Relaves: un peligro poco visible pero que siempre está presente

por Flavia Liberona

Las recientes lluvias en las regiones de Coquimbo y Atacama, una vez más pusieron ante nuestros ojos algo que habitualmente no vemos o no queremos ver, y que evidentemente la política pública ignora. Ser un “país minero” tiene cosas buenas y malas, incluyendo situaciones de riesgo que se relacionan con la presencia de relaves mineros, esto último sin dudas está entre lo malo.

Como sabemos Chile es un país donde la actividad minera tiene larga data y gran relevancia en la economía nacional, pero el desarrollo de esta actividad económica no necesariamente toma los resguardos respecto de la salud de las personas y la protección de ecosistemas relevantes, no todo en la minería se hace protegiendo a las personas y el patrimonio natural del país. Sin duda alguna nuestra economía depende de la actividad minera, somos el primer productor de cobre a nivel mundial, el segundo de molibdeno y el séptimo de plata. Pero lo que no está presente en las conversaciones son los impactos que esta actividad genera, pues en el proceso para la obtención de minerales se producen desechos en gran cantidad y una parte importante de estos se acumula en los relaves. Estos son depósitos de un material finamente molido al que se ha extraído en su mayoría el mineral de interés, pero en el cual queda agua, restos de productos químicos utilizados en los procesos de extracción y otros minerales. Los depósitos de relaves pueden ser de distinto tipo, pero lo que se acumula en todos ellos son desechos del proceso minero.

Para tener una idea, menos del 1% de cada tonelada de roca removida corresponde al mineral de interés que se quiere extraer, en el caso del cobre se obtienen entre 6 a 7 kilos de mineral (cobre fino) por cada tonelada, es decir una cantidad mínima. En general la ley de un mineral está relacionada con la cantidad de metal que se extrae, mientras es más alta la ley se necesita remover menos roca para extraerlo. De la extracción y el posterior proceso de chancado, molienda y flotación, se obtiene el concentrado de cobre, que es el producto que mayormente exporta nuestro país. Considerando que Chile es el primer productor mundial de cobre y que el año pasado produjo del orden de 5.400 tons. de cobre fino, deberíamos preguntarnos cuantas toneladas de roca fueron removidas y que cantidad de esta llego a los depósitos de relaves. Según información del Consejo Minero, somos el tercer país en el mundo con mas depósitos de relaves, después de China y EE.UU.

Por otra parte, según el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN), existen 839 relaves en país, los cuales pueden estar inactivos o activos, estos últimos son aquellos que siguen recibiendo desechos.  Estos depósitos se distribuyen en las regiones mineras de la siguiente forma: Tarapacá 8; Antofagasta 57, Atacama 203; Coquimbo 423; Valparaíso 83, Metropolitana 27, O’Higgins 20; Maule 6, Aysén 12.  Las regiones con mayor concentración de relaves son las de Atacama y Coquimbo y de ahí la preocupación de la población de estos sectores por el posible colapso, derrumbe y contaminación de este tipo de depósitos ante eventos meteorológicos extremos, pero también hay una preocupación permanente por la contaminación en el aire que se origina por el polvo en suspensión que emanan los relaves.

Como ya señalamos los relaves nos son inocuos, en ellos puede haber residuos peligrosos, pero también pueden tener inestabilidad física, es decir derrumbarse y esto no es fantasía. En 1965 a causa de un terremoto con epicentro en La Ligua colapsaron dos tranques de relaves en la comuna de Nogales arrasando con el campamento minero El Cobre, esta tragedia ocasionó la muerte de 200 personas aproximadamente. Otro caso emblemático ocurrió a raíz del terremoto del 27 de febrero de 2010 en Pencahue, donde un matrimonio y sus dos hijas quedaron sepultados por el derrumbe del tranque de relave Las Palmas que estaba próximo a sus viviendas.

Las lluvias recientes prendieron las alarmas por el peligro que representan algunos relaves cercanos a lugares poblados, el peligro de contaminación hizo que se realizaran cortes preventivos de los sistemas de agua potable rural en varias comunas. En Cabildo se reportó que aguas de contacto y desechos de relave se vertieron a un estero, en Ovalle se declaró una zona de seguridad por fallas en el muro de contención de un relave de Enami, en el tranque el Mauro parte de las aguas de contacto terminaron en el estero Pupío y así podemos seguir con otros ejemplos, lo que demuestra que existe una situación de fondo que debe ser abordada.

Si bien el SERNAGEOMIN presenta un visualizador de relaves, esta información esta alejada de la población que vive cerca de este tipo de depósitos. En general las personas que habitan en regiones mineras saben de la existencia de estos relaves, pero no conocen sus características, físicas y químicas, es decir no saben del riesgo y/o peligro que representan para su vida cotidiana por la contaminación en el aire, y menos información existe sobre el riesgo que estos pueden ocasionar en situaciones como las vividas recientemente a raíz de intensas precipitaciones. Por su parte la autoridad tampoco cuenta con una información acabada sobre el tema y menos aún existe un sistema de monitoreo de relaves.

Es urgente que la situación de los relaves se asuma en una agenda de política pública, que exista una clasificación de los riesgos que estos implican para la población y un sistema de monitoreo permanente de ellos para así evitar desastres. 

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