Aunque no parezca, elección presidencial y parlamentaria entran a recta final

por Marcelo Contreras

Terminadas las celebraciones patrias, la carrera presidencial y parlamentaria entran en su recta final. En menos de dos meses, más de quince millones seiscientas mil personas deberán concurrir obligatoriamente a las urnas para elegir sus representantes al parlamento y decidir cuales de los ocho candidatos presidenciales se enfrentarán en una segunda ronda. Al decir de las encuestas (con las debidas reservas), Jeannette Jara podría sacar ventaja para llegar en primera posición a segunda vuelta. Y, al decir de las mismas mediciones, no más que eso.

En la derecha, la situación no parece resuelta, a pesar de los favoritos republicanos. Las últimas mediciones reflejan un descenso de Kast, así como un leve repunte de Matthei, cuyo nuevo comando de campaña tardíamente parece apostar por capturar el voto moderado o de centro, asumiendo que la derecha dura se divide entre J. A Kast y J. Kaiser. La gran interrogante, sin embargo, es si, en las escasas seis semanas que restan de campaña, la exalcaldesa logrará descontar los ocho o diez puntos de diferencia que la separan del candidato republicano. Una interrogante que le quita el sueño a los dirigentes de Chile Vamos y que preocupa a quienes han optado por Matthei como “mal menor”.

Por su parte, las declaraciones de Eduardo Artés, el marginal candidato de izquierda extraparlamentaria, afirmando que un eventual gobierno de José Antonio Kast o Johannes Kaiser duraría lo que un gusano en el pico de un ave, toca un tema muy sensible en la actual campaña presidencial, apuntando a la gobernabilidad futura del país, que podría ser amenazada por intentos de gobernar a través de las llamadas potestades presidenciales, como ha insinuado José Antonio Kast,  saltándose al parlamento, en materias tan sensibles como recortes del gasto fiscal, la reforma previsional, despidos masivos de funcionarios públicos, liberación de presos en Punta Peuco, la privatización de TVN o el cierre del INDH. Más allá de las esperables descalificaciones a los provocativos dichos de un aspirante marginal, sin incidencia mayor en la contienda electoral en curso, la desproporcionada reacción a su desmesura vociferante llama la atención y le aportan un ingrediente adicional que algunos sectores empresariales y el propio esposo de Evelyn Matthei, Jorge Desormeaux, han esgrimido como la supuesta garantía de paz social que garantizaría la postulante de Chile Vamos en La Moneda

En este tramo final de la campaña, el despliegue territorial es muy relevante, pero no alcanza necesariamente al votante no frecuente, que finalmente podría decidir el resultado de la elección. En su gran mayoría se trata de sectores independientes, que no se definen como de derecha o de izquierda, alejados de la política y recelosos de los partidos. Partidarios del diálogo y la búsqueda de acuerdos. En buena medida, sensibles a los discursos mediáticamente dominantes en ámbitos de la seguridad, el empleo, la salud y la educación.

El gran desafío de la campaña en su etapa final, no tan sólo para Matthei sino para todos los candidatos (as), es llegar a esos votantes no frecuentes. La franja televisiva puede ayudar, a condición de que apele eficazmente a las emociones antes que a las razones. Los debates televisivos pueden aportar lo suyo, siempre que los mensajes sean claros e impactante. Los programas de gobierno (que muy pocos se dan el trabajo de leer) importan menos que las ofertas y propuestas que le hagan sentido a la mayoría del país. ¿Que ofrecen los candidatos a los diversos sectores de la población? Incluidas las mujeres, los jóvenes, los trabajadores, la tercera edad. Y tan importante como lo anterior, en qué medida, ¿el triunfo de uno u otro candidato (a) puede afectar mi calidad de vida o la de mi familia? Esas serán las interrogantes que pueden mover la aguja en este tramo decisivo de la campaña, en donde un porcentaje significativo de ciudadanos define su voto en el último minuto.

Los fallos del Tricel que golpearon la carrera parlamentaria

Por una mayoría de sus integrantes, el Tribunal Calificador de Elecciones dictaminó que la senadora Ximena Rincón ya había cumplido el límite con dos períodos como senadora por la región del Maule (pese a que no completó los ocho años de su segundo mandato tras ser designada como ministra), lo cual la inhabilita para postularse a un tercero. El fallo cayó como un duro mazazo a la senadora que renunciara a la DC para integrarse a Demócratas y apoyar protagónicamente la postulación presidencial de Evelyn Matthei.

La actual senadora por la región del Maule ha apuntado al ministro del Interior, Álvaro Elizalde, en cuya oficina se habría fraguado la operación, y ha responsabilizado al senador Francisco Huenchumilla (presidente de la DC) y a la senadora Paulina Vodanovic (presidenta del PS y candidata a la reelección por su misma región
) de sacarla de competencia por secretaria. Sosteniendo que es la segunda vez que ambos partidos la vetan (la primera habría sido cuando la bajaron como carta presidencial de la DC, luego de imponerse en una primaria interna). En verdad, ambos partidos impulsaron la presentación ante el tribunal electoral, pero fue esa instancia resolutiva la que decidió su inhabilidad, conforme a derecho. 

La exclusión de Ximena Rincón tiene relevantes consecuencias políticas y electorales en una circunscripción en donde la derecha aspiraba a mantener su actual representación de cuatro senadores (Juan Castro que ahora postula por socialcristianos, Juan Antonio Coloma, que cedió cupo a su hijo, Juan Antonio Coloma Álamos, Sergio Galilea, actual timonel de RN, y la propia Rincón, que fuera elegida por la DC). Una aspiración que hoy se pone cuesta arriba sin Rincón. Son más de treinta los postulantes a esos cinco cupos, incluyendo a la exembajadora y excandidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, además de la referida senadora Paulina Vodanovic, que reemplazara a Álvaro Elizalde, tras su designación como ministro, y el actual diputado Jaime Naranjo, que renunciara al PS, para competir por la senaduría en la lista alternativa del Partido Regionalista Verde y Acción Humanista. En este nuevo escenario electoral, el oficialismo apostaría a recuperar su representación de dos senadores en la convulsionada circunscripción.

En el plano netamente político, las consecuencias son más que devastadoras para la propia senadora Rincón y para su nueva tienda partidaria, que se juega la sobrevivencia política en esta elección. Tal pareciera que la única opción que tiene Ximena Rincón para mantener su protagonismo político sería que Evelyn Matthei consiguiera desplazar a Kast y ganar la elección presidencial, con la posibilidad incierta que la pudiera designar ministra de su eventual gobierno.

El punto obliga a interrogarse acerca de cuál sería la opción, tanto de demócratas, amarillos y ex concertacionistas, que han optado por cruzar las fronteras para apoyar a Evelyn Matthei, como la única opción de derrotar a José Antonio Kast (el ex izquierdista Oscar Guillermo Garretón llegó a afirmar que Evelyn Matthei representaba la continuidad de la Concertación) en la eventualidad que sea el republicano quien pase a segunda vuelta.

Los dirigentes de Chile Vamos han reiterado que no dudarían ni un minuto en apoyar a Kast si debe enfrentar a la candidata del progresismo en segunda vuelta, tal como lo hicieran en la pasada elección. No resulta ocioso preguntarse, como lo hace el diputado Eric Aedo, cuál sería la opción de estos sectores autodenominados de centro derecha en esa eventualidad. ¿Votarían en blanco, anularían su voto? O es posible imaginar a esos izquierdistas arrepentidos, ex militantes de la DC, que ocuparon cargos relevantes en las administraciones concertacionistas, abrazando la opción de José Antonio Kast, como el mal menor frente a una candidata que milita en el PC? Ya pasaron el Rubicón de renegar de su historia y trayectoria política para plegarse a la derecha. De allí a la ultraderecha no media más que un paso.

El caso Jadue

En el caso del exalcalde de Recoleta, el reciente fallo del Tricel significó un duro revés para la actual directiva del PC, que insistió en postularlo como candidato a diputado por el distrito número nueve (que incluye las comunas de Recoleta, Independencia, Huechuraba, Quinta Normal, Renca. Conchalí, Cerro Navia y Lo Prado) pese a encontrase procesado y con la medida cautelar de arresto domiciliario, argumentando que no existían impedimentos legales a su candidatura.

Es reconocida la sintonía política de Daniel Jadue con el presidente de su partido, Lautaro Carmona en el contexto de las inocultables tensiones internas del comunismo chileno. Carmona no ha dudado en respaldarlo de manera incondicional, pese a los graves cargos judiciales que complican al exalcalde. Incluso se debatió arduamente la alternativa de postularlo nuevamente como el abanderado presidencial de su partido, opción que fue desechada luego de largas y tensas deliberaciones.

Naturalmente, este fallo adverso del Tricel, que lo excluye del padrón electoral y lo inhabilita como candidato, tiene consecuencias internas en la soterrada disputa que sostiene los sectores identificados con la línea más ortodoxa de la colectividad y los sectores más aperturistas, identificados con Jeannette Jara.

Estas diferencias no han dejado de manifestarse en las últimas semanas y la candidata presidencial no las disimuló al señalar que hubiese preferido que Daniel Jadue se dedicara a su defensa ante los tribunales de justicia, en vez de postularse como candidato, El fallo parece darle la razón.

En este contexto, la candidata presidencial del oficialismo ha debido gastar muchas energías para responder al fuego amigo que viene de su propio partido, debiendo salir al paso de afirmaciones más que controversiales del timonel del PC y del mismo exalcalde de Recoleta, pese a los denodados e incómodos esfuerzos de Barbara Figueroa, designada como “enlace” del partido con la campaña, por restar dramatismo a estas polémicas.

Las tensiones han ido en aumento con el desarrollo de la campaña presidencial, en donde se evidencian diferencias significativas entre el discurso de la candidata y su programa de gobierno (que verá la luz los primeros días de octubre) y la dirección partidaria. Más allá del inocultable desgaste y merma para el despliegue pleno de la campaña, que puede afectarla en su fase decisiva, todo apunta que tras la elección vendrá un ajuste de cuentas entre los sectores en pugna. Sobre todo, si no se obtienen buenos resultados.

En el plano netamente electoral, es preciso recordar que, en la pasada elección parlamentaria, el PC eligió tres diputados de un total de siete que se eligen por ese distrito, dos de los cuales, Boris Barrera (2,33 %) y Andrés Giordano (0.85 %) salieron arrastrados por la alta votación obtenida por Karol Cariola (que esta vez se postula como candidata a senador por la quinta región) y Maite Orsini (que no se postula a la reelección). Con la bajada de Jadue, el PC pierde su carta más competitiva en un distrito en donde se postulan más de 50 candidatos, entre los cuales figuran el timonel de la UDI, Gustavo Ramírez, el presidente de Evopolis, Juan Manuel Santa Cruz, además del exalcalde de Huechuraba, Carlos Cuadrado y Cesar Valenzuela (PS) exconstituyente, lo cual torna más que incierto que el PC pueda mantener su actual representación en ese apetecido distrito.

Lo que se juega en la próxima elección presidencial y parlamentaria

En la pasada elección, José Antonio Kast ganó en primera vuelta (y perdió en segunda ronda frente a Gabriel Boric) pero el progresismo alcanzó una estrecha mayoría parlamentaria (que posteriormente perdió por la división de la DC). En esta elección, el progresismo (básicamente la lista unitaria) tiene una buena posibilidad de revalidar esa mayoría frente a dos listas de derecha muy competitivas entre sí. Y la segunda vuelta es otra elección, en donde, eventualmente, los ciudadanos tendrían que optar por alternativas polares, entre un candidato de ultraderecha, que busca restaurar un régimen conservador, con tintes autoritarios y una candidata comunista, liderando los sectores progresistas, que propone avanzar en cambios graduales, en base al diálogo y construcción de acuerdos. Se ha hecho viral la interpelación de una mujer pobladora a una muy locuaz candidata de ultraderecha que basa su campaña en la imagen de un país que se cae a pedazos. Más allá de la anécdota refleja la insistencia, particularmente de republicanos de proyectar aquella imagen catastrófica de Chile.

 Un país que, paradojalmente, continúa liderando la región en indicadores de crecimiento económico, políticas sociales y, con logros más que significativos ante el flagelo del narcotráfico y las nuevas formas del crimen organizado. Un desafío complejo para el progresismo en un contexto electoral donde la balanza mediática está, evidentemente, cargada para la derecha. Nadie dijo que serían tiempos fáciles para quienes hoy se alinean con la opción de Jeannette Jara. Aunque hoy las derechas se esmeren en ocultar su abierta simpatía con las fracasadas y corruptas gestiones de Milei en Argentina y Bolsonaro en Brasil. ¿Cuánto de esto incidirá en el inédito voto obligatorio en la próxima contienda presidencial?

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