El espíritu del pudridero (en el tiempo)

por Sergio Canals L.

El espíritu no puede portar armas. Es un arma luminosa que no se pudre en el tiempo. Dejen a la muerte en su pudridero. El lugar de la mosca verde y el gusano. ¿Has oído un cadáver podrirse en un pudridero? Yo pienso en la mosca que cabalga en el gusano. En el gusano que copula con la mosca. Labio con labio. Beso caprichoso y crepuscular.

¿Has oído a la política madurar en un pudridero?

“El mayoritario resto de las fuerzas políticas actúa solo en función del oportunismo, el cálculo, las estrategias, las ventajas, la instrumentalización, de lo que sea con vistas a sostener su carrera por el poder y el dinero”. Camino al pudridero. El pudridero del cuerpo sin espíritu se convierte en un cuerpo licuado y mineralizado. El olor a sangre humana anida en los ojos sin ojos con polvo de vidrio. Lo vivo perece en un abrazo de muerte.

En Valparaíso “la mayoría de los crímenes son ejecuciones”. Llenas de arenas y gusanos de mar. Recuerdos, muertos y fantasmas leen con Anguita “Venus en el pudridero”. Frente al “agua vacía y una amante en un torrente de mil rostros”. El Eros devorado por el gusano. El gusano es el culpable. Un muerto es el culpable del paso del tiempo. Trampas de la memoria de un tiempo que ya no se deja atrapar. El gusano devorado por el eros. “Ella de espaldas y yo de bruces. Recepción y donación para vaciar la arena. Ella y yo, pasado y futuro, consumados y consumidos. Buscando el desorden en un orden perdido. Embriagado en un poliedro frente al mar.”

“Querer restaurar un orden perdido es tan insensato y terrorista como pretender instalar una utopía”. El hombre cree que “pude crear la democracia como el régimen del fin de los tiempos o la paz eterna”. Como una religión que siempre será hija de un Dios fallido. Un ser humano que busca al anochecer. “La noche es la materia que nos cierra y nos pervierte”.

¿Cómo alcanzar el tiempo luminoso? ¿Un tiempo que ya no se deja atrapar? El tiempo ardiente que devora todo lo que alcanza. Con un buen arnés y una correa. Todas las mañanas sacándolo a pasear. En búsqueda de una humanidad perdida. Pensando en Venus y el gusano. En el pudridero de los encarcelados con enfermedades y condiciones terminales donde ya anidan las moscas negras y el gusano rojo. Vomiten los gusanos. En todos los seres humanos habita un vacío lleno de bondad.

Y tuve por fin la respuesta. Una epifanía de amor y eternidad. Escuché madurar la vida en los labios del estío. A esa hora conocí la única razón de la Pasión de N.S.J.C.: Subió al Calvario por todos los torturados y asesinados. También por todos los asesinos y torturadores. Los acogió y perdonó a la espera de su arrepentimiento. Durante todo el tiempo del mundo. Ahora son inmortales (como la violencia).

Los gemidos me indican que tengo que sacar al tiempo. A las siete en punto, abro la puerta de la eternidad. Una mañana de primavera en la locura del relato. Con derecho a guardar silencio.

Transtextualidad: Eduardo Anguita: “Venus en el Pudridero”. “Única razón de la Pasión de N.S.J.C.”; Franck Mubert: “Conversaciones con Francis Bacon. El olor a sangre humana no se me quita de los ojos”; Entrevistas a Chantal Delsol y Lucy Oporto.

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