Algo huele… en Alemania

por Pablo Portales C.

En Septiembre, los ojos europeos fijarán la vista en Alemania. Tres elecciones en las que ocho millones de ciudadanos concurrirán a votar en tres estados (9,5% de los electores alemanes): Sajonia-Anhalt (6 de septiembre), Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín (20 de septiembre) en el este del país centroeuropeo.

Ultraderecha, eje franco-alemán-italiano

Alternativa por Alemania (AfD en alemán) aparece como primera fuerza política electoral del país, como ya lo es Reagrupamiento Nacional (RN) en Francia, según encuestas de Polit-Pro[1]. En Italia gobierna una coalición encabezada por Hermanos de Italia (FdI). Estos tres partidos políticos, posicionados en la extrema derecha, figuran a la cabeza de las tres economías más fuertes de la Unión Europea.

La ultraderecha europea -asociada en tres agrupaciones diferentes- es la segunda fuerza política de la Unión; cohesionada por un euroescepticismo frente a la conducción de una “globalización desintegradora” inspirada en principios universalistas y valores cosmopolitas y seculares, que considera ponen en riesgo valores nacionales y religiosos tradicionales esenciales de Europa.

CDU y SPD decrecen en los tres estados

En Sajonia-Anhalt[2] se concentra la expectación. Los sondeos predicen que AfD, con el 42,1% (subiría 21,3 puntos respecto de la elección de 2021), quedaría a 3,9 puntos del 46% y entraria a gobernar uno de los 16 estados alemanes al superar la suma de escaños de los otros tres partidos: democratacristiano (CDU), socialdemócrata (SPD) y la izquierda (Die Linke). Verdes, liberales (FDP) y BSW (izquierda populista) quedarían fuera del parlamento.

En Mecklemburg-Pomerania-Occidental[3] , los sondeos, a esta fecha, indican que AfD con el 35,9% sumaría 19,2 puntos respecto a la elección de 2021, pasando a ser la primera mayoría al superar por 7 puntos al SPD (28,9%). La CDU con 9,8% perdería 3,1 puntos. Verdes, FDP e izquierda populista, quedarían sin representación en el parlamento. 

En Berlín[4] , la sorpresa la daría Die Linke que, con el 19,9%, pasaría a ser primera mayoría por 0,6 puntos sobre la CDU (19,3%), la que descendería su votación en 8,9 puntos en relación a la elección de 2023. AfD con el 17,6 sumaría 8,5 puntos, saltando del quinto al tercer lugar. Los Verdes (16,2%) mantendría el cuarto lugar. El SPD con 13,2%, perdería 5,2 puntos cayendo del tercer al quinto lugar. El FDP e BSW (izquierda populista) no obtendrían representación parlamentaria.

El liderazgo de Weidel y la fuerza del odio

Según los sondeos, AfD ha sido el partido más premiado por los electores y CDU el más castigado. Las primeras mayorías recaen en la extrema derecha de AfD (SajoniaAnhalt y Mecklemburgo-Pomerania) y en los ex comunistas de la izquierda (Berlín). Los dos partidos históricos, CDU y SPD (“gran coalición” en el gobierno), perderían las elecciones en los tres estados. El partido verde (1980) sobreviviría en Berlin. El FDP (de posguerra,1948) y BSW (izquierda populista, 2024) quedarían fuera de los tres parlamentos.

La gran incertidumbre es si AfD logrará la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, si la extrema derecha alemana tocará poder, si gobernará un territorio alemán de 20.447 km cuadrados con 2,5 millones de habitantes, algo que no acontece desde hace 81 años, en 1945.

AfD, co-liderada desde 2022 por Alice Weidel (45), lesbiana, unida a una pareja inmigrante, en un partido que propicia la familia tradicional y declara su odio a la inmigración, ha despertado una gran adhesión popular. En tres años y medio sumó 70 escaños: de 86 pasó a 156 diputados y en cinco años ha llevado a AfD de la quinta a la primera mayoría federal, 6,2 puntos por sobre CDU/CSU: 10,4% en la elección 2021; 20,8% en la elección 2025 y 27,8% en el sondeo en 2026.

La “gran coalición”, de visita en territorio ultra

Esta demostración de la fuerza electoral está reflejando una gran adhesión a posiciones radicales que prometen “hacer limpieza” en Sajonia-Anhalt en los primeros cien días de gobierno: deportar inmigrantes “desde el minuto uno”; exigir a asilados hacer servicios comunitarios para recibir prestaciones sociales; recortar fondos públicos a ONGs y fundaciones con agendas de diversidad cultural, ideología de género; en cambio, robustecer la familia tradicional y aumento de la natalidad.

El gobierno CDU, con la venia del SPD, apuestan por competir en los marcos de AfD: controlar fronteras, ejecutar expulsiones y reducir incentivos que atraigan al inmigrante hacia Alemania como lugar para una vida mejor. Endurece los requisitos de entrada, facilita expulsar inmigrantes irregulares a centros en terceros países, visados por la UE, donde tramitarán asilos y deportaciones.

También se incorpora a la política de endurecimiento a peticionarios de asilo: elimina el 80% de los fondos para la atención de refugiados y exiliados (3,4 millones) y cierra cuatro de cinco servicios de asesoramiento, poniendo en riesgo la sostenibilidad del sistema de asilo. Además, Merz anunció que entregará a Ucrania refugiados en edad de reclutamiento militar, acordó con talibanes formas de devolución de afganos e instó a sirios a retornar a la reconstrucción del país.

La inmigración como arma electoral

La extrema derecha, equipada de masivo apoyo ciudadano, se dispone disputar el poder en los dos países claves en la construcción de la UE, el eje franco-alemán de Mitterrand y Kohl. Está a sus puertas. En Alemania, se iniciará, en tres semanas, el primer movimiento. AfD llega en su mejor forma con su gran arma, la criminalización de inmigrantes y refugiados.

Un arma que circula con sonoridad en Bruselas, dónde se están diseñando nuevas reglas y nuevos territorios destinados para extranjeros asiáticos, africanos y latinoamericanos que arriben en busca de mejorar sus vidas atascadas por la pobreza, las guerras y las persecuciones y ante las oportunidades que ofrece un mundo cada vez más a mano, cercano, interconectado y conocido.

El gobierno alemán con la economía “en el suelo” , sin crecimiento, lastrada por la guerra en  Ucrania, que puso fin a su vínculo comercial con Rusia, le signifigó pagar un alto costo por los precios de la energía; la guerra en Irán, llevada por Estados Unidos, su socio en la OTAN, ha agravado su situación. En ese marco, Merz decidió atacar la inmigración con la expectativa que eso basta para atraer votos.

[Referencias]

1

Hay algo genuinamente alemán en la ideología de Alternativa para Alemania (AfD), algo que distingue a este partido de otros de la misma familia, la de la extrema derecha europea. Es la ideología völkisch, un adjetivo que etimológicamente remite a Volk, el pueblo. La palabra, en realidad, denomina una forma particular de nacionalismo étnico que se origina en algunas corrientes del romanticismo y la filosofía idealista de principios del siglo XIX, alcanza su apogeo con el nacionalsocialismo y pervive hasta el siglo XXI “.

Marc Bassets, periodista, fue corresponsal del diario El Pais en Alemania (2024-2026) “Völkisch: la vieja idea del nacionalismo alemán que ahora persigue al partido ultra AfD”, El País, 26 de mayo 2025.

2

Una de las primera medidas del ministro del Interior del Gobierno de Hitler, Wilhelm Fric fue cerrarles las puertas a los inmigrantes. Con “inmigrantes”se referían principalmente a los judíos. […] Habían huido en oleadas […]. Habían entrado por tierra. Muchos ni siquiera deseaban quedarse, solo soñaban con zarpar hacia América o costas aún más lejanas

La obsesión por la avalancha de refugiados e inmigrantes iba de la mano de la psicosis de que en cada esquina se ocultaba un asesino, un violador o un ladrón.

Siegmund Ginzberg. Síndrome 1933. Barcelona: Gatopardo, 2025. pp 51-52


[1] PolitPro, plataforma europea para el análisis de tendencias electorales, datos políticos e investigación de la opinión pública. Se actualizan periodicamente. https://politpro.eu/es/alemania (fecha de consulta: 24 de agosto 2026)

[2] https://politpro.eu/es/sajonia-anhalt

[3] https://politpro.eu/es/mecklemburgo-pomerania-occidental

[4] https://politpro.eu/es/berlin/elecciones/parliament/2026

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