico emergente. ¿A un héroe?, ¿una enamorada?, un moralista? …, no creo.  En China parece que el encuentro entre el ser humano confuciano y el capitalismo fue similarmente gestacional. ¿Con el taoísta o el budista?… no creo.

El capitalismo ´occidental´ retiene esta interpretación histórica del ser humano – y la masifica – como si ser un animal que piensa racionalmente fuera una verdad objetiva, una realidad científica o una completa obviedad. (Pregunta para no responder: ¿cómo habría derivado en la historia este ser humano sin el capitalismo?) Un ser trascendente que crea su historia pertenece a una sociedad, pero como algo que hace, que le ocurre, que no lo define fundamentalmente. El animal racional es el mismo siempre y en todas partes, cualquiera sea el ropaje histórico que vista. Una verdad retenida y proyectada al futuro por el capitalismo, olvidando que no es más que una interpretación recibida del pasado.

En los individuos, su retención olvidada como animales racionales da por obvio que reciben de la biología animal condiciones pasivas innatas, y de la razón capacidades espontáneas también innatas para adquirir conocimientos y educarlas, olvidando la posibilidad de que todo lo considerado innato es recibido en la convivencia social de su historia pasada. Da por verdadero un misterio no examinado, el misterio de lo innato, no solo resignándose a él, sino usándolo como explicación justificativa. El capitalismo lo hace disponible como recurso para olvidar la posibilidad de que bajo lo innato hay algo retenido adquirido en el pasado, y que la aceptación madura de aquel oculta resignación. Y que la aceptación de que el mérito y el demérito resultan del uso individual de la espontaneidad de la razón tranquiliza y embota la sospecha de que obedecen a capacidades e incapacidades adquiridas en el pasado. El animal racional individual está hecho para ser un olvidadizo de las condiciones sociales en las cuáles se forma.      

A la izquierda no le conviene olvidar la vieja convicción de que el ser humano es historia – no solo la tiene -, aunque ya no sepa bien hacia dónde va esta. Que retener olvidadamente el pasado congela ciegamente el futuro, impidiendo siquiera imaginar posibilidades diferentes. Eso significa, a veces con una granularidad muy fina, que grupos sociales enteros se resignan a las condiciones inadecuadas recibidas en nombre de disposiciones innatas que no son tales, y se convierten en seguros perdedores en los juegos instrumentales acumuladores del capitalismo. Y otros que a menudo consiguen éxitos, lo hacen con ánimos existenciales devastados. Una convicción que obliga a la izquierda a porfiar sin tregua por descubrir los procesos y eventos sociales que producen las capacidades e incapacidades que en el presente aparecen sin otra explicación que lo innato, la que nada explica.

De entrada, porfiando con investigaciones de corte sociológico y psicológico que apuntan a sacar a luz eventos sociales biográficos pasados del animal racional que pueden ser intervenidos y diseñados a futuro. Todos los empeños por ´emparejar la cancha´ caben aquí. Un propósito que mantiene incuestionados los afanes del orden capitalista. A poco andar, sin embargo, y al recordar que el ser humano es su historia – no ese ser trascendente retenido -, poniendo de relieve raíces más hondas de esos eventos socio biográficos, que al articularlos con otras prácticas sociales los entrampan en una manera de ser histórica que más vale superar. Cuando la porfía contra la tranquilizada resignación ante lo innato termina por hacer visibles y cuestionables las narrativas, los hábitos y los afanes monomaníacos capitalistas. La izquierda puede abrir así posibilidades de cambiar el orden social y al ser humano que lo activa como agente. No en juegos fundamentalmente ideológicos, ni filosóficos, ni legalistas, sino agenciando nuevas prácticas y formas de ser diferentes a los del capitalismo. Es lo que exige agenciar la historia sin saber a priori para dónde va ella.

(Los compañeros y las compañeras del grupo de Mayulermu se niegan a la censura previa, reservándose el sagrado derecho a la crítica. Sospecho que en eso hay algo de flojera. Igual espero que el segundo ensayo de esta columna sea más claro que el primero. Y si no, que se busquen otro vocero y dejen de joder. Hasta aquí no más me dan mis condiciones innatas)

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