Un enemigo del pueblo está de vuelta

por Felipe de la Parra Vial

Henrik Ibsen fue un intelectual mal querido en su época. Su mirada inquisidora a la sociedad, donde no creía en la democracia, marcó su trayectoria. Su obra “Casa de muñecas” fue censurada y prohibida. Nunca le dieron el Premio Nobel, a pesar de su talento. Para muchos marcó el teatro realista y simbólico del siglo XX. Fue un adversario para las elites decimonónicas. Por eso, resulta desafiante ver su obra “Un enemigo del pueblo” en estos días en el Teatro de la Universidad Finis Terrae. Su mirada trasgresora, en la búsqueda de la verdad en el 2026, no deja a nadie indiferente en la sala de la calle Pocuro.

La puesta en escena, con la adaptación de la dramaturgia de Juan Pablo Troncoso, bajo la dirección de Alexandra Von Hummel, construyen una mirada propia y actual en un balneario que se ve amenazado por la denuncia de un científico, que descubre sus aguas contaminadas y que está dispuesto a revelar la barbarie ambientalista. Todo en un pueblo chico, en un infierno grande.

Es la vigente historia del negacionismo a la extinción planetaria. En esta contradicción ética transcurre el hilo teatral.

El público es el jurado de la presentación de las acusaciones y descargos. La obra se empina a un ejercicio de un teatro que incomoda y que pregunta. De una amable comedia a un teatro feroz. Desde la risa y la comunidad afable hasta la traición. De la rabia latente. De donde los disfraces del sentido común se desnudan a la hora de las conveniencias políticas y de las próximas elecciones. De la ética del compromiso que debiera interrogar a la humanidad. Donde cada uno se pregunta quién es realmente “el enemigo del pueblo”. Y es más de uno.

La obra es un espejo de la realidad. Los medios de comunicación tienen, finalmente, el barómetro que solo indica dónde calienta el sol. La verdad de la ambición y de qué es mejor para sobrevivir el presente. Donde la ética queda repitiendo curso.

La interpelación dramática se traslada a nuestros días y, por cierto, a nuestra realidad. El balneario imaginario está a un par de horas de Santiago, posiblemente. Así lo confirma la emoción de los asistentes y el rol bien interpretado por cada una de las actrices y de los actores de la obra, de la mano de Von Hummel.

La presencia dramática de Paulina García es notable. ¡No la vamos a descubrir ahora! Su construcción tiene el rigor de la templanza de su alcaldesa. Su simpatía electorera y su puñal conviviente y mordaz, nos recuerdan las promesas incumplidas como recurso político cercano, conocido. Regala chocolates, aunque su verdad sea oblicua. Su comparecencia escénica se agradece.

Se destacan también los roles protagónicos de Rodrigo Soto y María Gracia Omegna. Entusiastas y frustrados. De la moderación, del entusiasmo, de la pasión hasta la impulsividad, que terminan interpelando al público.

Una buena actuación colectiva de Germán Pinilla, Sofía Guiraldes y Laura Villa. Se agradece por sus verdades y sus vueltas de carnero. Creíbles.

Aplausos para la música, el montaje del sonido y del ejercicio de la Inteligencia Artificial, desplegados como recursos escénicos, de Mario Avillo, Ximena Sánchez y de Catalina Hevia. Con una iluminación rigurosa y resuelta, de uso excesivo de la luz plana. A veces, uno echa de menos el espacio de la sombra en una obra que se sostiene, en buena manera, en el Teatro de la Palabra.

La propuesta dramática del dramaturgo noruego Henrik Ibsen ha estado presente en la historia teatral chilena desde Casa de Muñecas, Hedda Gabler, Espectros, Peer Gynt, Pato Salvaje, entre otras. Su impronta de la realidad y su rigor de la perfección teatral, son sus herencias reconocidas en este teatro del fin del mundo.

“Un enemigo del pueblo” está de vuelta en el Teatro de la Universidad Finis Terrae hasta el 30 de octubre.

Una vez más, el Teatro incomoda y cuestiona desde el escenario acerca de la verdad. Y eso se agradece siempre.

Ficha Artística Un enemigo del pueblo

Dramaturgia: Henrik Ibsen/ Adaptación dramatúrgica: Juan Pablo Troncoso Ch. /Dirección: Alexandra Von Hummel/ Elenco: Rodrigo Soto, Paulina García, María Gracia Omegna, Germán Pinilla, Sofía Guiraldes y Laura Vila/Diseño integral: Catalina Devia/ Música y asistencia de dirección: Mario Avillo/ Diseño audiovisual: Ximena Sánchez/Asistencia técnica y operación de iluminación: Fernanda Letelier/Asistencia de diseño integral: Isidora González/ Operación de sonido: Diego Salgado/ Operación audiovisual: Ignacio Herrera/ Realización escenográfica: José Carrera/ Producción general: Sofía Paine/ Producción ejecutiva: Carolina Araya/ Una producción Universidad Finis Terrae 2026: Escuela de Teatro, Facultad de Artes; Teatro Finis Terrae, Vicerrectoría de Vinculación, Extensión y Comunicaciones; Dirección de Creación Artística, Vicerrectoría de Investigación, Creación Artística e Innovación. Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas, Línea de Apoyo a Teatros Universitarios, convocatoria 2026, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Fotografía: Elio Frugone / Paulina León.

También te puede interesar

1 comment

Isabel Lipthay octubre 8, 2026 - 10:29 am

Iría a ver la obra si no viviera fuera de Chile. Eso, gracias a este inteligente artículo de Felipe de la Parra!

Reply

Deja un comentario