Amor en poesía, entre la ternura y el delirio

por Dante Cajales Meneses

Over the Town (Sobre la ciudad) óleo sobre (45 x 56 cm.) de Marc Chagall.
El lienzo de 1918 actualmente se encuentra en la Galería Tretiakov de Moscú, Rusia.

Después de casi 20 años, en el 2012 retorno a este oficio de duda permanente que es escribir, escribir poesía. Porque amamos con deseo, religiosamente con culpa, con traición, con rutina, con temor, con interés, con morbo, con fantasía, con humor, con amor. Lo hice con un libro de poemas de amor. En otro tiempo habría sostenido con certeza que todas estas formas poéticas de amar escatimaban obligación y responsabilidad con las causas y las utopías colectivas. En otras palabras, estaría siendo seducido por la poética poco comprometida. Aún recuerdo que en los años 80 escribir poemas de amor era mal visto. El relato político acusaba este tipo de poesía de alienante y poco implicada con el momento histórico que vivía el país. Como si el trabajo político no hubiera sido un acto de amor profundo, arriesgando por la libertad, la democracia y los derechos humanos, la vida. Teníamos que lidiar con la peor de las censuras, la autocensura. Escribir poemas de amor en el ámbito privado, escribir poemas de amor desde el anonimato, utilizando seudónimos, escribir poemas de amor para sanar, también fue un acto heroico. El amor ha sido siempre uno de los principios más poderosos en poesía. No conozco tradición literaria o época, en la que el amor en poesía no haya estado presente, o peor de todo, proscrito. El escritor Borís Pasternak (1890-1960) dio vida a su personaje «Doctor Zhivago». En el filme, Yuri Zhivago interpretado por el actor Omar Sharif, escribe los más bellos y delirantes poemas de amor en medio de la revolución de octubre de 1917. La eterna voz del amor y la ferviente adoración del cuerpo es la necesidad vital de todo ser humano que puede provocar un deseo insaciable de amor físico y de sentimientos más profundos. Vladimir Maiakovski (1893-1939) el poeta futurista que en su discurso revolucionario sostuvo que la poesía amorosa no aportaba a la causa de la Revolución Rusa, aun así, escribió un bello poema de amor dedicado a Lilia Brik (1891-1978):

AMOR

[…]

Entonces nos recompensaremos

del amor no vivido

en infinitas noches estrelladas.

¡Resucítame,

aunque más no sea porque

como un poeta

te he esperado

repudiando el absurdo de los días!

¡Resucítame,

aunque más no sea por esto!

¡Resucítame:

quiero vivir toda mi vida!

[…]

En medio de la represión del Estalinismo surgieron voces como la del escritor Óspi Mandelstam (1891-1938) Contra toda esperanza, cómo es posible que un ser humano en medio de los Gulag nos deje estos bellos versos, donde la ternura conmueve:

Tu rostro

Es lo más tierno entre lo tierno,

Tu mano

Es lo más blanco entre lo blanco

Estás lejos

De todo el mundo

Y todo es inevitablemente tuyo.

Inevitable

Es tu tristeza

Y calidez

De los dedos de tus manos,

Y el sonido apacible de tus palabras

Joviales,

Y la lejanía

De tus ojos

El beso más famoso del mundo del fotógrafo Robert Doisneau

Escribir amor en poesía es hablar de la vida, porque amar implica exponerse, transformarse y mirar el mundo con una intensidad que pocas experiencias permiten, porque la poesía amorosa no es solo un canto a la tragedia y a la felicidad en un jardín de rosas. Es una zona donde fluyen el deseo, la pérdida, la memoria, el dolor, las injusticias, la complicidad, el éxtasis y la herida. En el Uruguay del dictador Juan María Bordaberry, el poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), escribió bellos poemas ambientados durante la represión de la dictadura uruguaya; compromiso político y social, la complicidad cotidiana del amor como resistencia política en el poema Te quiero.

Abordar sin tapujos el tabú más sagrado de nuestra cultura, la sexualidad y la erótica.  Desde tiempos remotos, tanto en la poesía grecorromana, como en la mesoamericana que se tenga registro, el amor y la erótica fue el sonido de las arterias y el corazón de los enamorados con sus diferentes rostros y miradas del mundo. En la poesía náhuatl no llegaron a descubrir el alfabeto que les permitiera fijar la palabra misma. Los ideogramas simbólicos, estilizados y cercanos a la fonética sirvieron para dejar grabados los más bellos poemas de amor, como Los cantos de la primavera. Las flores pueden alcanzar el significado de la alegría y la tristeza al mismo tiempo.

Paolo y Francesca es El beso (Le Baiser) de Auguste Rodin. Inspirada en la trágica historia de los amantes del segundo círculo del infierno narrada en La Divina Comedia de Dante Alighieri.

Mientras que la tradición grecorromana estaba centrada en tramas como la épica homérica y las proezas públicas, la guerra y los héroes, la poeta Safo abre, una tradición íntima, personal, una poética centrada en el relato amoroso y erótico de su tiempo. El amor eterno desafía el tiempo y la muerte. La contradicción, el misticismo, la erótica, la pasión, el romanticismo, el arrepentimiento y la culpa, y la rebeldía se tomaron la poesía en autores como San Juan de la Cruz (1542–1591), Lope de Vega (1562-1635), Francisco Quevedo (1580-1645), Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), por nombrar algunos. En La Araucana, Alonso de Ercilla (1533-1594) narra el amor desgarrado de Tegualda, que busca el cadáver de su amado entre los muertos y heridos que dejan las batallas entre mapuches y españoles. Da paso a la ternura, junto al daño y el gozo. Pareciera que el amor precisa del dolor y el dolor del amor por dignidad de ambos. El deseo prohibido y la fatalidad de Federico García Lorca y Alfonsina Storni (1892-1938). El amor absoluto de Miguel Hernández (1910-1942). La fastuosa poesía de Neruda, la ironía amorosa en la Víbora de Nicanor Parra (1914-2018), la lamentación desmedida de Oliverio Girondo (1891-1967) que inspiró el film El lado oscuro del corazón. La poesía amorosa de Vicente de Alexander (1898-1984) en Se querían es un camino consciente, cósmico, como el de Ernesto Cardenal (1925-2020) en sus Epigramas. En Los amorosos el poeta mexicano Jaime Sabines (1926-1999) va más lejos, nos comparte una historia de amor sin garantías, que desgarra. La voz poética en Paul Eluard (1895-1952) el poeta de la fraternidad y el humanismo en tiempos de la Francia ocupada por los Nazis es tan generosa como besar. La sutileza, belleza y potencia del poema Guárdame en ti de Raúl Zurita; nos recuerda lo urgente y necesario que es volver sin tapujos a la poesía amorosa. Un texto breve, profundo, con un deseo de permanecer incluso, después de la vida: […] guárdame entonces en ti / en los torrentes más secretos que tus ríos levantan / y cuando ya de nosotros solo quede algo como una orilla / tenme también en ti / guárdame en ti como la interrogación de las aguas que se marchan / y luego: cuando las grandes aves se derrumben / y las nubes nos indiquen que la vida se nos fue entre los dedos / guárdame todavía en ti […]

Sea pasión, erotismo, dolor, reflexión o memoria, el amor en poesía nos recuerda que vivir no se puede concebir y comprender sin la experiencia del otro como un otro. Lo cierto es que el amor continúa latiendo como en los tiempos más pretéritos y los poemas de amor no nos debieran avergonzar, escribirlos como leerlos. Amor, sexo, sufrimiento, muerte y agua, alimentan los pulsos cotidianos de la poesía y forjan una fantasía única e íntima entre la ternura y el delirio, entre el instinto predatorio-amatorio del ser humano, una especie de ADN pintado sobre la piel. Un guiño morboso pero dulce, una excitación artística que, a buen seguro, estimulará inverosímiles conexiones en la mente del lector y la lectora de esta nota con su propio imaginario amoroso.

(*) Foto de entrada

Over the Town (Sobre la ciudad) óleo sobre (45 x 56 cm.) de Marc Chagall.

El lienzo de 1918 actualmente se encuentra en la Galería Tretiakov de Moscú, Rusia.

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