Los resultados electorales en la primera vuelta en las elecciones del 4 de octubre en Brasil fueron interpretados por los analistas como señales claras del declive de Lula y del modelo “populista” aplicado en los últimos años, siendo algunos enfáticos en señalar que Lula es el culpable del fracaso electoral en primera vuelta. El desastre electoral de Brasil es culpa de Lula y cualquier análisis de lo que salió mal para la izquierda debe comenzar con el propio Lula, como concluyó el 6 de octubre de 2026, Andrés Velasco
La izquierda brasileña acaba de sufrir una aplastante derrota electoral y probablemente perderá la presidencia a finales de octubre. Las causas son muchas, empezando por la persistente negativa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a preparar a un sucesor carismático. https://www.project-syndicate.org/commentary/reasons-for-lula-and-allies-crushing-defeat-in-brazil-by-andres-velasco-2026-10
Y las inferencias para América Latina fueron desastrosas, puesto que confirmaba y acentuaba el giro irrevocable a la derecha dura como recientemente se hizo en Ecuador, Bolivia, Chile, Colombia y en el Perú.
Sin embargo, desde el punto de vista contable, Lula (45%) había perdido por una diferencia de 2,2 millones de votos, frente a Bolsonaro Jr. (47%). Un 2% solamente de diferencia, pero suficiente para una respuesta triunfal de las encuestadoras, las calificadoras de crédito, la reacción de la bolsa de valores, como en el caso del IBOVESPA que subió al día siguiente en un 13% y de las empresas de apuestas electorales que habían festejado por anticipado el triunfo dando por asegurado el éxito de Bolsonaro Jr. en la segunda vuelta por amplio margen (Gráfico 1).
Gráfico 1
Índice de la Bolsa de San Pablo- Brasil IBOVESPA

Las reacciones por el triunfo de Lula en la segunda vuelta (51,8%) frente a Bolsonaro Jr. (48,2%) una diferencia de 3,6 puntos porcentuales por encima señala que: Las cifras muestran la magnitud del vuelco. Entre una vuelta y otra, Lula sumó alrededor de 10,38 millones de votos adicionales; Bolsonaro, apenas unos 3,72 millones. El crecimiento de Lula superó incluso el total de votos que habían recibido en la primera vuelta todos los candidatos eliminados. Es decir, no solo logró atraer a votantes de otros candidatos, sino también movilizar a parte de quienes no habían votado (Gráfico 2) https://dialogopolitico.org/agenda/elecciones-brasil-2026-lula-remontada/
Gráfico 2
Imposible entender este gráfico

La gran remontada histórica del electorado de Lula sorprendió a los mercados, con la caída de la bolsa de San Pablo IBOVESPA (Gráfico 1) en un 18% hasta fines de octubre, a las calificadoras de crédito, como FITCH, que recién se preocuparon de la deuda pública de Brasil que está cerca del 80% del PIB y de los elevados déficits fiscales que registra en torno al 8% del PIB. Por si acaso, los Estados Unidos tienen una deuda pública cerca al 100% de su PIB y déficit fiscales del 6% del PIB y las calificadoras no se preocupan.
Según Kodja, gestora patrimonial, en declaraciones a Bloomberg Línea, los inversionistas extranjeros habían destinado aproximadamente BRL$20.000 millones (US$3.700 millones) al mercado brasileño durante octubre. Las apuestas incorporaban una probabilidad cercana al 80% a un triunfo de Bolsonaro, una expectativa que quedó desmentida por las urnas. La cotización del real, que el 4 de octubre empezó a bajar respecto al dólar de BRL$5,2 a 4,97, con la segunda vuelta se trepó a BRL$5,4 el 2 de noviembre.
¿Efecto Lula?

Las inferencias sobre la región sin embargo deben ser cautelosas. En el contexto del auge de las bolsas de valores de la región que siguieron la tendencia mundial, la caída de la Bolsa de San Pablo no arrastró a las bolsas de América Latina en un efecto contagio como se temía. Su auge no tendría en realidad por qué detenerse, salvo si la causa fuera directamente la crisis o las perturbaciones del mercado financiero de Estados Unidos, como por ejemplo la que se observó el último viernes 30 de octubre gris. Según Bloomberg Línea, “se sintió Halloween en los mercados y los inversores protagonizaron su propia película de terror. Wall Street se desplomó, un hackeo multimillonario a Binance sacudió al bitcoin y hasta el oro terminó por los suelos. Nadie encontró dónde esconderse”. El viernes 30 parece que los fantasmas llegaron desde Silicon Valley puesto que Intel y Amazon encabezaron una nueva ola de ventas tecnológicas, mientras las dudas sobre los millonarios gastos en IA llevaron al Nasdaq 100 cerca del territorio de corrección.
La evolución del mercado de deuda ofrece otra señal de diferenciación regional. Pese a la volatilidad brasileña, los emisores latinoamericanos han mantenido acceso a los mercados internacionales de capital. La composición regional también ha cambiado: Brasil y México representaban históricamente alrededor de dos tercios de las emisiones internacionales latinoamericanas, pero actualmente su participación conjunta se sitúa por debajo de la mitad.
Fitch Ratings, señaló que América Latina ha registrado un desempeño crediticio más favorable de lo previsto durante 2026. De las 12 mejoras y tres rebajas de calificaciones soberanas a escala mundial, Fitch realizó ocho mejoras correspondientes a mercados emergentes, la mitad se concentró en América Latina. Entre los países favorecidos mencionó Fitch a Bolivia, Ecuador y Argentina, mientras que Paraguay, mantiene una perspectiva positiva y se encuentra cerca de alcanzar el grado de inversión. Lo curioso es que Bolivia, Ecuador y Argentina siguen con problemas económicos, pese a los programas de ayuda de FMI y ocupan después de la Venezuela bajo tuición, los 4 últimos lugares del rating de EMBI+, e incluso las calificadoras les mejoraron de ranking antes de haber aplicado medidas económicas puesto que ya tenían una alta aprobación del “mercado”.
El patio trasero de Donroe
En una imagen del 18 de noviembre de 2025 con el título “presidentes de izquierda en América Latina se unen en una foto durante la Cumbre del G20 con el presidente de Colombia Gustavo Petro junto a los presidentes Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), y Gabriel Boric (Chile)”. De los cuatro, como en la película de Regreso al Futuro, se fueron borrando las imágenes de Petro y Boric de la foto y también la de Lula con la primera vuelta y se iba a quedar solita la presidenta Claudia de México, pero le salvó el aletazo al final de la segunda vuelta del presidente Lula.
Si bien una votación no marca una tendencia y menos en una región compleja y cambiante como es América Latina y el Caribe, el resultado de Brasil es una señal al final de un túnel que parecía indicar el rumbo inevitable hacia una fuerte derechización tipo Europa Oriental, puesto que ficha por ficha, como tablero de dominó, se fue desmoronando una opción que a principios del siglo XXI surgió en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, México, Perú , Chile y Colombia que, con distintas modalidades y políticas económicas y sociales, trataba de ser una alternativa al fracaso del experimento neoliberalista dominante desde los ochenta. Esas opciones, etiquetadas como populistas, neopopulistas, socialistas del siglo XXI, izquierdistas o incluso comunistas no surgieron de la nada ni bajaron de los infiernos sino fueron producto de la exclusión política, social, étnica y económica, del aumento de la concentración del ingreso, riqueza y ampliación de la desigualdad y en especial del incremento de la pobreza y de la indigencia en un contexto de depredación de los recursos naturales y destrucción del medio ambiente.
Muchas de estas opciones se quedaron en la propuesta y no en la concreción de resultados que demuestren el cambio prometido (Boric), algunas de ellas se autocastraron o “auto suicidaron” (Evo Morales y Luis Arce en Bolivia), otras fracasaron directamente (Maduro, Correa y Kirchner) y otras se aplicaron, se adecuaron a los desafíos y sobrevivieron a las amenazas de Trump como en los casos de México, con AMLO y Claudia y con el octogenario trabajador en el Brasil, con el presidente Lula.
El rasgo relevante es que desde principios de este siglo América Latina había sido relegada en la política exterior de los Estados Unidos y es en la segunda Administración de Trump, en enero de 2025 en el contexto de la guerra geopolítica con China, que es tecnológica, comercial, inversiones, servicios, financiera etc., donde cobra notoriedad la doctrina de la seguridad nacional de Estados Unidos, ampliando no solo al área militar, sino económica y tecnológica, donde vuelve la mirada perdida hace doscientos años cuando surgió la Doctrina Monroe, que en síntesis decía América para los Americanos (EUA) y que la región era considerada su patio trasero frente a las potencias de la época.

Justamente Trump no solo retornó a la vieja doctrina sino la “actualiza”: “La Doctrina Monroe es muy importante, pero la hemos superado con creces, por muchísimo”, dijo Trump poco después de las acciones militares en Venezuela. “Ahora la llaman la ‘Doctrina Donroe’”, aseguró Trump ante un grupo de periodistas a bordo del Air Force One”. En su Estrategia de Seguridad Nacional de noviembre de 2025 respecto a sus objetivos en el hemisferio occidental precisó claramente lo que quiere el Corolario Trump a la Doctrina Monroe:
Queremos asegurar que el Hemisferio Occidental siga siendo razonablemente estable y lo suficientemente bien gobernado como para prevenir y desalentar la migración masiva a Estados Unidos; queremos un Hemisferio cuyos gobiernos cooperen con nosotros contra narcoterroristas, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; queremos un Hemisferio que permanezca libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave, y que apoye cadenas de suministro críticas; y queremos garantizar nuestro acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave. En otras palabras, afirmaremos y haremos cumplir un «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/12/2025-National-Security-Strategy.pdf
¿El corolario de Lula al Escudo de las Américas?
La fijación por encontrar tendencias en los hechos observables es inevitable. Lula no cambia la tendencia anteriormente registrada en América de Sur especialmente, pero es una señal de alto, de precaución, de cuidado, como concluye Jeremy Adelman en Project Syndicate, especialmente a su nueva política del Escudo de las Américas:

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil supone un duro golpe para el plan de Donald Trump para el hemisferio occidental. El presidente estadounidense esperaba congraciarse con los estados aliados del sur, que imitan su estilo de negocios y su postura de mano dura, mientras traicionaba aún más a sus socios liberales. Ese plan, que parecía viable hasta la votación del domingo, ahora se ha desmoronado.
El contrafactual es que si hubiera sido derrotado humillantemente por Bolsonaro habría significado una victoria aplastante para Trump y sus aliados al sur de México. Esto habría sido perjudicial para América Latina, sobre todo porque la coalición hemisférica de Trump no ha abordado los problemas reales de la región, ha impuesto el Escudo de las Américas como expresión y los países que se adscribieron lo hicieron sin chistar ni hacer correcciones al documento que les hizo firmar.
En la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) en noviembre de 2025 definió los términos de la alianza de Estados Unidos con el hemisferio occidental: Los términos de nuestras alianzas, y los términos sobre los que proporcionamos cualquier tipo de ayuda, deben depender de reducir la influencia externa adversaria —desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructuras clave hasta la compra de activos estratégicos definidos en términos amplios.
La ESN dijo que: El Consejo de Seguridad Nacional iniciará inmediatamente un sólido proceso interinstitucional para encargar a las agencias, apoyadas por el brazo analítico de nuestra Comunidad de Inteligencia, identificar puntos estratégicos y recursos en el hemisferio occidental con vistas a su protección y desarrollo conjunto con socios regionales. Y en ese marco, se realizó en enero de 2026 la Operación Resolución Absoluta, cuando las fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro y autorizaron a su sucesor en Caracas a otorgar nuevas concesiones por 100 años a una empresa estadounidense sobre 17 yacimientos petrolíferos con reservas probadas de 65.000 millones de barriles.
La Casa Blanca redobló su apuesta por la convergencia hemisférica con la Coalición Americana contra los Cárteles, conocida como el «Escudo de las Américas”, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Como relata Jeremy Adalman, en marzo de 2026, tras un acto organizado en la sede del Comando Sur de Estados Unidos en Doral, Florida, doce líderes latinoamericanos acompañaron a Trump a su club de golf para celebrar: “Los negociadores en Doral salieron de sus reuniones a puerta cerrada blandiendo acuerdos sobre oro venezolano, petróleo y contratos de minerales con Chile, todos favorables a las empresas estadounidenses”. En septiembre de 2026, se amplió el ámbito de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, cuando los firmantes de Shield añadieron la “cooperación económica » a la misión, incluyendo la «evaluación de inversiones«, la seguridad de la «cadena de suministro de minerales» y la «regulación de proveedores de confianza para la infraestructura digital». https://www.project-syndicate.org/onpoint/after-brazil-and-serbia-s-elections
La Declaración de septiembre consolida un concepto que ha sido de nuevo cuño: narcoterrorismo con una declaración oficial de 24 grupos desde la Mara-Salvatrucha, pasando por el Primer Comando de Capital, de Brasil, mencionando al Cartel de los Soles (que se dijo no existía que fue un invento), las FARC y el ELN, de Colombia, para terminar con Sendero Luminoso del Perú. Este nuevo concepto en Bolivia ha sido utilizado recientemente en el desmembramiento de “un cartel dentro de la Fiscalía General de la Nacion”, seguido de la suspensión de visas a 30 ciudadanos bolivianos, algunos de ellos ligados al poder judicial.
En conclusión, es difícil que el evento de Lula cambie todo este sunami que significa el Escudo de las Americas para los países de la región, un nuevo tipo de cooperación donde según la ESN “cualquier tipo de ayuda, debe depender de reducir la influencia externa adversaria—desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructuras clave hasta la compra de activos estratégicos en un sentido amplio”. Sin embargo, la respuesta de Brasil es una señal de que aquel pueblo, desde jóvenes, indígenas como la gente incluso de tercera edad, movilizado física y con su ejército digital en defensa de sus conquistas sociales y la soberanía económica y política, pueda frenar esta oleada del imperio de viejo cuño y grite con Quilapayún: Basta Ya, basta ya que el gringo mande… en su patio trasero.