(foto Reuters)
En la edición anterior de La Nueva Mirada concluí que, a diferencia de los Organismos Internacionales, no son dos fuerzas poderosas que tiran en direcciones opuestas (la guerra y las tecnológicas) sino tres, al incluir las decisiones volátiles de Donald Trump. Y ahora que terminó el mundial, con la actuación estelar fuera del programa de Trump, volvemos a la actual coyuntura de alta volatilidad e incertidumbre geopolítica debido al recrudecimiento y extensión de la Guerra de Irán a nivel regional y al Mar Rojo, con efectos directos e inmediatos en el aumento del precio del petróleo. A ello se suma una nueva alarma en los mercados bursátiles debido al retorno y el incremento de dudas sobre el retorno de las inversiones de las empresas tecnológicas, particularmente en inteligencia artificial, y a una mayor competencia desde China, que golpearon al sector que ha liderado el avance bursátil durante lo que va del año. Y como perla, tenemos el recrudecimiento del proteccionismo de Trump con aumentos de tarifas arancelarias, a sus socios del Tratado de Comercio de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y nuevos aranceles del 10% y el 12,5% a 60 socios comerciales, incluida la Unión Europea, por acusaciones de aplicación laxa de prohibiciones de trabajo forzado, justo cuando expira el arancel global temporal del 10%, que reemplazó a los aranceles del 4 de julio suspendido por la Corte.
La “Puerta de las lágrimas”

La nueva coyuntura geopolítica se caracteriza por la ruptura del cese de fuego, se espera que no sea el cese final del Memorándum de Entendimiento (MoU por sus siglas en inglés), la extensión de la guerra a los países del Golfo Pérsico por las represalias de Irán a las bases militares en los países aliados de EUA y la expansión del conflicto al Mar Rojo por los hutíes de Yemen respaldados por Irán. El lunes 20 de julio declararon un bloqueo contra los buques saudíes que buscan pasar por el estrecho de Bab el-Mandeb (traducido Puerta de las Lágrimas) en la entrada sur del Mar Rojo y, después, el 23 de julio, atacaron a dos petroleros saudíes situando al estrecho en el nuevo foco de tensión geopolítica de los mercados energéticos y llevando el precio del crudo a superar los 100 dólares el barril.
En la opinión de Ron Bousso, columnista de Reuters, Bab el-Mandeb constituye la puerta de entrada al Mar Rojo para los buques que utilizan el Canal de Suez y se ha convertido en una pieza estratégica desde que Arabia Saudí incrementó las exportaciones de petróleo a través del puerto de Yanbu para reducir su dependencia de Ormuz. El reino ha exportado alrededor de 5 millones de barriles por día desde su costa oeste desde marzo, más del doble de los niveles previos a la guerra. Aproximadamente cuatro quintas partes de esos envíos transitaron a través de Bab el-Mandeb. Evitar el estrecho agrega cuatro semanas a un viaje de los petroleros, más del doble de los tiempos normales de navegación, mientras aumentan drásticamente los costos de carga y seguro. Esta interrupción asesta un gran golpe al sector mundial de refinación, punto crítico en la cadena del sistema energético mundial. Durante meses, el mercado petrolero logró adaptarse a un choque geopolítico tras otro y Arabia Saudita venía siendo el ganador silencioso de la guerra en Oriente Próximo. La interrupción simultánea de Ormuz y Bab el-Mandeb podría empujar esa capacidad de adaptación a sus límites. Los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb son dos cuellos de botella en la región esenciales para el comercio marítimo y de hidrocarburos. boletines@elordenmundial.com
Según Bloomberg Línea, Diana Roy, del Council on Foreign Relations, destaca que Bab el-Mandeb es uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo. Por este estrecho transita entre el 12% y el 15% del comercio marítimo mundial y alrededor del 30% del tráfico global de contenedores. Bloomberg Intelligence señala que “Arabia Saudí exporta cada vez más crudo a través de Yanbu mediante el oleoducto Este-Oeste, evitando Ormuz, lo que concentra el riesgo en Bab el-Mandeb”. Estima que un cierre sostenido de este estrecho podría añadir entre US$15 y US$20 por barril al Brent, situando el precio en una banda de entre US$90 y US$110 por barril y si deriva en una escalada regional superaría los US$140 por barril.
Gráfico 1
El retorno de precios altos del petróleo
Dólares por barril

Adicionalmente, la fresa sería que, como dice Bloomberg Línea, la relevancia del estrecho no se limita al transporte de hidrocarburos puesto que 90% de los cables submarinos de fibra óptica que conectan Europa con Asia atraviesan el mar Rojo, lo que convierte a Bab el-Mandeb en un punto crítico no solo para el comercio marítimo, sino también para las telecomunicaciones internacionales. ¿Qué es el estrecho de Bab el-Mandeb y por qué está impulsando el precio del petróleo?
Por último, casualmente, Estados Unidos anunció el miércoles 22 de julio un acuerdo nuclear con Arabia Saudita y, según Reuters, el lunes 27 de julio Arabia Saudita, Jordania e Irak informaron de ataques con drones, dos días después de que Estados Unidos suspendiera abruptamente una campaña de dos semanas de ataques aéreos contra Irán. El tráfico marítimo a través de Bab el-Mandeb cayó el domingo después de que los hutíes yemeníes atacaran instalaciones petroleras saudíes a lo largo de la costa del Mar Rojo, mientras que el tránsito por el Estrecho de Ormuz se mantuvo bajo durante el fin de semana.
El final de la campaña estadounidense de 13 días provocó una caída de los precios del crudo Brent, que habían superado brevemente los 100 dólares por barril por primera vez desde mayo, situándose el lunes 27 de julio debajo de 90 dólares, según Reuters.
La euforia por la IA está declinando
En el anterior artículo de la Nueva Mirada, mientras declinaba el precio del petróleo por el cese de fuego continuaba la euforia por la IA y, gracias a ella, también el rally de Wall Street, actuando ambas como fuerzas positivas, mientras que en la coyuntura actual de incremento de los precios del petróleo, la pérdida de dinamismo de las tecnológicas y de las empresas asociadas a la IA complica el panorama mundial al revertirse el optimismo inicial.
La IA impulsó la bolsa a máximos históricos desde 2017 con un crecimiento más acelerado que el indicador de bolsa S&P 500, pero después de alcanzar unos máximos históricos hace apenas un mes está claramente declinando (Gráfico 2). El sector de tecnología de la información fue el de peor desempeño en el índice S&P 500 y las acciones de semiconductores fueron las principales responsables.
Gráfico 2
Crecimiento de semi conductores más acelerado que el de la bolsa (S&P500)
En porcentajes

La semana pasada, Alphabet y Tesla se convirtieron en el epicentro de una jornada de ventas que terminó arrastrando al resto de las Siete Magníficas. El S&P 500 cayó 1,21%, mientras el índice que agrupa a las mayores empresas tecnológicas registró su peor sesión desde abril de 2025. Según Bloomberg Línea, el retroceso estuvo encabezado por Alphabet que perdió 6,89% y Tesla que se desplomó en 14,5%, pese a que reforzaron sus planes de inversión en inteligencia artificial pero sin convencer al mercado de que esos desembolsos se traducirán en mayores retornos en el corto plazo. El índice Bloomberg Magnificent Seven retrocedió más de 4%, en su peor jornada desde la corrección provocada por los aranceles en abril de 2025.
La euforia del mercado declinó después de meses premiando cualquier anuncio relacionado con inteligencia artificial, dado que los inversionistas empezaron a exigir algo mucho más terrenal. El mercado está en busca de pruebas de que los miles de millones de dólares que las grandes tecnológicas están destinando a centros de datos, chips e infraestructura algún día se traducirán en mayores ganancias. Por ahora, se ve más gasto que retorno, según Bloomberg Línea.
Así, mientras las tecnológicas se desplomaban, el petróleo se encumbraba como un recordatorio de que la geopolítica no se puede ignorar y tiene la capacidad de cambiar el sentimiento, mejor dicho, el apetito voraz de los mercados. El lunes 27 de julio, los inversores esperaban los resultados de las principales empresas tecnológica mientras que el crudo cayó a su mínimo en una semana cuando Trump dijo que Washington mantenía «buenas conversaciones» con Irán y que existía la posibilidad de un acuerdo de paz, pero advirtió que los ataques estadounidenses se reanudarían si las negociaciones no funcionaban, según Reuters.
El Índice Trump
En los anteriores números de Nueva Mirada sobre perspectivas de la economía mundial del FMI decíamos que las proyecciones que hacían los organismos internacionales debían tomar en cuenta la opinión y el humor de Donald Trump, puesto que sus escenarios de guerra corta (semanas) y guerra un poco más larga (meses) que suponían a su vez franjas de precios del petróleo entre 70$ y 140$ el barril, eran demasiado amplias, con un rango demasiado abierto y debían contar con Trump en su equipo de proyecciones o consultarle a él las opciones antes de sus informes.
Y no es una broma, puesto que en Estados Unidos hay una batería de índices o indicadores para medir cualquier variable o un acontecimiento relevante. Así como informa Bloomberg Línea, Signum Global Advisors, firma de análisis, desarrolló un indicador para estimar cuándo Donald Trump podría verse obligado a moderar su postura frente a Irán, inspirado en el ya célebre TACO (Trump Always Chickens Out), “Trump siempre se acobarda”.
Es un indicador basado en cuatro variables: el precio del petróleo Brent, con una ponderación de 1; el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años, con un peso de 0,8; el número de cruces o tráfico por el estrecho de Ormuz, con una ponderación de 0,6; y el comportamiento del S&P 500, con una ponderación de 0,5. Es una fórmula matemática, en realidad un índice ponderado, con el objetivo de intentar o descifrar el próximo movimiento de Trump con Irán, bajo el supuesto que es posible calcular el momento en que cambiará de rumbo (Gráfico 3).
Gráfico 3

El modelo, con base en los indicadores ponderados, identifica que “tres de los cuatro principales puntos de inflexión moderados del presidente tuvieron lugar dentro de una banda clara”, en referencia al giro hacia negociaciones de alto el fuego a partir del 22 de marzo, la aceptación de un alto al fuego el 7 de abril y la decisión de concentrarse en cerrar un memorando de entendimiento desde el 18 de mayo. Bishop y Mullman los autores del modelo, indican que “extrapolar linealmente sugeriría que un TACO ‘debería’ ocurrir no más tarde del 30 de julio (a menos que las condiciones mejoren de forma material, algo que parece improbable), y la historia sugiere que el 26 de julio es la fecha más probable”.

Justamente, el último giro de Trump se realizó el 25 de julio al suspender los bombardeos a Irán, aunque algunas fuentes dicen por falta o escasez de municiones ¿Será posible tanta maravilla anticipar cuándo es el próximo giro de Trump en su Guerra? Si es así, el FMI debería contratar a los autores para sus proyecciones. En todo caso, le sugeriría a Trump tomar en cuenta su indicador para hacer otro giro en su política, antes de que la Guerra de Irán se convierta en su Puerta de Lágrimas en las elecciones intermedias de noviembre.