El proyecto de reconstrucción nacional. ¿La madre de todas las batallas?

por Marcelo Contreras


(Agencia Uno)

El mentado proyecto de “Reconstrucción nacional” no logra encubrir que se trata de una reforma o contra reforma tributaria que favorece a los sectores de más altos ingresos. No tan sólo por la rebaja del impuesto a las empresas, del 27 al 23 % sin compensaciones, sino también por la reintegración tributaria, que permite a los empresarios descontar sus impuestos personales de lo que pagan sus empresas, además de la invariabilidad tributaria por 25 años.  La inspiración es clara. La idea es que las empresas se tornan más competitivas y dispuestas a invertir, argumentando que la considerable merma fiscal que implica el proyecto será compensada por un mayor crecimiento. Una tesis defendida por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que cuenta con amplio respaldo en la derecha y con mayor razón en el empresariado, pero no en la ciudadanía, como revelan las encuestas, mostrando un rechazo que llega a mas del 73 % de los consultados.

Con toda razón, tanto el gobierno como el gran empresariado aspiran a que el proyecto sea aprobado por una mayoría más amplia que los de su propia coalición. El ministro del Interior como el de la SEGPRES se han desplegado para convencer a sectores de la oposición, además del PDG, para aprobarlo, aún sin mayor éxito. Y mucho menos en los exiguos plazos fijados por el titular de Hacienda. Antes del mes de junio cuando el gobierno deberá rendir su primera cuenta acerca del estado de la Nación.

Bien pudiera ser que se apruebe la idea de legislar, que el PDG ha condicionado a que se acojan algunas de sus propuestas, como la devolución del IVA a los remedios, y es más que evidente que la oposición insistirá en la necesidad de desglosar este proyecto misceláneo para debatir cada materia en su propio mérito. Porque una cosa es la reconstrucción de viviendas y otra muy distinta es una reforma tributaria que rebaja los ingresos fiscales. Al igual que su tramite legislativo. Incluso se insinúa que la oposición pueda recurrir al tribunal constitucional, como han manifestado varios parlamentarios.

El ministro Quiroz sostiene que no se juega la suerte del gobierno en torno a este proyecto, pero sí aparece como un eje que define las verdaderas prioridades de la actual administración, con un fuerte énfasis en el crecimiento, aunque deban sacrificarse prioridades sociales, jibarizar al estado y básicos parámetros medio ambientales.

No es bueno el balance del primer mes de gobierno de José Antonio Kast, como lo demuestra su dramática caída en las encuestas. Con señales confusas y erráticas. Ministros (as) que cometen errores de alumnos en práctica. Como la vocera Mara Sedini, con errores ortográficos en sus comunicados, huyendo de los periodistas para no contestar preguntas y lapsus reiterados en sus dichos. O la ministra de Seguridad pública, que no ha logrado esclarecer su participación en la solicitud de renuncia de Consuelo Peña de la PDI. La ministra del Deporte se suma con su afirmación que una de las prioridades de su cartera es que los deportistas cuentan con ropa de calidad.

Mucho se especula acerca de la existencia de dos almas o sensibilidades al interior del gobierno. Una dura y tecnocrática, representada por el titular de Hacienda, que no dudó en traspasar a precios, de golpe y porrazo, el alza de los combustibles, sin medir los costos políticos de la medida, y que es el verdadero impulsor de la contra reforma tributaria, debiendo aceptar su gradualidad sólo por presiones internas de su coalición. Y por el otro lado están los ministros definidos como esencialmente políticos, léase Alvarado y García Ruminot, que sí deben medir aquellos costos y están obligados a negociar con las diversas oposiciones y los partidos “bisagra”, como el PDG o no oficialistas, como el Nacional libertario.

La duda eventual es donde estaría el corazón del mandatario Kast. El gobierno es uno sólo, ha sostenido el ministro Alvarado. Pero en su interior cohabitan empresarios (con altos patrimonios, como se ha revelado en sus declaraciones), independientes y tecnócratas, sin mayor experiencia política y unos pocos políticos experimentados, con pasado parlamentario. Los asesores directos del presidente provienen de republicanos, el partido que fundó J. A. Kast.

El gobierno ha insistido en la idea de la emergencia. Un país en crisis que requiere ser reconstruido, algo insostenible desde las cifras y datos duros de realidad. José Antonio Kast ganó la elección con aquella receta clásica de la ultraderecha a nivel mundial. Proyectar la imagen de una crisis de seguridad, por la violencia, la amenaza del crimen organizado y la inmigración ilegal, crisis económica, con bajo crecimiento, alto desempleo e incremento de la deuda pública, y crisis social, materializada en salud, vivienda y educación. En base a esta imagen, que compartieron republicanos y libertarios, Kast alcanzó un 26 % de la votación en primera vuelta. La gran interrogante es cuales serán sus medidas para enfrentar esas supuestas crisis. Al parecer, su proyecto de Reconstrucción Nacional no responde muy adecuadamente y carece de un respaldo ciudadano mayoritario.

La principal razón por la cual mucho(a)s personas votaron por el ultraderechista fue su promesa de reforzar la seguridad ciudadana, expulsar a los inmigrantes ilegales y combatir al crimen organizado. Y hasta ahora no se conocen de nuevas medidas para enfrentar esos problemas que preocupan a la mayoría de la población.

El problema es que ha transcurrido algo más de un mes del actual mandato y restan casi 47. El mentado proyecto de Reconstrucción nacional es tan sólo un inicio. Falta por conocer el resto del plan para los primeros noventa días de gobierno. Cuáles son sus definiciones en materia de reducción del aparato fiscal (se había insinuado que se requería despedir a mas de 100.000 funcionarios públicos, cerca del 20 % de la actual dotación). Cuál es su política respecto de los derechos humanos y los anunciados indultos presidenciales. Qué con las interrogantes sembradas sobre el salario mínimo y la jornada de 40 horas, Qué hacer con Codelco, respecto de lo cual el ministro Quiroz expresó “preocupaciones”, mientras quien asumirá como su nuevo presidente corporativo, Bernardo Fontaine, estimula especulaciones para abrir la minera estatal al sector privado y reformular la política respecto del litio. Qué sucederá con la televisión pública, que arrastra gravosos pasivos. Y así por delante, suma y sigue. 

Ciertamente resta por conocer sus definiciones en materia de política internacional, muy relevante para el país y su economía. La política medio ambiental y la llamada “permisología”. Las políticas de género, con una ministra extraordinariamente conservadora en los temas valóricos. Las nuevas medidas respecto de la seguridad ciudadana y la inmigración (fuera de la zanja y el reforzamiento de las fronteras).

Más que una reconstrucción, el gobierno de José Antonio Kast aspira a una refundación en clave autoritaria y conservadora, bajo la fórmula de más mercado y menos estado, en donde pueda funcionar la teoría del “chorreo”. Mano dura a la violencia, delincuencia y crimen organizado. Disciplina social y represión a la protesta y manifestaciones sociales. Un país ordenado y disciplinado, con una batalla cultural en contra de las ideas progresistas.

¿Y dónde está la oposición?

Agencia EFE

Aún intentado digerir y comprender las razones de su dura derrota en las pasadas elecciones, debatiendo si debe mantener la frágil unidad alcanzada en el terreno electoral o fortalecer la identidad de los diversos sectores que la componen, con la necesidad ineludible de concertarse para enfrentar la ofensiva conservadora. 

Muy probablemente su participación en la reciente cumbre de fuerzas progresistas realizada en Barcelona, con una nutrida asistencia de diversos representantes, les haya servido para entender que enfrentan una amenaza que es global y que algunos países enfrentan con mejores resultados que otros. La derrota de Viktor Urban, aliado de José Antonio Kast, en Hungría, es un signo de esperanza. La ultraderecha representa una amenaza no tan solo al progresismo sino a los valores democráticos y a un orden mundial basado en normas jurídicas mutuamente compartidas y aprobadas para resguardar la paz, el multilateralismo y el respeto a los derechos humanos.

El gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump, con sus delirios de grandeza y su pretensión de dominar el planeta, es el principal responsable de la ruptura de este orden mundial. Sin más, declaró una guerra en Irán, que no puede ganar y de la cual busca salir de la manera menos ignominiosa posible. Secuestró al presidente de facto en Venezuela y amenaza con acciones hostiles a Cuba. Impuso sanciones a tres funcionarios chilenos por un proyecto de un cable submarino en evaluación, y pretende anexar Groenlandia, al igual que recuperar canal de Panamá, con el pretexto que es necesario para la seguridad de su país, como antes insinuara qué Canadá se integrara como un nuevo estado a su país.

 Pero no es el único. El régimen de Netanyahu en Israel, estrecho aliado de Trump, es responsable del verdadero genocidio del pueblo palestino y la guerra declarada en el medio oriente con sus graves efectos en la economía mundial y en nuestro país, que pagan los mas pobres. Rusia y la pretensión de Putin de reconstruir un imperio, debe asumir parte de esa responsabilidad.

Todo aquello configura un mundo convulsionado por guerras, intervenciones armadas en países, inmigraciones masivas y graves efectos económicos para la población mundial, en donde proliferan nacionalismos exacerbdos de los que se nutre la ultraderecha global.

Ello representa un gran desafío para el progresismo en su más amplia expresión. Tanto a nivel global como doméstico. Lo obliga a entrar con fuerza y decisión a la batalla cultural a la que llama la ultraderecha. Con ideas renovadas y una firme decisión de defender los valores civilizatorios y democráticos que nos han constituido como nación, así como defender las conquistas sociales alcanzadas a lo largo de nuestra historia, a través de una muy larga y desafiante lucha por el progreso compartido.

Con toda seguridad será el propio gobierno de José Antonio Kast el que obligue a las diversas oposiciones a concertarse en mínimos comunes. Desde luego, eso no basta para construir una opción de futuro. Resulta indispensable una renovación ideológica, programática y de liderazgos que permita elaborar propuestas viables para enfrentar los viejos y nuevos desafíos del país, en donde el crecimiento económico es una condición necesaria pero no suficiente para asegurar mayor justicia social, seguridad ciudadana y un sistema democrático que requiere perfeccionarse y profundizarse para conectar con el sentir y demandas de la población. Pero hay tiempo para aquello. La urgencia del momento es construir una oposición eficaz constructiva y propositiva.

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1 comment

juan abril 24, 2026 - 4:16 pm

muy bueno: al punto pero con contexto

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