Nelda, Carola y Carolina preguntan arriba del escenario

por Felipe de la Parra Vial

El Teatro Chileno tiene un desafío por estos días: Preguntar.

La obligación de las y los teatristas es hacer cumplir las reglas de la creación. Imaginar, reconocer su propia historia y a sus creadores. Preguntar. Cuidar la palabra sin caer en el recurso del panfleto fácil e incrédulo. Preguntar. Actuar la realidad hasta el dolor, hasta la alegría, hasta el sueño. Preguntar hasta imaginar la puesta en escena.

La historia del Teatro Chileno tiene hace trece años un elenco teatral único –La Dramática Nacional– dirigido por tres mujeres: Nelda MurayCarola Rebolledo y Carolina Araya. Una compañía de magas que han fundado –rescatado- las voces del teatro popular y la historia social del Chile profundo, de sus pueblos, pobladores y territorios. Una hazaña en tiempos de falsas metáforas e hipérboles mentirosas.

Un elenco teatral que se ha inspirado en las letras de los talentos de la Historia del Teatro Chileno; de Antonio Acevedo HernándezMaría Asunción Requena, entre otros, junto a la colaboración activa de los premios nacionales como Margot Loyola, mientras estuvo viva, y el historiador Gabriel Salazar; unidos a los talentos de folcloristas como Osvaldo CádizPaola Lucero y Andrea Andreu, entre otros.

En sus filas, destaca la presencia activa del talentoso actor Hugo Medina. Un testimonio vivo de la excelsa actuación que se exige arriba de las tablas.

La puesta en escena de la Dramática Nacional está centrada en la actuación, canto, bailes tradicionales y música en vivo. Sus montajes cuentan la historia escondida del campo y la ciudad, donde los protagonistas son las mujeres, las dueñas de casa, los campesinos, pobladores, obreros; donde las heroínas y los héroes patrios llevan overoles, cascos mineros, ponchos de castilla y vestidos floreados. Su geografía está trazada con lápiz, barro y carbón. Con celo, fervor y constancia.

Es el Chile profundo donde el pueblo pregunta.

Las obras elegidas, en cada temporada, llevan las voces de autores que fundaron el teatro chileno en el siglo pasado, junto al Teatro Experimental de la Universidad de Chile, al Teatro Ensayo de la Universidad Católica, al Teknos, de la Universidad Técnica del Estado (hoy USACH) y de la Universidad de Chile de Antofagasta, hoy, Teatro Pedro de la Barra. Son una suerte de memoria viva del teatro chileno.

La Dramática Nacional, de alguna manera, toma una responsabilidad de llevar adelante la historia teatral de lo que nos acostumbraron los teatros universitarios en el pasado…y que hoy, se ha comenzado a rescatar desde las principales casas de estudio universitario, como el Teatro Nacional Chileno de la Universidad de Chile.

No obstante, desde la actuación y mirada teatral de “La Dramática”, se evidencia el rigor en la construcción de los personajes, donde los comediantes apelan a las exigencias del teatro del realismo de Konstantín Stanislavski y a las claves del teatro   de Bertolt Brecht, en su modelo didáctico y sociopolítico, donde apela al intelecto del espectador para despertar su pensamiento crítico, rompiendo con la ilusión y el sentimentalismo del teatro dramático tradicional. 

El sentido colectivo de la dirección de cada obra es una característica innovadora en la compañía. Único en la historia chilena de las artes escénicas. Las tres directoras –las tres creadoras- se complementan en un desafío, –no fácil- donde se pone por delante el valor de las buenas ideas y el ego queda colgado en la percha de la puerta de la sala de ensayos. Unen sus miradas a las de los propios actores que aportan, con su particular hacer, en la construcción del personaje que les toca interpretar. Eso también se repite con los profesionales de la escenografía, vestuario, luz y sonido. Una técnica que solo se explica con la capacidad de escuchar y actuar colectivamente.

Esta maravillosa apuesta se caracteriza por convocar, para cada proyecto teatral, grandes elencos de más de una veintena de actrices y actores, músicos, directoras, diseñadores, escenógrafos, vestuaristas, maquilladoras, utilerossonidistas, entre otros. 

Esto no sucede –por desgracia- hoy en las grandes compañías universitarias por falta de presupuesto. 

La Dramática Nacional es la porfiada. Es el único teatro profesional que brinda un elenco de más de veinte, treinta, participantes en todas sus temporadas. 

Una épica del teatro actual chileno, en un medio de pocas funciones, de temporadas de solo fines de semana. 

Sin embargo, el precio que paga esta compañía por su atrevimiento de “pensar en grande”, obedece a un compromiso con la palabra hablada y creada en las historias que se suceden en los escenarios chilenos. La taquilla de muchas funciones –no pocas veces- apenas deja a sus protagonistas con un exiguo saldo en la taquilla.

A confesión de parte… La primera vez, que los descubrí, años atrás, fui sorprendido, como espectador, en funciones “a la gorra” en el Teatro del Museo de Bellas Artes en los inicios de la compañía La Dramática Nacional. Me pareció estar en otro país, desde ese entonces.

El teatro de La Dramática Nacional levanta una propuesta cultural desafiante al modelo liviano e intrascendente de quienes conciben la dramaturgia en función de la taquilla y “lo que vende”, generalmente, acrítica, conformista, al sistema económico instalado, sin poner por delante el valor artístico de la obra presentada.

Una locura en tiempos que se piensa y propone eliminar 6.000 millones de dólares del presupuesto de la nación. 

Un acto de amor que le da sentido y pasión al arte y a la ternura de la humanidad.

Fuerte Bulnes de María Asunción Requena

“Mañana, cuando vuelva, / nos reuniremos todos tierra adentro / mar, cordillera y valles / tierra adentro. / Y en las orillas del mismas del Estrecho / en una marejada de robles y de algas / deshojaré este libro de gaviotas / de aire y de otro tiempo / … Si esto recuerdo ahora / es que nunca partí”.  

Poema de la exiliada María Asunción Requena, dedicado a su hija en 1984 en el Hospital de Lille, entregado por sus médicos. Publicado por Juan Andrés Piña en su libro María Asunción Requena, Feminista sin estridencias.

Una vez más, la Dramática Nacional nos llevará a mediados del siglo XIX, al país en plena construcción de identidad y de territorialidad. Durante el gobierno de Manuel Bulnes hubo un especial interés por la toma del Estrecho de Magallanes, lo que decantó en la construcción de la llamada “Goleta Ancud”, cuya tripulación era mayoritariamente de pobladores chilotes, llamados a colonizar ese territorio.

Se trata de una epopeya, de los hombres y mujeres invisibles, que obliga a una reflexión muy interesante sobre el lado humano de ese fragmento de la historia. Requena, mujer que vivió en Punta Arenas, construye un retrato de los pueblos y los desposeídos. De buena manera, pone sobre la mesa el problema de la centralización y el desmedro en regiones.

Los chilotes preguntan por la Patria, por el Chile, al cual quieren pertenecer.

“Fuerte Bulnes” trae el soplo helado de un país lejano en las voces de La Dramática Nacional, encabezados por el talento de tres directoras y un elenco de grandes actrices, actores, músicos, escenógrafos. 

Nelda, Carola y Carolina preguntan arriba del escenario.

Todos preguntan.

(Y es cierto. Los versos de Requena invitan a reunirse en torno a su Teatro. Su presagio se cumple hoy día mismo gracias a la Dramática Nacional. María Asunción Requena “nunca partió”. Hoy, jueves 21 de mayo y mañana viernes 22, habrá dos funciones con su obra “Fuerte Bulnes” en el Teatro Aula Magna del Liceo Manuel de Salas, en la calle Irarrázabal 3780, a las 19.30 horas. Sus entradas populares son solo a $5.000)

También te puede interesar

Deja un comentario