La Noticia: Con la presencia de destacadas personalidades de la literatura latinoamericana, de un reconocido escritor chino y de talentos del ámbito nacional, todas figuras continentales del género breve, se realizará desde 2 al 5 de septiembre, el Segundo Encuentro Internacional de Minificción con sede centralen el Campus Beauchef de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en Santiago. El evento es organizado por la Corporación Letras de Chile y es un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2026.
El Suspiro: La minificción, como género literario, proviene de la historia de la humanidad desde hace siglos. Sin embargo, en el siglo XX adquiere carta de ciudadanía en textos de Chejov, Borges, Cortázar y Edgar Allan Poe, entre otros. Autores que cambiaron la historia de la literatura con relatos breves, intensos y llenos de significado. La brevedad como existencia. Así, la vida entró por la puerta grande de las librerías y bibliotecas, en el encantamiento del lector. En un dos por tres. La escritura, la lectura, como un suspiro.
La Sorpresa: Del golpeteo de las viejas máquinas de escribir hasta los computadores, la minificción se hizo parte obligada de la buena manera de decir. Amaneció una vez más desde la destreza, de la inteligencia cultivada de los cuentos. Del momento preciso, de la oportunidad de la pluma como una navaja en ristre, para dar paso al final de la historia. Compartir el asombro con el libro en la mano. Con el estupor inesperado en un par de líneas. Admirado por la pericia de las palabras justas. Sobresaltado de lo que parece venir. Necesario como un regalo en la mano, parecido a un postre cuando éramos niños. Esa leche nevada que saboreábamos lentamente para que durara lo más posible. Talento, ingenio, habilidad para conseguir, finalmente, el sosiego del lector satisfecho. Sorprendido.
El Domicilio: Las Palabras de las y los Autores. Grandes protagonistas del encuentro que sucederá en la primera semana de septiembre en la Sede de Beauchef. Contarán sus cuentos, serán entrevistados y conversarán con todos. Donde conversar y leer será un acto soberano de la humanidad.
Sus talentos y gracias hablan por sí solos. Donde nuestros países. Donde nuestros amores y desamores. Donde los sueños de cada uno. Donde las pesadillas. Donde las democracias. Donde las dictaduras.
Donde leemos. De eso hablan sus relatos. Breves, por cierto.

UNA PERLA / Raúl Brasca, argentino.
-Describe la perla por la que arriesgarías tu vida allá en lo hondo -le pedí al joven buceador de pulmones de acero.
-No sé cómo es esa perla -me dijo-, pero puedo describirte la muchacha a quien se la regalaría.

GOLPE / Pía Barros, chilena.
-Mamá- dijo el niño- ¿qué es un golpe?
-Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio.
El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo.

PUERTA / Luisa Valenzuela, argentina.
Abrí la puerta de calle y me enfrentaron tres desconocidos de aspecto facineroso. Uno dio un paso adelante y mis ingentes esfuerzos por cerrarle la puerta en las narices estaban resultando inútiles cuando desperté.
Acá terminaría el cuento si de cancelar el miedo se tratara, pero siendo sueño y vigilia dos estados incompatibles, vaya una a saber cómo continúa aquello que creímos interrumpir abriendo los ojos. Y ahora me pregunto quién ha logrado colarse en esta casa mía que es mi mente.
Hoy me siento otra.

- LA VIDA ES SUEÑO / Diego Muñoz Valenzuela, chileno.
Duerme. Sueña que vuela. Despierta. Cae al vacío.

A LA MAR SIRENA / Javier Perucho, mexicano.
Salimos de casa tomados de la mano. En susurros, me dijo: Del mar profundo vengo; al ancho mar regreso. ¿Vienes conmigo? No sé nadar, grité aterrado. No importa, me consoló, basta con que te anude a mi cauda para remontarte. Desde entonces, conozco los secretos del viejo mar pirograbados en las dunas que forman las apacibles olas en el lecho marino.

DIVIDENDOS FINALES / Cecilia Aravena, chilena.
El genocidio fue un éxito rotundo: 3% de población eliminada, 34% de aumento en las acciones, 100% de impunidad.
En la junta directiva, brindaron con champagne orgánico mientras proyectaban los informes.
—Todo se hizo según protocolo —dijo el CEO treintañero.
Afuera, el aire olía a cobre y a litio.
Uno de los ejecutivos, con una leve mueca de incomodidad, preguntó:
— ¿Y si alguien pregunta por los muertos?
El presidente sonrió.
—No importa, los muertos no votan. Si lo hicieran, ya habríamos comprado sus urnas.

MITO-CIENCIA / Juan Romagnoli, argentino.
La primera nave tripulada por seres humanos en llegar a Marte fue recibida con hostilidad por el planeta. La primera en llegar a Venus, en cambio, fue acogida amorosamente.

OPCIONES / Gabriela Aguilera, chilena.
Se dijo que tal vez hubiese sido mejor el divorcio.
Pensó en eso un minuto nada más, porque tenía poco tiempo para deshacerse del cuerpo.

ASPIRACIONES / Sandra Bianchi, argentina.
Cuando sea grande seré actriz, decía después de dar una pitada con fruición. Cuando sea grande seré una mujer decidida como mi tía Sonia. Cuando sea grande viviré sola y viajaré por el mundo.
Después de cada deseo, la pequeña fumadora mordisqueaba el palito de chocolate que sostenía con elegancia entre sus dedos y exhalaba una voluta imaginaria que la ilusionaba tanto como su futuro, tan prometedor.

EL AVIÓN / Eduardo Contreras Villablanca, chileno.
El niño miró la enorme estructura metálica. «Así de grandes son los aviones», pensó.
Era la primera vez que iba a volar.
Su pensamiento fue interrumpido por el pinchazo de un fusil en su espalda, uno de los militares que se apostaban a ambos lados del pasillo lo conminaba a acelerar el paso hacia la nave. Fugazmente, divisó a sus abuelos y a la tía que lo miraban desde lejos, detrás de la barrera de uniformados. Atrás quedaba también el padre detenido. Se aferró a la mano de su madre. Más de tres décadas después, de regreso en Santiago, ha logrado reconciliarse con los aviones, pero sólo con ellos.

CÁPSULA DEL TIEMPO / Bao Shu, chino
El día que cumplí cincuenta años recibí un extraño correo electrónico. Había sido enviado treinta años atrás.
Hice clic en el enlace y apareció ante mí un universitario de rostro aún adolescente. Me quedé desconcertado unos instantes, hasta que lo recordé: cuando tenía veinte años había entrenado una IA con mis propios datos, la había sellado en una cápsula del tiempo y se la había enviado a mi yo de treinta años después.
—Hola, yo de cincuenta años —dijo mientras me examinaba—. Parece que has engordado.
Me di unas palmaditas en la barriga.
—Ya sabes, tantos compromisos… Pero me ha ido bien: tengo un cargo importante y he hecho dinero. ¡Mira la casa que tengo!
No pareció demasiado interesado.
—Y tú… ¿te casaste con Ye Xin? —preguntó, con cierta timidez.
—Mejor no hablemos de cosas del pasado. Me casé con la hija de mi jefe y, además, tengo varias amantes…
Seguí hablando, orgulloso de mí mismo, hasta que su grito me interrumpió:
—¡Cállate! ¡Tú no eres yo!
Movió los dedos unas cuantas veces.
Mi cuerpo empezó a desvanecerse como en un sueño.
Entonces lo comprendí. Él no era la IA. La IA era yo.
Yo no era más que un modelo generado para mostrarle cómo funcionaría aquella cápsula del tiempo.
Qué alivio. Él todavía no era yo.
Traducción: Sun Xintang.