Después de un año, un mes y diez días hospitalizado, producto de una mediastinitis (enfermedad que no conocía) he vuelto a sentarme frente al computador para expresar algunas opiniones que me parece importante compartir. Lo primero que debo hacer es agradecer a “La Nueva Mirada”, especialmente a su editor, Fernando Villagrán, por haberme guardado el espacio mientras el mediastino hacía de las suyas conmigo.
Hay cosas que no han cambiado mucho, por ejemplo, el primer programa de televisión que vi en mi nuevo hogar fue “¿Cuánto vale el show?”, es cierto, ha cambiado el animador y el formato, pero en esencia es lo mismo. Lo que sí ha cambiado es la estética kitsch. ha mutado desde el mundo de lo despreciable a convertirse en un valor respetable. En una entrevista, publicada por el diario La Tercera, el filósofo francés Gilles Lipovetsky, reflexiona sobre su último texto, “La nueva era del kitsch” y dice que “entre el 2000 y el 2020 el kitsch ya no es el de antes… Tenemos un presidente estadouinidense que encarna el mal gusto, la ostentación, la megalomanía… Así que, si se quiere, él es la ilustración política del kitsch en la era hipermoderna”
Este autor, que durante años ha trabajado temas como la cultura de lo efímero, el hiperindividualismo y el imperio del vacío (Nombre de uno de sus libros), nos enfrenta a una sociedad en que se ha instalado el hedonismo. En este contexto, nos enfrentamos a nuevas tribus humanas, cada vez menos conscientes de la sociabilidad del ser humano.

Entre estas tribus aparecen los “therian”, personas que se identifican, psicológica y espiritualmente, con un animal no humano. Hace unos días, un documental mostraba el caso de una chica en Australia, que se arrastraba por el suelo pues se identificaba con una serpiente. Recuerdo, que hace más de 25 años, en un reportaje de “El País” de Madrid, decía que un importante número de personas preferían tener mascotas que hijos, pues los animales no discutían. No se trata de criticar a los therian, sino que preguntarse qué pasa por su cabeza y cuál es la responsabilidad de la sociedad en eso.
Son las mismas preguntas que se deben haber hecho, hace 50 años, los mayores cuando vieron a los jóvenes con el pelo hasta los hombros y a las muchachas con minifaldas que lucían más allá de lo conveniente.
Cuantitativo e inmediato.
En una entrevista realizada en el 2018 al profesor de Filosofía, Andrés Claro (Santiago, 1968) sostiene que uno de los problemas de nuestro tiempo es el predominio de lo cuantitativo inmediato, es decir, la investigación debe decir cuáles son nuestras necesidades y estas deben ser dichas inmediatamente para encontrarles una rápida solución. Es el triunfo del neoliberalismo sobre las humanidades. (En este contexto nadie contrataría a Sócrates.)
Esto nos queda claro a diario en nuestro país. Al encender la televisión abierta, a las 21.00 horas, nos daremos cuenta de que Claro tiene toda la razón. En cada canal, aparecen cuatro mujeres ABC1, muy guapas, hablándonos de asaltos, encerronas, violaciones y asesinatos. Está claro que eso es lo que le interesa a la gente, más bien, es lo que los dueños de los canales han hecho que le interese a la gente. El cuadro perfecto: belleza femenina y violencia urbana.
Nadie puede negar que en Chile hay delincuencia pero, transformarla en un producto de venta es parte de una estrategia de marketing muy bien manejada, por personajes que, como el presidente estadounidense, manejan la prensa con altos niveles de poder y determinan lo que podemos y no podemos hacer.
7 comments
Muy buena columna, querido poeta y escritor, Pancho Zañartu!
Grande reflexión Zañartu amigo
Excelente y asertiva columna. Es lo que vivimos todos los días.
que bueno volver a leerte Zañartu amigo. Y si en medio del kitsch del gringo,.. y los emoticones es sano recuperar las palabras y las comunicaciones
Qué rico volver a leerte, querido!
Con tu misma lucidez y la
liviandad y ritmo de tu pluma! Bravo!
Cómo siempre una mirada incisiva a las contradicciones de nuestra cultura de masas y lo que está detrás.