Matías es un muchacho argentino, pero podría ser de cualquier lugar. Porque su lugar, en verdad, está en los estrechos espacios de un celular y de un PC. Participa, en un asado peronista, que es una de las instituciones más sagradas del pueblo bonaerense: la parrilla de carnes jugosamente compartidas entre varias familias, vecinos y amigos, en uno de los muchos y bien cuidados parques municipales.
Hay risas, frases altisonantes, y comentarios de los resultados electorales. El abuelo Beto, habla poco, pero parece disfrutar mucho de los mostos riojanos que compró especialmente para la ocasión, abraza a su nieto y le dice ¡gracias! Pero Matías apenas responde. Ni antes ni ahora ha declarado su intención de voto ni participa en el debate dando una opinión política. Solo Beto, asegura que fue él quien lo convenció para ir a votar, a pesar de que éste había declarado tajantemente: yo ni en pedo voto.
Los resultados electorales en la provincia de Buenos Aires no sorprendieron porque haya ganado la oposición al gobierno del presidente argentino, pero sí por la magnitud de la derrota que tuvo que soportar: Fuerza Patria obtuvo 13 bancas en el senado con un 47,18 por ciento de los votos contra el 33,77 por ciento de la Libertad Avanza, el partido mileísta. Y la oposición ganó 6 de las 8 secciones electorales. La oposición obtuvo, además, una victoria en 95 de los 135 municipios. Una goleada, en términos futbolísticos.
Además, desde el punto de vista del valor simbólico Kicillof, se pone en el primer lugar de la competencia para una futura contienda presidencial en la Argentina.
A esta asonada derrota electoral se suma tres importantes derrotas parlamentarias: además que los diputados rechazaron los vetos presidenciales al financiamiento universitario y la emergencia en pediatría el senado rechazó por una abrumadora mayoría el veto presidencial a la Ley de Reparto de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).
Como era de esperar, el gobierno asistió a este revés político con estupor primero, e histeria luego, con frases como las de Caputo que acusó a los parlamentarios de “romper el equilibrio fiscal” o las de Mileique acusaba a los parlamentarios de ser kukas (forma despectiva para referirse al Kirchnerismo) infiltrados en la República.

Estas derrotas tienen consecuencias. Y no son pequeñas. Importa tener que financiar contra sus políticas de Hacienda los recortes sociales que simbolizados en la motosierra se dirigían hacia el ahogo del financiamiento de las universidades, los discapacitados y otros grupos vulnerables, y las provincias, ilegítimamente despojadas de sus presupuestos de gastos e inversión pública. Todo ello obligará, para mantener los equilibrios macroeconómicos a realizar recortes en otras áreas sociales igualmente sensibles.

Además, hay una pesada sombra flotando en el ambiente: la interpelación parlamentaria pendiente a Karina Milei, Mario Lugones y Guillermo Francos por las coimas de ANDIS según se desprende de las escuchas telefónicas al abogado y hasta hace poco amigo íntimo del presidente, Diego Spagnuolo.
Toda esta situación tiene dos efectos directos: el riesgo país se empina ya a los 1.455 puntos, mientras el dólar sigue en subida libre. Y ya todo el mundo sabe que más temprano que tarde el dólar subirá, por lo tanto, hay que comprar y comprar ahora. Y este solo hecho -o mejor dicho ésta sola expectativa- hace que la presión a la subida del dólar se dispare. A esto la gente le llama cepo en contraposición a la pretendida flotación del dólar denominada por el gobierno.
Los analistas de la economía argentina -especialmente los externos-, empiezan a vislumbrar el desastre: Argentina se ha tragado en este jueguito de intervenir el mercado cambiario a través del Banco Central, la casi totalidad de dólares disponibles, por lo que en poco tiempo ya no podrá ni detener la inflación ni tampoco pagar sus deudas. Porque, aunque se asume el apoyo del FMI (sobre todo por la cuenta que le trae), éste ya no podrá seguir financiando un futuro incierto si no hay pagos al menos en parte de las deudas vencidas.

Milei, está ahora en el país del Norte. Busca desesperadamente algunas decenas de miles de millones de dólares. El secretario del Tesoro de Trumpexpresa su compromiso carnal con el presidente argentino. No sorprende a nadie y menos a los círculos financieros globales que saben que el ministro de economía Caputo y Scott Bessent han compartido negocios financieros recientemente. Pero las preguntas ahora son diferentes: ¿Qué pedirá EEUU a cambio de la ayuda?, conociendo al presidente norteamericano y su adscripción al adagio latino: Do ut des (doy para que des) Las especulaciones llueven: ¿Parte de las acciones de IPF?, ¿un pedazo de los yacimientos de Vaca Muerta? ¿la entrada al sistema nuclear argentino?
El gobierno actúa, -y en esto hay que reconocerle una coherencia absoluta-, como si realmente se tratase de una realidad paralela: en vez de reconocer la crisis, enmendar los rumbos y reconducir los procesos, huye hacia adelante desenfundando lo peor de su estilo autoritario, confrontacional, y delirante. Esto se pudo ver en el primer mensaje público del presidente conocidos ya los resultados del 7 de septiembre cuando junto con aceptar la derrota aseguró: el rumbo por el cual fuimos elegidos en el año 2023 no se va a modificar, sino que se va a redoblar el rumbo no solo que se confirma, sino que lo vamos a acelerar y profundizar más.
Más tarde y, aunque nos parezca increíble entender desde un país austero y autoridades que usan un lenguaje moderado, como el nuestro, el vocero Adorni se despachó un montón de amenazas que incluía represalias y advertencias de que la Ley de Financiamiento Universitario podría costearse aumentando el IVA del 21 por ciento al 24 por ciento por 45 días o suspendiendo los planes sociales por tres meses, entre otras.
Si es cierto aquello de que en política la forma es el fondo, nada habla más fuerte y claro de la naturaleza de su estilo que el mileismo haya escogido para dar cuenta al país del curso de sus actividades la plataforma streaming denominada Carajo. Allí se despachan a sus anchas toda clase de insultos y descalificaciones y hacen correr el bulo de que la oposición prepara un golpe. Allí también se arman relatos de paso como el de los kukas y antikukas, para denominar el enfrentamiento entre peronistas y libertarios.
En este sentido, las cegueras del excéntrico presidente, le impiden vislumbrar amenazas evidentes para todos menos para él: El país se encuentra cada vez con más fuerza en el mismo estado de incertidumbre que fundó su despegue, pues ni la economía, ni la política ni la sociedad parecen tener al menos a mediado plazo un futuro disponible, salvo para los mismos de siempre. El grupo de enriquecidos oligarcas que siempre salen ganando con las crisis que azotan al país andino.

La gran paradoja de este momento cada vez más dramático, conviene no equivocarse, no tiene que ver tanto, con los pobres y efímeros resultados en la economía argentina sino del capital simbólico en ruinas representado por la motosierra y narrado desde la promesa de acabar con la casta. Porque a la gente común y corriente y cuyo análisis político es escaso ya no ve que las políticas macroeconómicas del gobierno hayan acabado con alguna casta, sino solo dañado irremediablemente a los jubilados y otros sectores vulnerables: a los primeros se les robó sus pensiones y a los otros se les negó sus magras posibilidades de subsistencia.
El gobierno, y esto es lo peor, no parece entender que la que se le viene en los tribunales es tremenda como tremendo es que la Karina Milei el jefe, según propia calificación del presidente, no ha comparecido a la comisión de la Cámara de Diputados por el caso Libra y que esta causa, derivada de la estafa de las criptomonedas en la que el gobernante actuó junto a su hermana directamente. Y como si esto fuera poco, el juez Alejandro Marianello levantó el secreto del sumario respecto del proceso iniciado por la escucha telefónica a Diego Spagniolo, lo que permitirá que, en los próximos días, se conocerán los testimonios de los involucrados directa e indirectamente, en las denunciadas actuaciones de coimas para favorecer a Karina con un tres por ciento sobre lo facturado en licitaciones del Estado argentino. Si esta no es casta, que venga Dios y lo vea, diría un español. Pero casta de la peor. De aquella crece y se enriquece en las sombras del poder con actos de corruptela palaciega. Finalmente, eso parece ser Milei, a quien los medios de oposición empiezan a tratarlo de lumpen.
Las otras salidas del gobierno son acaso peores. Una de las más criticadas es la que se muestra en la confesión cínica del Jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei cuando dijo que desatendería lo dispuesto en las leyes constitucionales si en el enfrentamiento con el parlamento, este rechaza los vetos presidenciales, y consiguientemente, se imponen los proyectos de leyes emanados del congreso de la República. Una suerte de franca rebelión (desacato se diría en el orden judicial) a las normas dispuestas en el orden constitucional argentino a la espera de que la judicialización de la situación les dé un margen para capear el temporal. Esta estrategia, tuvo ya un primer antecedente cuando el gobierno no cumplió con lo dispuesto en las normas establecidas en la Ley sobre Coparticipación de Impuestos y, por consiguiente, no traspasó como legal y constitucionalmente corresponde los recursos que la ley asigna a las provincias a pesar de las indignadas protestas de los gobernadores. Ahora, éstos, pasan la cuenta.
Pero esta estrategia es como jugar con fuego: el gobierno se acerca peligrosamente al umbral de parlamentarios que se requieren para votar la destitución constitucional. Y ya se empieza a hablar de ello. Y no solo hablar, porque cuando el jefe del Gabinete declaró la intención del ejecutivo de suspender (¿¿?¿) la ejecución de una ley aprobada por el parlamento y por la cual se obliga al gobierno a financiar las obligaciones del Estado con los discapacitados, anunció inmediatamente que citaría al Jefe de Gabinete Guillermo Francos para que diera razón de sus dichos. Obviamente, esto podría ser la antesala de una acusación constitucional contra éste.
Por eso, la conversación ayer insospechada de sustituir al gobierno (desde muy diferentes fórmulas), empieza a ser cada vez más recurrente. Y no solo en el ámbito de la oposición sino también, y esto es lo más grave, hay periodistas que dicen tener conocimiento de conversaciones sobre la necesidad de sustitución del presidente, por la propia clase empresarial.
La calle, es también, como era de esperar, receptiva a la desconfianza y el descontento. Y, por eso, desde los persistentes jubilados, que cada miércoles son despiadadamente apaleados por la policía (en ocasiones protegidos por las barras bravas) se suman varios gremios más y grupos sociales que han unido las universidades y el emblemático Hospital Garrahan.
Los programas de TV destacaban que el pasado domingo 21 de setiembre los partidarios del gobierno convocaron una manifestación de apoyo a Miley frente a la Casa Rosada: la convocatoria no superaba las 250 asistentes.

Por último, y como suele ocurrir en estos casos, las estructuras dañadas comienzan a agrietarse internamente. En poco tiempo, -menos de un año-, Mileise ha enajenado los apoyos del Macrismo y el PRO y el de su vicepresidenta Victoria Villarruel. De hecho, no se habla con ninguno de los dos. Esto se ha manifestado dramáticamente en las últimas votaciones del parlamento. Lo mismo ocurre con los gobernadores, cuyo apoyo ha ido perdiendo también sistemáticamente.
Lo cierto es que las elecciones de octubre se acercan a pasos agigantados y los márgenes del gobierno se estrechan cada vez más mientras el campo opositor se ensancha por doquier….
Para el sentido común general Milei ya de milagro no tiene nada y más bien huele a gladiolo por todas partes. Pareciera que las fuerzas del cielo no quieren seguir comprometiendo su divino prestigio en aventuras tercermundistas. Tampoco Bolsonaro, que enfrenta una dura condena de 28 años, porque los castigos económicos infligidos por Triump a Brasil -emulando los peores tiempos de la diplomacia de las cañoneras-, no pudieron evitar un elemental acto de soberanía.
Todo indica que los líderes ultraderechistas de América Latina se van desmoronando. Solo queda Bukele -el líder carcelario- como el último mohicano de las aventuras fascistas de Indoamérica, aunque tengo el pálpito que terminará peor que los anteriores cuando juzgado por tribunales internacionales tenga que enfrentar numerosos crímenes de lesa humanidad. Ya lo veréis. Como veo ahora, que la ultraderecha chilensis ya no invoca a estos caudillos locales sino a la europeísta Meloni, –reconozcamos-, bastante más presentable en salones oficiales.
Entre tanto, Matías, saborea un dulce de leche junto a su abuelo Beto, que cariñosamente palmotea su espalda, pero sigue ensimismado en sus mundos virtuales. Solitario e indolente, no sufre con la caída de los ídolos, porque para él, solo existen los fugaces influencers, que surgen de la nada y vuelven a ella, cada vez que se resetea un computador.