Intervención de Máximo Pacheco, Presidente del Directorio de Codelco en International Copper Association (ICA) Day – Cesco Week (Santiago, miércoles 15 de abril de 2026)

por Máximo Pacheco M

Muchas gracias a International Copper Association por este reconocimiento.

Lo recibo con gratitud, pero también con claridad: este no es un reconocimiento personal. Es un reconocimiento a Codelco. Y, en el fondo, es un reconocimiento a Chile.

A un país que, desde esta geografía improbable —cordillera, desierto, mar—, ha hecho una contribución silenciosa pero decisiva al desarrollo del mundo.

Permítanme partir desde un lugar menos habitual.

En Chile tenemos una relación compleja con el éxito. Nos cuesta reconocerlo. Nos cuesta celebrarlo. Y muchas veces, cuando ocurre, lo volvemos sospechoso.

 A eso le llamamos “chaqueteo”.

Pero en realidad es algo más profundo. Es una dificultad cultural para confiar en lo que hacemos bien.

Y, sin embargo, aquí hay un dato que vale la pena decir con todas sus letras: Codelco, una empresa 100% estatal, ha sido durante 55 años el principal productor de cobre del mundo.

No por un ciclo. No por una coyuntura. Por más de medio siglo.

Y eso, en cualquier lugar del mundo, sería motivo de orgullo sin matices.

Quizás por eso nuestra poeta Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura y quien entendía mejor que nadie el carácter de Chile, escribió sobre el cobre no como un recurso, sino como algo más profundo.

Decía:

Están redimiendo el cobre

con las virtudes del fuego.

De allí va a salir hermoso

como nunca se lo vieron…”

Mistral veía en el cobre algo que nosotros a veces olvidamos: no sólo una riqueza, sino una transformación.

El cobre no nace brillante. Se vuelve brillante.

Y en ese proceso hay trabajo, hay ciencia, hay riesgo… pero también hay sentido.

Hoy, después de cuatro años como presidente del directorio de Codelco, puedo decir —no en nombre propio, sino de toda la organización— que tenemos una empresa más robusta, más fuerte, más relevante y más conectada con el mundo que la que teníamos cuando asumí esta responsabilidad.

Codelco ya no es sólo cobre. Hoy también es litio. Y tenemos la fortuna de ser una empresa que lleva la “L” en su nombre.

Codelco es cobre… y ahora también es litio.

Y eso no es sólo una expansión productiva. Es una decisión estratégica. Es una decisión empresarial de profunda significación para nuestro portafolio de activos y para nuestro riesgo de negocios.

Porque el mundo cambió.

Durante décadas, la minería fue un tema de páginas interiores en los diarios. El terreno de los ingenieros, los geólogos y los traders de commodities, gente habituada a hablar en porcentajes y leyes de mineral. Hoy, en cambio, la pregunta sobre quién suministra y procesa minerales clave se volvió inseparable de otra mucho mayor: quién define el ritmo y el liderazgo del progreso tecnológico.

La minería, que parecía una industria del pasado, se convirtió en una industria del presente.

Los minerales dejaron de ser sólo insumos industriales. Pasaron a ser piezas centrales de la seguridad energética, tecnológica y geopolítica.

La pregunta ya no es sólo quién tiene recursos.

La pregunta es quién transforma. Quién agrega conocimiento. Quién define el ritmo del desarrollo.

Y en ese nuevo escenario, el cobre y el litio están en el centro del debate.

Pero hay algo más que quiero compartir.

En Chile no sólo sospechamos del éxito. También sospechamos de la colaboración.

Cuando alguien dice “quiero colaborar”, muchas veces la reacción es:

¿Para qué? ¿Qué hay detrás? ¿Qué busca con este acercamiento? ¿Qué gana?

Y eso, como país, nos limita. Porque el mundo que viene no se construye en solitario. Se construye en red.

En estos años, en Codelco hemos hecho de la colaboración una estrategia. Hemos construido alianzas con empresas globales: Anglo American, BHP, Rio Tinto, Mitsui, Pucobre, SQM, Freeport, Teck, iPulse, entre otras.

Hemos acordado y avanzado en plan minero común con AngloAmerican para los yacimientos Andina y Los Bronces.

Hemos impulsado un proyecto de exploración con BHP en la Región de Antofagasta, en un país que necesita explorar más.

Y hemos desarrollado asociaciones no solo con grandes actores internacionales, sino también con empresas chilenas.

Porque la minería del siglo XXI no es una suma de proyectos aislados.

Es un sistema.

Pero quizás lo más importante es que esa lógica de colaboración también la hemos construido hacia adentro, con nuestros trabajadores.

Durante años se instaló la idea de que la relación laboral en minería era, por definición, conflictiva. Hoy eso está cambiando. Hoy tenemos un pacto estratégico con nuestros trabajadores y sus dirigentes sindicales. Un pacto basado en diálogo, participación y responsabilidad compartida.

Y en ese cambio hay un actor fundamental: nuestras mujeres. En 2025, el 40% de las contrataciones en Codelco fueron mujeres. En la mina subterránea de Chuquicamata, 7 de cada 10 jefes de turno son mujeres. Y con ellas hemos cambiado la composición de Codelco y la forma en que la empresa se relaciona, decide y construye futuro, transformando su cultura.

Otro punto que me parece importante destacar, para explicar la consistencia y la solidez de Codelco, es nuestro gobierno corporativo.

Existe una caricatura persistente sobre las empresas estatales. Se piensa que son politizadas.

Que dependen del ciclo político. Que responden a intereses de corto plazo.

En el caso de Codelco, eso no es así. Hace 15 años, Chile tomó una decisión institucional muy relevante: dotar a Codelco, a través de una ley especial, aprobada de manera unánime en el Senado y en la Cámara de Diputados, de un gobierno corporativo autónomo, profesional e independiente del gobierno de turno, para poder así ingresar a la OECD como país.

Y eso ha sido clave. Porque permite que Codelco piense en décadas, no en ciclos electorales.

Permite continuidad, disciplina y visión estratégica. Y también permite algo fundamental: que Codelco sea, al mismo tiempo, empresa y una potente palanca para el desarrollo de nuestra economía.

Productividad y propósito.

Negocio y desarrollo país.

Por eso, cuando recibo este reconocimiento de la ICA, lo interpreto de una manera muy precisa: como un reconocimiento al rol que tiene Codelco como embajador de Chile en el mundo. No hay otra empresa chilena con este nivel de presencia global en una industria tanestratégica.

No hay otra empresa que represente de manera tan directa lo que somos como país. Un país minero. Un país de cobre y litio. Un país que ha contribuido, y quiere seguir contribuyendo, al desarrollo de la humanidad.

Y aquí vuelvo a Mistral. Porque Mistral vivió esa tensión con Chile.

Fue reconocida en el mundo antes que en su propio país. Fue mirada con distancia, con sospecha, con incomodidad.

Como si el reconocimiento externo generara, internamente, una duda.

Esa historia nos dice algo. Nos dice que, a veces, Chile tarda en reconocerse a sí mismo.

Y quizás este es el momento de hacerlo.

Mistral escribió en “Cordillera”:

Granada de hierro y de cobre

que tal vez guardas nuestras almas…”

Esa imagen es poderosa. Porque sitúa a los metales no sólo como riqueza material, sino como parte de nuestra identidad más profunda. Como algo que nos constituye.

Hoy, en un mundo que vuelve a mirar los minerales como base del desarrollo, Chile tiene una oportunidad. Pero también tiene una responsabilidad.

No basta con tener recursos. No basta con extraer. El desafío es transformar. Es agregar valor.

Es construir capacidades. Es darle sentido a lo que hacemos.

Porque al final, la minería no se legitima sólo por lo que produce. Se legitima por lo que significa. Por su relación con las comunidades. Por su impacto   ambiental. Por su contribución al desarrollo.

Por su capacidad de ser parte de una historia mayor.

Y en eso, permítanme una última convicción.

El problema de la minería hoy no es técnico. Es narrativo.

Sabemos producir. Sabemos operar. Sabemos cumplir estándares.

Pero necesitamos reconstruir el sentido. Explicar y demostrar por qué esto importa.

Por qué el cobre y el litio no son solo commodities, sino materiales que hacen posible la transición energética, la digitalización, la descarbonización de la economía y un futuro más sostenible.

Termino como empecé: agradeciendo.

A International Copper Association. A quienes han sido parte de este camino. A los trabajadores y trabajadoras de Codelco. Y a Chile.

Y lo hago con una idea simple, pero que creo resume todo: Codelco no es sólo una empresa minera. Es una empresa que conecta a Chile con el mundo, y que desde Chile contribuye a construir el mundo que viene.

Muchas gracias.

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