El Financial Times: en los próximos 4 años, los gringos invertirán 3 trillones de dólares en infraestructura de IA. Más que 10 veces el PIB anual de Chile, y nada más que en fierros…
CHAT GPT 5: la inversión del Canal de Panamá, el mayor proyecto de ingeniería del siglo XX, en valor actualizado es de 15 billones de dólares. DEEP SEEK, la barata máquina de IA china, concurre. La inversión de desplegó en 10 años… Esto es, se invertirá en fierros de AI el equivalente a 400 canales de Panamá. ¡Hay que saber darse cuenta!
CHAT GPT 5: la inversión estimada para hacer un canal a nivel de los océanos entre Arica y Sao Paulo: 250 billones de dólares. Como chileno en fonda, y político joven, esta maquinita se anima a responder lo que le pregunten. Chuta, ¿se cacha lo que sería Arica, compadre? Habría que decirle a mi amigo el Vlado.
Y súmele la inversión china en IA, ¿3 trillones adicionales? Vendrían siendo 6 trillones en puros fierros.
Es necesario dejar atrás el anticucho con terremoto para digerir como corresponde este despliegue masivo de capital, cuando volvamos a estar atragantados de nosotros mismos con nuestras elecciones, nuestras micro enemistades, nuestras cartuchonas estocaditas mutuas. Es un número inasible, como esas distancias y tiempos cósmicos que no nos dicen nada, pero que a la final son lo más real de lo real. Por lo mismo, vale la pena recordar al que convirtió en ley el hecho de que los cambios cuantitativos terminan produciendo cambios cualitativos cuando sobrepasan ciertas magnitudes. ¡Una indispensable sutileza, la firme!
Es que estos capitales ya se invierten realmente a nuestro alrededor con una fuerza acojonante. Prefiero no pedirle a estas informadas maquinitas que calculen la energía que consumen los campos de computadoras, la cantidad de agua que usan como fuente de frío, el calor que expulsan a la atmósfera, el cobre, el litio y las tierras raras (rarito el nombre) que deben extraerse del suelo. Habría que usar términos despampanantes como Mega, Tera y Peta, tan inverosímiles que no duelen. Y no conviene entenderlos a la manera del economista, como variables – costos más bien colaterales – que podrán ser manejadas, administradas, negociadas. Por el contrario, tienen una fuerza arrasadora, un despliegue de poder que es lo más central que ocurre. Capitales de 6 trillones de dólares no se detienen ante nada,ni la ranita de aquí y allá, el calentamiento atmosférico, la acidificación de los océanos, las montañas de residuos tóxicos, las comunidades arrasadas en este rincón y el otro, los estados nacionales, las democracias, los derechos. Son imparables por los poderes políticos que hay.

Estados nacionales y democracias locales no resistieron las demandas imperiosas del capital que se invirtió en Panamá en su tiempo. ¿Resistirán hoy las del mundo? El capital, no es necesario recordar quién lo enseñó, no se detiene ante nada, ni templos, ni palacios, ni decencia, ni amores. Huele mal, es flaite, sus tatuajes son mal gusto, cuentan derrotados muertos, no tiene modales. No solo se lleva la pelota para la casa, cambia el juego en la mitad del juego, y lo vuelve a cambiar. No respeta ni sus propias ideas, es inconsecuente, no duerme siesta, es puro futuro, posibilidades, imaginación, expectativas, deseos, espíritus animales, ingeniería desaforada. Y, por si fuera poco, nunca deja de encontrar espíritus animales nacionales desmesurados en los cuales hacerse carne entre nosotros.
Habría que meter esta variable en alguna parte.
Buena onda el hermano que me envió este cuento. Un poco tecnócrata, eso sí. Un poquito volao.