Aquí no ha pasado nada

por Juan Enrique Piedrabuena

Sobre cielos rojizos del ocaso
se desatan truenos y relámpagos,
remolinos anuncian la tormenta,
comienza a rugir el alarido del viento
y las beatas se persignan por si acaso,
porque el invierno es una mala película.


Parvadas de niños juegan descalzos al grito:
«¡que llueva, que llueva,
la vieja está en la cueva!»,
y, como si fuera una profecía,
una pesada y ácida lluvia comienza a caer
sobre los parduzcos techos de las casas
y se pierden los vientos entre los árboles.


Un frío inclemente que pela hace cesar toda algarabía,
se cierran tugurios y colegios,
todos se refugian junto a estufas y chimeneas,
bajo el manto de una noche sin estrellas.
El golpeteo de una lluvia ensordecedora
adormece a justos y pecadores
en un sueño oscuro como la muerte…
y aquí, no ha pasado nada.

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