Por Gabriel Loza T
Fue un artículo de The Atlantic, La historia puede ser un adelanto de lo que ocurrirá en Venezuela, un medio estadounidense que me hizo traer a mi memoria conceptos, prejuicios, e ideologías sobre la experiencia pasada de la época del intervencionismo de los Estados Unidos en nuestra región. No fue ningún artículo de un zurdo mugroso, de izquierda radical ni moderada, ni ningún texto de los clásicos que se refiera, como Lenin, al imperialismo como la fase última del capitalismo, que pese a su anunciada muerte sigue sobreviviendo por los sigloes de los siglos, ni el texto latinoamericano emblemático de Caputo y Pizarro sobre el Imperialismo y Dependencia, concepto ya olvidado, ni tampoco la versión remozada a principios de este siglo: El “Nuevo” Imperialismo: Acumulación por Desposesión, de David Harvey donde han aparecido mecanismos completamente nuevos de desposesión como la Gran Crisis Financiera.

Comienza The Atlantic relatando la experiencia del mayor general Smedley Butler cuando se retiró del Cuerpo de Marines, en 1931 después de haber estado en las intervenciones en México, Haití, Cuba, Filipinas, Nicaragua, República Dominicana, Honduras y China, en la “edad de oro del imperialismo estadounidense”. Butler era de los combatientes más condecorados de la historia de Estados Unidos y escribió: “Pasé 33 años y 4 meses en servicio activo«, y «Durante ese periodo pasé la mayor parte del tiempo siendo un hombre musculoso de alto nivel para las grandes empresas, para Wall Street y para los banqueros. En resumen, era un extorsionador; un gánster para el capitalismo.»
Lo más interesante es que al retrotraer la historia en la edad de oro, The Atlantic concluye que “La administración Trump parece decidida a recrear el ciclo actual en Venezuela: acción militar, gobierno títere, explotación de las reservas de petróleo y, casi con toda seguridad, más resentimiento, alimentando más conflictos en el futuro”. No lo dice ningún vocero radical, es una breve síntesis de lo que pasó en Venezuela desde el principios de enero de 2026 hasta el presente, pero con una narrativa muy diferente a la oficial, a la de los medios, a la de la izquierda y socialdemocracia que festejaron y saludaron la extracción de Maduro en una operación militar limpia como de película (aunque de paso solo murieron 30 personas aunque eran cubanos de la guardia pretoriana de Maduro), con el objetivo de liberar el país y restaurar la democracia liberal, cambiando así el régimen dictatorial para lograr una economía estable y atractiva al capital extranjero, sin intervencionismo estatal que despilfarró los recursos petroleros sumiendo en la pobreza al país.
¿Acuerdo o Capitulación?

La Casa Blanca informó que el presidente Donald J. Trump ha conseguido el control mayoritario estadounidense de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras comprobadas en Venezuela, lo que expandió sustancialmente las actuales reservas territoriales comprobadas de Estados Unidos, de aproximadamente 46.000 millones de barriles. El acuerdo que asegura nuestro dominio energético para el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos fue firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth.
El acuerdo o los acuerdos firmados no fueron publicados integralmente, por lo que el análisis se realiza a continuación de acuerdo a la Hoja Informativa y reporte de Prensa de la Casa Blanca y al post de Trump:
- Las autoridades interinas venezolanas han otorgado a North American Blue Energy Partners (NABEP), una compañía petrolera de capital privado que es la segunda mayor productora privada venezolana y una operadora probada, concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas confirmadas de aproximadamente 65 mil millones de barriles.
- NABEP ha otorgado a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra de Estados Unidos una participación accionaria del 35 % en su sociedad matriz. ElPentágono estructuró la participación utilizando «ordenaciones de centavos» dándole el derecho, pero no la obligación de comprar el capital en una fecha posterior. Las órdenes de centavo se pueden ejercer a un precio simbólico.
- NABEP le ha otorgado al Departamento de Estado de Estados Unidos el derecho de comprar, al costo de producción, un 20 % garantizado de la producción de todos los yacimientos actuales y futuros operados por NABEP y el derecho de adquisición preferente del 80 % restante de su producción.
- El Gobierno de Estados Unidos tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva, y la mayoría de quienes integren la junta de NABEP deben ser ciudadanos estadounidenses. NABEP contará con auditores, abogados y asesores estadounidenses de renombre y el acuerdo se rige por el derecho estadounidense y está sujeto a la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos.
- Millones de barriles de nueva producción venezolana serán procesados a través de refinerías estadounidenses y extraídos con equipos de perforación e infraestructura estadounidenses, lo que favorecerá inversiones por miles de millones en Estados Unidos y miles de puestos de trabajo aquí en nuestro país.
No es un acuerdo entre EUA y el Gobierno Venezolano
La primera reacción fue, sobre todo de la oposición venezolana, cómo firma Trump un acuerdo con un Gobierno Inconstitucional. Así, Machado, premio Nobel de La Paz, dice que el acuerdo petrolero de Venezuela y EE.UU. debería firmarse con «un gobierno serio y democrático” según CNN. La administración Trump aclaró que es un acuerdo con una empresa privada (NABEP), no con el gobierno interino venezolano, por lo que no hubo un proceso político incluido en las negociaciones. Empero, es en relación con este acuerdo, que las autoridades interinas venezolanas han otorgado a NABEP concesiones por 100 años para 17 yacimientos petrolíferos con reservas confirmadas de aproximadamente 65 mil millones de barriles. Por tanto, el gobierno de Trump firmó con NABEP mientras que el Gobierno interino de Venezuela lo hizo después con NABEP, que controla el empresario venezolano Alejandro Betancourt, que recibió 100 años de derechos a 17 campos petroleros que tienen un estimado de 65 mil millones de barriles de reservas. La oposición no cuestiona el contenido del acuerdo en sí, solo quién lo firma.
Con datos a 2025, las reservas de Venezuela probadas eran 303 mil millones de barriles de petróleo y el acuerdo se refiere a 65 mil millones, una quinta parte de sus reservas. El acuerdo según Trump más que duplica las reservas probadas de EUA de 46 millones (Gráfico 1).
Gráfico 1
Venezuela: Reservas probadas y comprometidas
En miles de millones de barriles.

El problema es que se suponía que objetivo de la extracción de Maduro fue el cambio de régimen, al igual que la muerte del Ayatola en Irán, sin embargo, con Delcy Rodríguez continua el régimen y lo que hubo, según las distintas fuentes, es “un cambio de gestión de régimen” hasta un “ajuste de régimen”.
Trump nunca ocultó su objetivo principal, así dijo «Vamos a usar petróleo, y vamos a tomar petróleo«, en una entrevista tras el ataque del 3 de enero que capturó a Maduro y a su esposa, quienes hasta la fecha no han sido juzgados y han postergado el juicio a 2027. Según The Atlantic, aunque el presidente Trump presentó cargos federales de tráfico de drogas contra Maduro como fachada, no ocultó la verdadera razón de la incursión: quería apoderarse de las enormes reservas petrolíferas del país.

Ahora, con la firma con NABEP, reconoce sus verdaderas intenciones según su Nota de Prensa: “Este acuerdo asegura nuestro dominio energético para el próximo siglo, sin costo alguno para Estados Unidos. El acuerdo, firmado por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, otorga al gobierno de Estados Unidos poderosos derechos de gobernanza, propiedad económica y un convenio de compra garantizada a bajo costo a un nuevo actor petrolero privado de Venezuela, que será la segunda compañía petrolera privada más grande del mundo en términos de reservas”.
Reconoce el orden de las prioridades: primero el petróleo y después la transición democrática, de esta manera: “Esta innovadora privatización e inversión en el sector energético de Venezuela es un paso clave en el plan de tres partes de estabilización, reconstrucción y transición democrática de la Administración Trump”.
No es un acuerdo, es una Capitulación
La semana pasada, el presidente Trump afirmó que rellenaría la Reserva Estratégica de Petróleo de EE.UU. con petróleo venezolano, «un regalo de Venezuela al pueblo de Estados Unidos”. Sin embargo, nada en las relaciones internacionales es tan simple como un regalo y el acuerdo actual involucra a Alejandro Betancourt López, propietario de NABEP firmante, un oligarca petrolero venezolano que ha estado siendo investigado en varios países, inclusive en el propio Estados Unidos por apoyar a Maduro.
La respuesta en general fue de rechazo por la desposesión de Venezuela de sus reservas de petróleo como en los viejos tiempos del colonialismo estadounidense: esto es menos un «acuerdo» que «un pago de tributo por parte de Venezuela a punta de pistola”. “El pueblo venezolano no está en posición de consentir entregar gratuitamente el recurso natural más valioso del país a una superpotencia regional más rica”.
En la excelente síntesis cronológica que hace The Atlantic: “Los intereses petroleros y estadounidenses venezolanos tienen una historia larga y turbulenta. Las compañías petroleras estadounidenses invirtieron fuertemente en el país tras la Segunda Guerra Mundial, pero en 1976, el gobierno venezolano nacionalizó la industria petrolera. A principios de los años 90, el gobierno volvió a abrirse a las empresas privadas. Pero Hugo Chávez, que se presentaba a sí mismo como un héroe anticolonial y le gustaba usar «¡Gringos, a casa!» como lema, se convirtió en presidente en 1999. En 2007, expropió de nuevo activos extranjeros, en lo que su ministro de Energía calificó como «un acto de soberanía para nuestro país, para nuestro pueblo.» Trump citó la expropiación de este año como otra razón para la intervención estadounidense”.
La narrativa es tan simple que parece ha sido elaborada y difundida a través de esas granjas de bots, en las redes sociales montadas por Fernando Cerimedo ex asesor del Presidente Rodrigo Paz en Bolivia y de varias campañas de derechas ganadoras en las elecciones de varios países de Sudamérica en los últimos años. La narrativa según la Casa Blanca en su Hoja Informativa del 31 de agosto dice: “La mayoría de los campos petroleros incrementales que operarían NABEP fueron previamente controlados u operados por empresas rusas y chinas, o por compinches corruptos de Maduro y Chávez. Estos actores extranjeros malignos saquearon los recursos de Venezuela para el beneficio de adversarios estadounidenses como Cuba, Rusia y China y no invirtieron en la infraestructura o el desarrollo de Venezuela”. El 2 de septiembre, en su Nota de Prensa, la Casa Blanca redondeó el argumento: “Los 17 campos incluidos en este acuerdo no estaban en manos ni estaban operados por venezolanos. Estaban siendo operados por actores extranjeros corruptos y nefastos. Los estamos reemplazando por un sistema directo liderado por Estados Unidos que ofrecerá grandes beneficios tanto al pueblo estadounidense como al venezolano”. Por consecuencia lógica, ahora serán los actores extranjeros benignos (EUA), no corruptos (Betancourt), quienes saqueen Venezuela.
Corruptos y nefastos

Y hablando de corruptos y nefastos cabe recordar brevemente quién es el famoso Alejandro Betancourt López de la empresa NABEP. Reuters hace un resumen que exponemos con los principales detalles relevantes:
- El multimillonario que ayudó a negociar el amplio acuerdo petrolero a largo plazo de la administración Trump con Venezuela fue hasta hace poco un objetivo de investigaciones de lavado de dinero de Estados Unidos que involucran fondos malversados de la petrolera estatal PDVSA. Reuters no pudo determinar con precisión cuándo los fiscales federales pausaron su investigación sobre Betancourt o si se produjo a cambio de su cooperación con la administración Trump.
- Antes de que la investigación sobre Betancourt con sede en Miami se pusiera en pausa, seis fuentes dijeron que había sido identificado como un coconspirador no identificado y no acusado en un supuesto plan de exfuncionarios energéticos venezolanos y sus asociados para blanquear más de 1.000 millones de dólares malversados de la petrolera estatal PDVSA.
- Betancourt es un miembro destacado de los llamados Bolichicos — una generación más joven de empresarios que acumularon fortunas durante la administración del exlíder venezolano Hugo Chávez.
- En 2012, Betancourt estableció una asociación con la empresa estatal PDVSA para explotar campos maduros en el oeste de Venezuela. Estos acabarían convirtiéndose en la producción principal de NABEP, que Betancourt cofundó junto al multimillonario de Florida Harry Sargeant en abril de 2024, quien vendió sus acciones en NABEP el mes pasado.
- El historial de bombeo de petróleo de la NABEP en Venezuela convirtió a Betancourt en el mejor socio para ayudar a impulsar la producción bajo el acuerdo.
- En los meses previos a la captura de Maduro, el multimillonario proporcionó información que ayudó a hacer cumplir un bloqueo naval estadounidense dirigido a petroleros sancionados que operaban en Venezuela, lo que llevó a la incautación o interdicción de más de una docena de embarcaciones, según las cuatro personas que hablaron bajo condición de anonimato. También facilitó negociaciones con funcionarios como Delcy Rodríguez, quien se convirtió en presidente interino tras la captura de Maduro
- En enero, Betancourt ayudó a negociar un acuerdo clave de comercio de petróleo que ha llevado a la exportación de más de 135 millones de barriles de crudo y combustible a Estados Unidos, Europa, India y el Caribe hasta ahora.
- En España, las autoridades iniciaron el año pasado una nueva investigación sobre Betancourt por blanqueo de capitales, relacionado con 4.000 millones de dólares supuestamente malversados de PDVSA, según el periódico español El País.
Innovadora privatización e inversión
Trump habla de una innovadora privatización y resulta que es un joint venture entre NABEP, el Departamento de Estado y el Departamento de Guerra, ni siquiera el Departamento de Comercio, puesto que una empresa privada NABEP otorga a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra una participación accionaria del 35 % en su sociedad matriz y otorga al Departamento de Estado el derecho de comprar, al costo de producción, un 20 % de la producción de todos sus yacimientos actuales y futuros y, de propina, con el derecho de adquisición preferente del 80 % restante de su producción.
Para asegurarse el funcionamiento de una empresa privada como NABEP establece varios candados innovadores: el Gobierno de Estados Unidos tiene poder de veto sobre el nombramiento de cualquier miembro de la junta directiva, la mayoría de miembros deben ser ciudadanos estadounidenses, NABEP deberá contar con auditores, abogados y asesores estadounidenses de renombre y finalmente, lo que les gusta a muchos latinoamericanos, el acuerdo se rige por el derecho estadounidense y está sujeto a la jurisdicción de los tribunales de Estados Unidos.
Habrá que cuidarse de este modelito de joint-venture, ojalá el FMI no lo promueva, donde EUA no pone un solo centavo y tiene la producción y el abastecimiento garantizado por 100 años. Y si se retrocede al colonialismo de la edad de oro de la ocupación militar y desposesión de recursos naturales, ¿tenemos por lo menos el derecho de recuperar el canto popular, entonando Yanquis Go Home?