La tercera puerta: de la literatura al cine y el salto al teatro

por Karen Punaro Majluf

Desde el año pasado que actores chilenos han llevado a las tablas clásicos del séptimo arte. La primera puesta en escena fue La sociedad de los poetas muertos, seguida de Secreto en la montaña, Los puentes de Madison y – la próxima a estrenarse- Drácula. 

El año pasado se estrenó en televisión Cien años de soledad –novela de Gabriel García Márquez- y los amantes de su trama no podemos dejar de pensar en cómo sería verla en teatro… Si bien hasta el momento esta novela no ha sido montada en Chile, hoy si es posible ver clásicos del séptimo arte en vivo. Fue el año pasado cuando se estrenó en el San Ginés: “La sociedad de los poetas muertos” y durante meses llenaron la sala de espectadores ansiosos por presenciar al maestro y sus alumnos decir “O Captain! My Captain!”.

A esta tendencia se sumó, desde hace dos semanas, Los puentes de Madison, en el Mori del Parque Arauco; en Argentina la versión teatral de Secreto en la Montaña y pronto se estrenará Drácula, en una versión que mezcla música y textos de la obra de Bram Stoker. 

No caer en comparaciones resulta casi imposible, pues la imagen de la película es –en ocasiones- más fuerte que la que deja la literatura en la memoria; y si bien para algunos la adaptación teatral será una “epifanía”, para otros puede no ser la concreción del sueño. 

La muerte como escape

Tal fue el éxito de la película La Sociedad de los poetas muertos, que la periodista y escritora Nancy Kleinbaum la adaptó como novela. La historia de un grupo de estudiantes que se maravilla con su profesor de literatura, quien les enseña sobre la necesidad de vivir plenamente más allá de las imposiciones sociales (“Carpe Diem”) tiene una marcada crítica al éxito entendido como obediencia, la meritocracia disciplinada y la masculinidad emocionalmente reprimida.

La película protagonizada por Robin Williams, como el maestro John Keating, tiene un quiebre emocional e imprevisto con el suicidio del joven Neil Perry, interpretado por Robert Sean Leonard, quien decide terminar con la estructura familiar autoritaria a través de la muerte. 

La versión teatral es dirigida por Pablo Greene y protagonizada por Claudio Arredondo (profesor) y José Antonio Raffo (joven suicida). Sobre la importancia de optar por quitarse la vida en la trama, éste último comentó a Hoy Teatro que “esa es la mayor dificultad del personaje, no contar solamente una historia sobre la muerte (…) esa persona tiene un montón de dimensiones y el resultado de la muerte es solo una de ellas. Intento actuar este rol desde esa conciencia, desde entender la muerte, cómo muere y la forma en que lo decide, es una consecuencia de un montón de cosas, pero que no son todas las dimensiones del personaje”.

Esta semana son las últimas funciones de la obra que se está dando en el Teatro San Ginés de Bellavista y la entrada es para mayores de 12 años. 

Lo que nadie puede saber

El amor entre Jack y Ennis es prohibido. Es el verano de 1963 y los dos vaqueros, recios hombres trabajadores de Wyoming, deciden dar rienda suelta a su pasión oculta en la soledad de los senderos de pastoreo. Secreto en la montaña (1997), escrito por Annie Proulx, se publicó en el New Yorker como una historia breve, la cual tuvo tal éxito que fue premiada como la Mejor Historia Corta del año y en 2005 fue llevada al cine por Ang Lee y protagonizada por Heath Ledger y Jake Gyllenhaal.

La trama de amor homosexual a primera vista puede interpretarse como una historia de la violencia cultural sobre quienes rompan la normativa social; mas en una segunda revisión se comprende que no es la fobia a los gays el verdadero antagonista, sino que el terror que sienten los mismos protagonistas a quedar fuera de la estructura cultural dominante: el drama no se encasilla en no conocer el amor, sino que en no atrever se a vivir lo que se ama.

El año pasado, en Brasil, se llevó a las tablas una adaptación de la novela, la cual fue presentada en Sao Paulo y Río de Janeiro. Este año, en Buenos Aires, los actores Benjamín Vicuña y Esteban Lamothe han dado vida a Jack y Ennis, en una versión en la que su director Javier Dualte trató de adecuar algunos matices a la realidad actual, pero manteniendo la época de la versión cinematográfica.

Esta versión de Secreto en la Montaña está hermosa, es una obra de teatro preciosa. Han pasado más de 20 años y sigue siendo muy importante instalar estos temas, hablar, discutir, pero más allá de las diversidades, es una obra que ya se transformó en un clásico, porque es una tragedia, una historia de amor, absolutamente contemporánea y potente”, comentó Vicuña al sitio El Claustro, Difusión de las Artes, sobre la importancia de conversar y aceptar la homosexualidad. 

Secreto en la Montaña la están representando en el Multiteatro de calle Corrientes, con funciones para mayores de 13 años, de jueves a domingo. 

Una decisión que puede cambiar el destino

Francesca debe decidir entre irse con el que sería el amor de su vida, el fotógrafo Robert Kincaid, o continuar con su matrimonio –sin pasión- y al cuidado de sus dos hijos adolescentes. Esta es la disyuntiva a la que se enfrenta la protagonista de la novela corta Los puentes de Madison, escrita en 1992 por Robert James Walles, y que se convirtió en uno de los libros más vendidos del siglo XX con más de 60 millones de copias.

Los puentes de Madison fue llevada al cine en 1995, adaptada por Richard LaGravenese y dirigida por Clint Eastwood. quien, además, la protagoniza junto a Meryl Streep, planteando que la vida consiste muchas veces en sacrificar versiones posibles de uno mismo para sostener estructuras colectivas. 

En diálogos que se complementan de gestos y miradas, la cinta plantea la  tragedia del amor tardío y la existencia no vivida; el deber de la mano de la renuncia; y la tragedia personal de las elecciones tomadas en base a los demás. 

Fue en 2018 cuando el director de teatro argentino Luis Romero la llevó a las tablas con Facundo Arana y Araceli González en los roles protagónicos, convirtiéndose en una de las obras más vistas de aquel año. La versión chilena, actualmente en cartelera, fue adaptada por Fernando Masllores y Federico García del Pino, y es protagonizada por Blanca Lewin y César Caillet. 

Su directora, Aranzazu Yankovic, comentó a La Tercera que “esta obra es una meditación sobre lo que elegimos guardar y lo que elegimos soltar. Queremos que el público se permita sentir sin pudor, que se reconozca en esa encrucijada universal que es el amor y el deber…” público que al terminar la función no puede dejar de comparar la versión teatral con la cinematográfica. 

Los puentes de Madison se encuentra en cartelera en el Teatro Mori del Parque Arauco con funciones -para mayores de 13 años- de jueves a sábado a las 20 horas. 

Una oscura pasión de sangre

Bram Stoker escribió Drácula en 1897 haciendo del vampiro un personaje popular y misterioso, llamativo, pecaminoso, oscuro y al mismo tiempo romántico. La mejor versión cinematográfica – a mi parecer- es la dirigida por Francis Ford Coppola en 1992, la cual fue protagonizada por Gary Oldman, Wynona ryder y Keanu Reeves. 

Tanto en la novela como en el cine, el personaje de Drácula representa el deseo y la pulsión erótica; la soledad de la inmortalidad; el colapso moral; la pérdida de control racional; y la mitificación de la sangre como energía vital y sexual.

La primera aparición en las tablas de Drácula fue antes que saliera a la venta el libro, exactamente ocho días previos, y se trató de una lectura dramatizada dirigida por el mismo Stocker en el Lyceum Theatre.

Y hoy, 129 años después, la novela sigue siendo llevada al teatro; el próximo 7 de junio, Bastián Bodenhöfer dará vida al vampiro en una puesta en escena que combinará actuación, literatura, danza y música. Se trata de Drácula Sound of the Shadow que se presentará en una única función en el Teatro CA660 de Fundación CorpArtes, la cual promete al espectador que no solo mirará el escenario, sino que experimentará el deseo, miedo, luces y sombras. 

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