Chile entero es un gran escenario(político). “Deseo y destino” 

por Sergio Canals L.

Primavera lluviosa con montañas nevadas. Una batalla electoral política inmisericorde. En un escenario teatral. Con tribunales infectados de realpolitik. Cada político, un actor. Con identidades “infinitamente cambiantes”. Se esmeran por ser una “estrella del espectáculo”.  De una obra muy kitsch.

Publicidad y encuestas. Franjas y redes. En una mega terapia identitaria. El país como un gran escenario “terapéutico”. El presidente y varios de los partidos que lo llevaron al poder, lo han hecho durante cuatro años. En el duro frente woke-antiwoke. Pero no en el de la alta política. Ni en el de la “alta cultura”. Ensombrecidas. Empobrecidas. Toda terapia es, y siempre ha sido, intrínsicamente política. Lo personal es político. Lo psicológico es político y política.  Es la “wokisación de esta terapia”, (según David Rieff). El triunfo final del yo. De la subjetividad emocional radical. “La ¿mentecata? tiranía del corazón, avanza a buen ritmo”. Como histeria juvenil. Hoy de la edad mediana. Confusión histérica entre realidad y metáforas.

El relato, como buen guion, ya está escrito. Pasar de “la verdad” a “mi verdad”. “Conferirse poderes materiales como divinos”. Algunos se proclaman señores de la vida y la muerte. El ser humano como principio y fin de todas las cosas. Creen que sus deseos deben ser el destino. No los distinguen. Venden un amasijo sin forma, hecho de esperanzas y expectativas “sin distinción entre ellas”. Sólo promesas vanas y fútiles para ¿ignorantes? Según el cardenal, (en su homilía del Tedeum), es la ignorancia. Sin un estudio pausado que busque la verdad (y el bien). Origen de gran parte de los males que nos aquejan. Especialmente de la violencia.

Sociedad de la desesperación desconfiada. “La esperanza actual se entiende como el inicio de una transacción, casi como si se hiciera un pedido a Amazon, con la misma y firme expectativa de que quedará satisfecha”. ¿De qué sirve esperar si esa esperanza (y la confianza) serán vanas? Se disuelven en “un nihilismo confundido (y ofrecido) con (y como) un moralismo elevado”. 

Una cultura de “derechos de boutique para identidades de boutique”.  Una época donde necesidades y deseos son convertidos en “derechos”.  Muchas veces “humanos” y bien intencionados. ¿A quiénes les importan de verdad los niños sufrientes? Niños como objetos políticos estratégicos. Deshumanizados frente a la muerte. Si no fuese así, no habría más guerras. “Cada gota de sangre derramada es un grito hacia el cielo”.

Llegó la época de promesas y respuestas. En foros y franjas. En los medios y las redes. Pero no escucharemos a millones de personas de personas anónimas. Al verdadero pueblo ciudadano. Al Chile “profundo”. No escucharemos su palabra silenciosa. A veces doliente. Oculta en el en el mercadeo político. En el espectáculo.

Llegó la hora de ver cuánto hay de verdad, de bien común, y justicia social en los guiones. Trataremos de intuir y reflexionar sobre la honestidad de la actuación. Sentir la confianza y la esperanza. Están en juego nuestros deseos y el destino. Esperaremos que los actores y actrices se saquen sus máscaras. Que salgan a saludar. Buscando aplausos fáciles. 

Buscando ser las “estrellas” de una obra muy kitsch. Para ciegos.

Citas e ideas: “Deseo y Destino. Lo woke, el ocaso de la cultura y la victoria de lo Kitsch.” David Rieff; Homilía del cardenal, Fernando Chomalí.

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