Ignacio Ossa: rompiendo el silencio

por Francisco J. Zañartu. G

“La madre reparte el pan,
el padre refresca el agua.
Se duerme la casa en un silencio de rostros,
se cubren los muros de huellas ausentes.”
Familia numerosa.
Ignacio Ossa.


El último miércoles 3 en Simpson 7, la Casa del escritor, hubo un reencuentro con Ignacio Ossa Galdames, profesor de Castellano, autor de los textos que forman parte del libro “Un escritor silenciado con la muerte” publicado por Ediciones de la memoria en el año 2025. Ignacio había nacido el año 1939 en la ciudad de Santiago y. como toda su generación, vivió en tiempos de cambios. Fue testigo de Mayo 68, Medellín, la Revolución Cubana, el boom latinoamericano y el surgimiento de movimientos populares y estudiantiles. Quienes lo conocieron, entre ellos el poeta Juan Antonio Massone, lo recuerdan como un gran lector y asiduo visitante de librerías y bibliotecas. Su amigo, el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar, dice que se caracterizaba por “…su afecto, solidaridad y camaradería. No es extraño que su carácter fuera alegre, sociable, extravertido y afectuoso.”  Su vida se vio truncada en octubre del 75, cuando un grupo de la DINA llegó a buscarlo a la casa de sus padres en La Cisterna y lo asesinó mediante torturas. La camioneta en que se lo llevaron era conducida por Basclay Zapata, (El troglo).

Para recibirse como profesor realizó su tesis de grado sobre Efraín Barquero, un poeta, ocho años mayor que él, Agregado Cultural de Chile en Colombia durante el gobierno de la Unidad Popular y Premio Nacional de Literatura. En su trabajo, llamado: “Efraín Barquero; De la piedra del pueblo al viento de los remos” destaca que: “Su canto se desborda sin tener contención, lo que nos comunica quiere hacerlo hiriendo nuestro corazón e intelecto antes de agradar nuestros sentidos

Ignacio Ossa, da clases en el Liceo Juan Bosco de Maipú y la Universidad Católica, donde conoce y se hace amigo del escritor Carlos Droguett (1912-1996). En este libro podemos revisar una entrevista que le hace el año 1975, la última que el escritor da en Chile. En esta conversación, Ossa destaca que el objetivo es lograr que su obra la conozcan nuestros lectores, nuestros lectores clandestinos. Cuando le pregunta ¿Cuál es su denuncia, como escritor, ante los crímenes de la Junta? el autor de “Eloy” y Premio Nacional de Literatura en 1970, le contesta: “… siempre he pensado que, en mi caso, el ser escritor y ser hombre son cosas que no son separables en este mundo. Ni en otro mundo, son cosas inseparables en términos médicos

Cuando en dicha entrevista se aborda el tema de la poesía, le pregunta al escritor cuáles son las grandes obras de la poesía latinoamericana, Droguett es claro en destacar “Alturas de Machu Picchu” de Pablo Neruda y toda la obra de César Vallejo.  Al adentrarnos en el libro nos encontramos con una serie de ensayos que escribió Ossa Galdames y nos detendremos en los que dicen relación con la dramaturgia.

Lectura del arte dramático

El arte dramático cobra especial importancia en este texto. Su detallada y rigurosa lectura sobre algunos clásicos de la dramaturgia chilena, entregan una visión integradora de este arte. El primer ensayo es sobre “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta” un bandido chileno detenido en California en 1863. De esta obra, escrita por Neruda y musicalizada por Sergio Ortega, se destaca la capacidad de síntesis. Según Ossa, en ella “se han fusionado las formas del lenguaje dramático, se actualiza la acción, se crean las situaciones contemporáneas en contrapunto a la creación lírica del coro…

En aquella lectura que propone, el autor recalca que Neruda destruye la progresión dramática en su concepción más tradicional, dessicologiza la construcción de personajes optando por el verbo poético y la confabulación de las voces. Los conflictos arrancan de los estratos conceptuales y afectivos a partir de la narración de acontecimientos y gestos. También destaca que Neruda reivindica el ceremonial de la antigua tragedia griega con el coro que actualiza a los personajes. En dicha obra se recurre a la pantomima, es decir lo que el poeta llama: “la lectura en broma”.

En el texto, se hace una revisión de la historia latinoamericana, donde el héroe se transforma en bandido. La literatura ha dado cuenta de ello y Ossa lo ejemplifica con casos como Ciro Alegría y las represiones a los comuneros pacifistas, el del músico indígena Andrés Chiliquinga que mientras estudia en Nueva York sueña con continuar la lucha de los insurgentes de Huasipungo y del guerrillero nicaragüense César Augusto Sandino reivindicado por el poeta Ernesto Cardenal. En este contexto, la presencia/ausencia de Joaquín Murieta, nos dice Ossa, “es actuante y aunque no aparece corporalmente humano en escena, en torno a su nombre convergen la voluntad de los personajes y organizan sus movimientos”.

 Más adelante, el libro nos presenta un estudio realizado sobre la obra del escritor chileno Daniel Barros Grez (1834 – 1904) considerado uno de los padres del teatro chileno. Según se destaca en este libro, el autor “Se nutre del ambiente provinciano, observa su lenguaje y costumbres; el conocimiento del mundo capitalino, enriquece su material literario… Se interesó por los pueblos aborígenes de Sudamérica, especialmente por la cultura pascuense”,

A través del humor, este autor critica rasgos presentes en la sociedad chilena: el arribismo, la excesiva admiración por Santiago, el centralismo, la falsa elegancia y el mal gusto. Este autor escribió cuatro novelas extensas: “Pipiolos y Pelucones” (1876), “El huérfano” (1881),” La academia político literaria” (1890) y “Primeras aventuras del perro Cuatro Re mos” (1898) Según el análisis propuesto por Ossa, debe ser considerado el padre del teatro costumbrista. Su estructura dramática se sustenta en un enfoque satírico, cuyo resorte es el humor que surje del ridículo a que deben someterse sus personajes.

La obra más conocida de este autor es “Como en Santiago”, escrita en 1875 en la que, según Ossa “Los resortes dramáticos internos, asomados en la exposición, pierden eficacia y desarrollo” más adelante establece que: “la atracción de la obra se halla en algunas escenas y sobre todo en las situaciones que se plantean al final. Y en el lenguaje intencionado.”  Los diálogos representan un romanticismo ingenuo, especialmente en el conflicto entre los caprichos y el arribismo de la hija de la casa, Dorotea, y la pasión retenida de Inés, la Cenicienta del hogar.

Ossa nos plantea que en las obras de Barros Grez predomina la acción única, desdoblada, la conducción externa de situaciones y desenlaces. “Con respecto al clímax, su intensidad se relaciona con el ridículo alcanzado por el embaucador y la burla que destacan los fingidos burlados. Y en estos persiste el desajuste de la repentina agudeza… Hay una frescura en el lenguaje. En ocasiones los diálogos trasladan situaciones conflictivas”. Su obra refleja temas y situaciones del neoclásico español; sin embargo, en sus textos hay un aire que puede hacer referencia a Pirandello y a otros autores latinoamericanos del romanticismo peruano, mexicano o colombiano.

Más adelante, el libro recupera un texto sobre Antonio Espiñeira (1855 – 1907) considerado el chileno más vinculado a Cervantes, cuya pieza “Cervantes en Argel” representa “su padecer silencioso por la indiferencia del público y la ramplonería ambiente, sobre todo, participaba de su concepción heroica de la existencia”. En este ensayo, que está guardado en la biblioteca de la Facultad de Humanidades de la Universidad Católica, se destacan los atisbos costumbristas de sus obras con predominancia del juego intrascendente de situaciones humorísticas. Su primera obra, “Más discurre un hambriento que cien letrados” data de 1875 y en 1887 escribe “En la puerta del horno” donde satiriza al viejo verde adinerado. Ambas piezas reciben el subtítulo de juguete cómico. Su obra más conocida es “Chincol en sartén” denominada comedia sainete escrita en prosa y verso. El valor de la obra se encuentra en el enfrentamiento de dos payadores lo que le confiere novedad y suspenso. La obra: “Detenta un valor histórico; incorporó un elemento riquísimo del folklores: las payas

También se introduce en las obras de carácter serio las que tienen mayores pretensiones didácticas y literarias. “Amor a la patria” relata la campaña de 1879 plantea el conflicto entre chilenos y peruanos unidos por la sangre y enfrentados por la defensa de sus territorios. Espiñera pertenece a la última generación del teatro chileno del siglo XIX integrada por Juan Rafael Allende, Daniel Caldera y Domingo Antonio Izquierdo.

Su producción dramática

Luego de sus análisis dramáticos, el libro nos presenta una obra dramática escrita por el propio Ossa, llamada: “Requiem para un mamífero feliz«, la que fue resguardada por los actores. Dicho texto parte con un hablante dramático diciendo que nos encontramos en una época de progreso extraordinario, la que consta; “De millones de gotas de sudor. Tal vez otros tantos latigazos. Noches de insomnio, latigazos…” En una concatenación, con ribetes cinematográficos, vemos al pueblo cantando La Marsellesa y gritando las consignas de la revolución francesa, libertad, igualdad, fraternidad, además pide que se vaya el Rey y exigiendo su derecho al pan. El pueblo lleva a un traidor a la guillotina y vuelve a cantar el himno francés. Se le presenta al público un ciudadano, llamado X que asaltará el progreso.

X se sube a un micro en el Chile de los 70 donde el progreso escasea y nos enfrentamos a una situación cotidiana, es decir, aquello que ocurre cuando no ocurre nada. Comienza un conflicto entre los pasajeros y el chofer. Se nos presenta al personaje, un oficinista, cuyo nombre da lo mismo, que entra en contacto con el progreso y es definido como parte del engranaje que tiene un sólo camino: volver a su oficina. Se vuelve a las consignas de la Revolución Francesa. La obra nos cuestiona el progreso. Al pasar unos instantes el ciudadano X se enfrenta al consumismo y al maravilloso objeto que ha revolucionado su cotidianidad; el televisor. El segundo acto comienza con el espectador enfrentado a la pantalla en un programa, probablemente Sábados Gigantes, que muestra diversas variedades. Nuevamente el progreso entra directamente en la mente de este personaje.

La crítica que realiza el autor está más vigente que nunca, es cosa de cambiar el televisor por las redes sociales para que parezca el día a día del 2026. Todo parece igual, un programa futbolero, una supuesta franja cultural y una película de pistoleros aseguran aseguran el devenir de nuestro personaje. A la hora de las noticias, se observa una intertextualidad con el nombre de un conocido programa de noticias de la televisión chilena “Mote con huesillos al instante”.   Comparar el Martini con Mote con huesillos sólo muestra el nivel de precariedad por la que atraviesa el país.

Al revisar el texto, vemos que estamos frente a un gran escritor y como señala el editor del texto, Carlos Vergara, los datos que permitieron su detención y tortura, fueron entregados por la propia Universidad Católica, donde impartía clases de Ciencias Fónicas I y II y Teatro Hispanoamericano.            

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1 comment

Felipe De la Parra Vial septiembre 10, 2026 - 5:35 pm

Las historias se esciben y se cruzan en un paradero donde llegan tus palabras. Nos subimos a tu micro y reconocemos nuestras vidas en la literatura de siempre. Gracias, Pancho.

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