El líder sin límite: política, goce y la ilusión de la completud

por Aída Mena Olivares

La imagen en la que Donald Trump se representa como Jesucristo ha sido interpretada como una provocación más. Sin embargo, su interés no radica en el exceso, sino en la posición subjetiva que revela: una relación con el poder que prescinde del límite.

El psicoanálisis permite leer aquí algo más que narcisismo. Como señala Jacques Lacan, el sujeto se constituye a partir de una falta estructural, introducida por la ley simbólica. Esa falta, lejos de ser un defecto, es la condición del deseo y del lazo social. Allí donde es reconocida, aparecen la duda, el conflicto y la mediación.

Pero no siempre es así.

La auto-representación como figura crística sugiere una posición distinta: una auto-investidura sin mediación, donde el sujeto se presenta como fuente directa de legitimidad. En términos estructurales, esto puede leerse como una lógica perversa, no en sentido moral, sino como una forma de relación con la ley en la que esta es desmentida. Se sabe que el límite existe, pero se actúa como si no rigiera.

El contraste con la figura del Papa, aquí Papa León XIV, es elocuente. Mientras este encarna una autoridad mediada por la tradición, la identificación con Cristo suprime toda instancia tercera, no hay representación, solo encarnación.

Sin embargo, el alcance de esta escena no es solo individual. Su eficacia es libidinal. La figura del líder como salvador organiza el deseo colectivo, ofreciendo una ilusión de completud en un mundo marcado por la incertidumbre. No se trata de convencer, sino de capturar.

Por eso el exceso no debilita, sino que refuerza. Lo escandaloso intensifica la adhesión y asegura centralidad. La política se desplaza así del debate hacia la identificación.

La pregunta, entonces, no es solo quién produce estas imágenes, sino qué condiciones las vuelven eficaces.

Porque cuando el límite deja de operar como referencia compartida, lo que emerge no es solo un líder sin restricciones.

Es un lazo social dispuesto a sostenerlo.

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