Tiempos peligrosos y la era del vacío; un caos espectral. 

por Sergio Canals L.

Chile. Un país peligroso.  Según monseñor Chomalí, la discusión legislativa destila “violencia moral”. Una moral peligrosa. Rencorosa y odiosa. El mal, siempre peligroso, acecha como un animal hambriento. Gruñe y nos arrincona. Vive en el vacío de la angustia.

El nuevo gobierno toma riesgosas medidas económicas. De alto impacto, evitando la gradualidad. Llenándose de riesgos. Tratando de escapar del caos azaroso sin ser presa de los acontecimientos. Buscando la seguridad de las certezas inseguras. Tratando con coraje de hacer frente a las resistencias crítico-adaptativas frente a los grandes cambios. La primera: el temor a los otros. El temor a lo desconocido y a lo que se puede perder.

Así es la gestión al empujar un sistema socio cultural hacia las fronteras de un cambio disruptivo. Llevándolo lejos del equilibrio. Sometiéndolo a un “gran empuje” de cambios económicos acelerados. Se innova en las crisis. Con lideres disruptivos. Creando mallas de contención para evitar una deriva o un salto destructivo por un exceso de entropía.  Se necesita aceleración para lograr una velocidad de escape necesaria aprovechando una ventana de oportunidad política. Camino incierto y frágil que puede desmoronarse sobre el vacío a cada paso arrastrando al gobierno y oposición. Lleno de peligros visibles e invisibles. El peligro como un caos, que se hace espectral transmutado en un peligro delirante buscando la seguridad.

La seguridad gestiona los “acontecimientos probables”. Tiempo y azar como dispositivos de poder para gobernar. “La seguridad no es una cuestión ligada a la psicología política del control del miedo, sino de epistemología política”. Incapaz de impedir la presencia del peligro. Peligro que se ve, se escucha y se siente “como la experiencia de algo anormal”. Singular, oscuro. Amenazante. Improbable. Absurdo. Delirante o contradictorio.

Todo es (posiblemente) peligroso siempre… Sólo la absolutez del peligro es capaz de alzarse contra la contingencia de todo…Hasta la de nuestros pensamientos”. Escapa del cálculo arrastrando al miedo y la angustia. Pero, no hay nada que temer. No hay otra manera de vivir. Sólo sobrevivir junto al peligro dejando atrás el miedo. Re -vestido de esperanzas y cambios.

Los cambios exigen escapar del peso asfixiantes de las estructuras. De “conductas y esquemas implícitos en nuestra mentalidad” que se opondrán tenazmente. Superar el miedo al desorden. Nunca el cambio se inicia en condiciones ideales. Para liderar un cambio se necesita fuertes visiones personales político-ideológicas.

La política sirve para hacer que las cosas salgan del caos. Buscando la colaboración y el consenso social. “No está destinada para reproducir formas y semejanzas”. Apela a los mitos, a las imágenes. A la ilusión. Exige la creación de sentido enmarcado siempre en la ética de derechos y deberes. Está destinado a la liberación del deseo “molecular” (individual personal) a través de la erotización del otro. A iniciar flujos y procesos de deseos compartidos en un cambio permanente.

El líder inventa el futuro en función de su visón compartida y de los medios que dispone. Recorre un camino incierto de un punto de bifurcación a otro que se fragua entre el azar de los acontecimientos y la necesidad de alcanzar los objetivos. Recorre extrañas y recónditas soledades donde nunca llegan mentes estrechas”.

El cambio político lleva inscrito en su creación permanente, un resultado probable e improbable a la vez:  Alcanzar el bien común. De lo contrario, deviene en “violencia moral”.

Intertextualidad: 

“Laurent de Sutter:” Elogio del peligro”; Hubert Landier: “Hacia la empresa inteligente”; Igor Krtolica: “Gilles Deleuze y Félix Guattari. Una filosofía de los devenires revolucionarios”; Entrevista a Oscar Landerretche.

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