“Hay que hacerse chico para sobrevivir.”
Nicanor Parra.
En tiempos de la postorgía
Nicanor Parra fue profesor de Mecánica en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile y existen muchas anécdotas sobre sus clases, como aquella vez que llegó con una vieja maleta y una pelota de diarios en su interior, diciendo que esa es la situación del planeta. Era uno de sus manifiestos ecologistas.
Lo que no es una anécdota es que su paso por la ciencia tuvo una fuerte incidencia en su formación como poeta. Él mismo declaró que la física nos enseña lo difícil que es hacer aseveraciones tajantes, pues pisamos un terreno muy débil. Los principios de la relatividad y la indeterminación deben ser llevados a la política, la cultura y la literatura. Esa reflexión es coherente con su propuesta antipoetica, cuya relación con la antimateria parece ser clara. La antimateria es un tipo de materia formada por antipartículas que tienen la misma masa que las partículas normales pero con propiedades contrarias, cuando ambas chocan se produce una aniquilación, estas desaparecen y se produce energía.

La antipoesía es parte de una época donde todo se altera, todo desaparece y se transforma en energía. Un grupo de jóvenes, con pelo largo, nace en Liverpool y se transforman en un hito mundial, en París se informa al mundo que está prohibido prohibir y en Cuba estalla la primera gran revolución latinoamericana. Se produce una liberación a nivel cultural, político y cambian los modelos de representación. Nace la anti representación, el arte no intenta mostrar el mundo tal como es, sino que la obra tiene un valor propio. En este sentido se lo puede relacionar con Marcel Duchamp.

Ese tiempo de la explosión, es lo que algunos teóricos llaman la modernidad, la orgía. Hoy viviríamos en la post orgía.
La antipoesía eres tú.

“… la vida más lindos son los poemas de la Gabriela Mistral. Pablo de Rokha es bueno, pero Vicente vale el doble, y el triple, dice la gente, dice la gente ay sí, no cabe duda, que el más gallo se llama Pablo Neruda huija ay hay. Corre que ya te agarra Nicanor Parra“. Con esta cueca, Violeta instala a su hermano en la historia de la poesía chilena y lo pone al más alto nivel, alcanzando a los dos premios Nobeles. El mismo Nicanor ubica la antipoesía en la tradición poética. Uno de sus antipoemas dice: “Sin Mistral, sin Huidobro, sin Neruda, no hay poesía, no hay antipoesía. Y además retiro lo dicho”
Armando Uribe fue más enfático y, en la revista Cuadernos de Beauchef, de la Facultad de Ciencias físicas y matemáticas, sentencia que desde Residencia en la tierra, nadie había descrito mejor a Chile que Parra y sus Antipoemas. Habían pasado 20 años.
La antipoesía se caracteriza por tomar el lenguaje de la calle, (Fatuo como un cisne/frío como un riel/gordo como un pavo/feo como usted) el antiheroismo, el poeta ya no es el vate inspirado y romántico (Ni muy listo ni tonto de remate / Fuí lo que fui: una mezcla/de vinagre y aceite de comer/ Un embutido de ángel y bestia) y la intertextualidad (la antipoesía eres tú)
El cielo se cae a pedazos

El joven, nacido en San Fabián de Alico en septiembre de 1914 y muerto en Santiago en enero del 2018, publica en 1972 sus “Artefactos» cuyo nombre proviene de Arte factum, hechos de arte. No se usa el libro como soporte, es una caja con una serie de postales destinadas a desarmar las convenciones literarias. El autor viene a hablar sobre la condición humana. En estos Artefactos aparece una de las frases parrianas más utilizadas en Chile y Sudamérica: “La izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas”. Esta parafrasea una consigna voceada en esos años ¡El pueblo unido jamás será vencido!
En 1985 publica “Hojas de parra” en la Editorial Ganymedes dirigida por el escritor David Turkeltaub (1936 – 2008). En 1977 los actores José Manuel Salcedo y Jaime Vadell co- escriben la obra, tomando los textos de Parra y la montan en una carpa en Santiago, la que es incendiada por los agentes de la dictadura.
El libro es considerado como una etapa de madurez de la antipoesía. En este se incorpora “Un hombre imaginario “, el poema más conocido de Parra. El autor instala al hablante lírico frente a una realidad paradójica que, a medida que es más concreta, es más imaginaria. (Un hombre imaginario, que vive en una mansión imaginaria, en un bosque imaginario, rodeado de un río imaginario) El adjetivo imaginario se reitera en todo el poema y revela al receptor la soledad que enfrenta al no poder lograr todo lo que imagina.
El tema de la sociedad está presente en gran parte la poesía de Parra, en Soliloquio del individuo, publicado con los poemas y antipoemas cuestiona la historia de la humanidad y su inserción en ella. El hablante recorre distintas etapas de la vida humana, desde lo primitivo, pasando por la formación de sociedades, hasta la modernidad, pasando por la religión, la política, la ciencia, etc.
Luego de una somera revisión de la obra de Parra, queda claro que su aporte a la poesía universal es fundamental. No olvidemos que él mismo constata que el cielo se cae a pedazos…