En esta columna no se pretende ni se trata de tirar piedras, rocas, guijarros, paveés o adoquines, ni tampoco tirar sustancias de Chillán o marshmellows, contra alguien o contra nadie. El autor de esta columna tiene un arsenal de esta diversidad de municiones en su Santa Bárbara.
El Gobierno y la derecha nos entretienen con sus juegos tácticos y comunicacionales Con ellos esconden la incomprensión de la sociedad que pretenden seguir controlando.
Partamos por recordar el slogan de la campaña presidencial con la profecía de tiempos mejores, promesa rápidamente desvanecida y con la gente decepcionada porque no llegó ni un carajo. La reacción fue muy imaginativa, mejor reconocer que vendrán tiempos difíciles, sin decir que eso sólo vale para la gran mayoría, porque para el ABC1 o sea el 1% de la población la cosa está más que resuelta.
Estancada la economía y el país, había que inocular un dinamismo emocional a la población y nos pusieron la frase de Chile en marcha, claro que marcha atrás. Este slogan evoca el nombre de la coalición: Chile Vamos, pero aquí el asunto es que vamos agarrándonos de las mechas por los cargos en el Gobierno.
La inventiva se escurre por todas la iniciativas del Gobierno. La más rimbombante ha sido eso de la “clase media protegida” el asunto es que no nos dicen la verdad. A la clase media hay que protegerla de los vampiros productores de tarjetas de crédito, endeudando a esa clase con tasas de usura que nadie controla. Ante aquello: mutis por el foro
Esta epidemia de slogans ha sustituido al período de la frondosa sinonimia del Presidente, cuando a cada cosa que decía, le sumaba tres o cuatro adjetivos o sustantivos. Vivamos esta contención como un alivio.
Tengo la esperanza que este festival publicitario de la derecha con su propensión al marketing no termine porque es algo más que entretenido. Desde luego las agencias comunicacionales coinciden. Al fin y al cabo son reclutadas con buenos y jugosos contratos.
Estos slogans y frases tan invocativas sirven, se dice, para motivar acción y adhesión al Gobierno. Claro que todos hemos podido observar que el resultado es menos que reguleque. Para qué molestar con cifras.
Luis de las Rocas.