El amor. El deseo. La amistad. Datos procesables. Mercancías digitales. Conversión de emociones en objetos de consumo y valor de cambio. Sentimientos vividos. Producidos. Cuantificados. Vendidos =Capitalismo emocional de la subjetivación con “tecnologías del yo.”
” Las emociones son consumidas y coproducidas continuamente (a la vez) por y a través de la tecnología (y las personas)”.
La prestigiosa socióloga Eva Illouz revisa de forma sintética y precisa la explotación tecno capitalista actual de nuestra subjetividad. Por su importancia socio política y cultural, revisaremos muy brevemente algunas de sus ideas.
En el capítulo de la coproducción de emociones y tecnología, sugiere que las redes sociales son emotivas: “Conductos para transportar flujos de energía emocional…cuantificada, para medir positividad”. Se detiene para hablar del “poder del botón Me gusta: “Una característica emocional que impregna de afectos la tecnología”, para “infundir emociones positivas en el sistema e infundir poder compartido”. Es La forma más accesible de conexión humana…junto al “pulgar hacia arriba”. Menciona que “las personas desarrollan un vínculo emocional con su cuenta en las redes sociales a través de su expectativa de aprobación y positividad” impactando en el desarrollo de su identidad híbrida humana digital y emocional tecnológica. “Promueven intercambio emocional, conexiones y dependencias emocionales”.
El último apartado del capítulo mencionado se refiere a los mundos virtuales como una dimensión central de la capacidad emocional de la tecnología lograda a través de un yo que es permanentemente manipulado. En los video juegos (especialmente en línea) emergen y acontecen mundos virtuales o realidades simuladas provocando en y los jugadores emociones “ficticias” activadas mediante mecanismos de identificación y simulación amplificadas por “abrumadoras sensaciones de realidad” o “presencias”, mediante un “realismo simulador, perceptivo y social”. En los juegos de hoy, las personas pueden ser coautores y devenir en sus ficciones narrativas (como objetos de consumo) eligiendo personajes basados en una autorrepresentación real o ideal (y a veces delirantes).
“Las emociones que se sienten anclan el yo en una sensación de realidad, de modo que la virtualidad es una forma de construir la realidad a través de las emociones…que puede llevar a los jugadores a ser incapaces de distinguir entre ficción y realidad transformando la realidad en un juego virtual”. Termina citando a un autor que menciona al mundo virtual como “un mundo “diseñado…para fusionarse de manera simbiótica con nuestro mundo emocional y ayudar a transformarlo o reconstruirlo… editarlo”.

Concluyo su libro con esta inquietante cita: “La subjetividad emocional alimenta el motor (económico)del tecno capitalismo, que a vez transforma la arquitectura de las emociones que constituyen la materia prima desde la cual se extrae un inmenso valor económico, se diseñan las tecnologías y se generan las relaciones sociales. Forman parte de lo que Ibrahim llama “vínculo maquínico”, refiriéndose a “la intensa intimización y corporeización de las tecnologías con lo humano”. Esa intimidad es a la vez física e incorpórea. “Tiene un soporte tangible a través de una amplia gama de imágenes y dispositivos que se convierten en prótesis del yo, y a su vez, hace que las emociones adquieran propiedades “maquínicas” que usan la tecnología y las imágenes visuales para expresarse”.
¿Daños colaterales? La pérdida de la experiencia corporizada. La soledad en medio de la multitud. Abandonar una realidad que es depredada (¿cristalizada en una realidad híbrida?).
Propuesta: “La libertad y la necesidad, el trabajo y el ocio, la tecnología y la cultura constituyen dos polos de una sola actividad: ser humanos. Hay que pensarlos (colaborativa y conjuntamente como una potencia colectiva…descapitalizando (no decapitando) lo social (orientado hacia el bien común)”.
“Welcome to the machine” ¡Bienvenido el ser socio- antropo- maquínico!
Intertextualidad, citas y referencias: Eva Illouz “Tecnología de los sentimientos; como el tecno capitalismo explota nuestra subjetividad”; Every Morozov Monde Dipolomatique. “La utopía detrás de la pesadilla”