En el actual contexto mundial de una históricamente alta incertidumbre y volatilidad económica inquietante, sumado al estallido de la guerra non sancta en Oriente Medio, que introdujo un nuevo y significativo shock que provocó una gran disrupción en el mercado energético (Gráfico 1), se les hace muy difícil a los organismos internacionales cumplir con su trabajo rutinario de presentar proyecciones periódicas de las principales variables macro económicas a nivel mundial, más aún cuando los riesgos geopolíticos y geoeconómicos han marcado y seguirán dominando la trayectoria de la economía y el comercio mundial durante un buen tiempo y estamos en un “período de shocks más frecuentes y violentos”, de conformidad con el laureado nobel de economía Michael Spence.
Gráfico 1
Disrupción en el mercado energético
Índice enero 2025=100

El propio FMI (2026), en su Resumen Ejecutivo del Informe de Perspectivas de la Economía Mundial en abril, reconoce la dificultad de elaborar en tiempo real un conjunto coherente de supuestos para las proyecciones por lo que presenta, en lugar de la tradicional proyección de base, un “pronóstico de referencia”, que parte del supuesto de que la duración, la intensidad y el alcance de la guerra serán limitados y que las disrupciones se disiparán de aquí a mediados de 2026, el cual complementa con escenarios en los que el conflicto se prolonga, escenario adverso o se amplía, escenario severo.https://www.imf.org/-/media/files/publications/weo/2026/april/english/execsum.pdf
La probabilidad de los escenarios
Siguiendo al FMI, en el pronóstico de referencia suponiendo que el conflicto sea de corta duración, se daría un aumento moderado del 19% en los precios de las materias primas energéticas en 2026, el petróleo subiría un 21,4%. Dado estos supuestos, el crecimiento del PIB mundial sería un 3,1%, y la inflación general un 4,4%. Este pronóstico sería “una notable desviación respecto a la tendencia mundial desinflacionaria” y al crecimiento del 3,4% del PIB observado en 2025. Las previsiones suponen que la recuperación se irá arraigando gradualmente de modo que las interrupciones, que disminuyen y la producción y exportaciones de la región del medio oriente, se normalizan a mediados de 2026.
En el caso de que el conflicto sea de más duración, escenario adverso, sería uno de fragmentación geopolítica más acusada “un cierre más prolongado del estrecho de Ormuz y nuevos daños en las instalaciones de extracción y refinación trastornaría la economía mundial de forma más grave y durante más tiempo”, se supone un aumento más acentuado de los precios de la energía, de 80% en el precio del petróleo en 2026 y 20% en 2027, junto con expectativas de inflación al alza con una tasa del 5,4%, el PIB mundial crecería a una tasa del 2,5% en 2026.

En el caso de que el conflicto sea severo se supone un aumento de los precios del petróleo 100%, el crecimiento del PIB estará en el límite 2%, nivel debajo del cual se considera que estaría muy cercano a una recesión a nivel mundial. Las dos últimas recesiones mundiales fueron con la Gran Crisis Financiera de 2008 y con la crisis del COVID-19. La tasa de inflación treparía al 5,8%, dos puntos porcentuales por encima de la proyección antes del conflicto.
Así, llegamos a una primera conclusión básica: la probabilidad de que estos escenarios se hagan realidad estará en función de las decisiones, revisiones, contradicciones, visiones y percepciones de Trump sobre el conflicto con Irán y la duración y extensión de la guerra.
Dada esta premisa, una opción es que el FMI integre a su equipo de prospectiva al propio Trump, para que dé o estime una probabilidad de ocurrencia de cada escenario. El problema es que su opinión podría cambiar diariamente y la duda de si dice realmente la verdad o es una de las mentiras que acostumbra a verter a los medios sociales y por Truth Social. También habría que considerar que está en aumento la percepción sobre su falta de credibilidad tanto dentro (37% el índice de aprobación) como fuera de los Estados Unidos, por lo que la imagen del FMI, ya disminuida, podría deteriorarse un poco más.
Los efectos en el crecimiento y los precios.
Pero el tema es más profundo, puesto que no se trata de estimar cuántos puntitos hacia abajo del producto o hacia arriba de la inflación significa la Guerra. Si comparamos con el Informe de enero de 2026 del FMI, encontramos que estimaba un crecimiento de la economía mundial de 3,3% y ahora bajó a 3,1%, en el pronóstico de referencia, es decir son 0,2 puntos porcentuales de diferencia, de costo. Pero si comparamos con el escenario adverso el impacto sube al 0,8% en 2026 y en el escenario severo se trepa al 1,3% (Cuadro 1).
Cuadro 1
Costo de la guerra en 2026 en términos del PIB y la inflación
En porcentajes
| Escenarios | Tasa de crecimiento PIB | Tasa de inflación |
| Pronóstico de Referencia | 3,1 | 4,4 |
| Escenario adverso | 2,5 | 5,4 |
| Escenario severo | 2,0 | 5,8 |
| Estimación enero 2026 | 3,3 | 3,8 |
| Diferencia con Pronóstico | 0,2 | 0,6 |
| Diferencia con el adverso | 0,8 | 1,6 |
| Diferencia con el severo | 1,3 | 1,9 |
En el caso de la tasa de inflación que le preocupa más al FMI, la revisión del 4,4% es muy superior al 3,8%, es decir 0,6 puntos porcentuales hacia arriba, tremendo costo. Pero si comparamos con el escenario adverso sube en 1,6 puntos porcentuales y en el escenario severo el alza son 1,9 puntos porcentuales (Cuadro 1). Se observa claramente la transferencia del precio de los combustibles en la inflación.
El impacto en la tasa de crecimiento del PIB en EUA es de 0,1 puntos porcentuales en 2026, puesto que su estimación baja de 2,4% a 2,3%, pero que recupera en 2027 pues el FMI estima en abril un crecimiento de 2,1% mayor al 2,0% del informe de enero. Parece que los asesores de Trump se quedaron conformes con este impacto. El tema de la inflación ya apareció en marzo de 2026 con una tasa de crecimiento de los precios anualizada de 3,3%, el ritmo de crecimiento más alto en dos años y con un aumento de los precios en marzo de 0,9%, que triplica el ritmo del 0,3 % observado en febrero, cuando la inflación anualizada era del 2,4 %. El aumento de precios al consumidor está muy asociado al repunte en los precios de la gasolina, del 21,2%, debido a la guerra que alienta EUA. Es un shock interno autoprovocado.
¿Y los costos de la guerra?
Las estimaciones disponibles sobre los costos de la Guerra actual son algunas noticias sobre Estados Unidos, aunque según Microsoft Copilot: La comparación muestra que el conflicto militar contra Irán podría convertirse en una guerra tan costosa como Irak o Afganistán, pero en menos tiempo, debido al gasto inicial extremadamente alto y la complejidad geopolítica. Los costos de ambas guerras se presentan en el Cuadro 2.
El Centro Internacional de Estudios Estratégicos (CSIS por sus siglas en inglés) presentó una estimación de los primeros 6 días de Guerra que era de $11.300 millones, menos de $2 mil millones por día. El CSIS realizó otra estimación para 12 días de guerra en Irán que había costado al Tesoro de EUA $12.700 millones, $1,4 mil millones por día, con el criterio de que los primeros días el costo es más alto y va descendiendo posteriormente. Si sigue la Guerra tendríamos un total de $82,5 mil millones hasta fines de abril, sin contar el alto del fuego, cifra que comparada con el total del PIB de EUA sería solamente el 0,3%. https://www.csis.org/analysis/iran-war-cost-estimate-update-113-billion-day-6-165-billion-day-12 El CSIS concluye señalando que:
Estas estimaciones no serán la palabra definitiva sobre los costes de la guerra. La guerra, por supuesto, continúa y ocurrirán sorpresas. Además, estas estimaciones no incluyen disposiciones para reabastecer a Israel, mayores costes del combustible en todo el Departamento de Defensa ni un aumento de la seguridad interna, todo lo cual probablemente se incluirá en un recuento final a nivel gubernamental. Además, habrá futuros beneficios para veteranos para los miembros lesionados, aunque estos no suelen estar reconocidos en los presupuestos actuales.
Cuadro 2
Desglose estimado del Costo de la Guerra reportado para seis días

La Casa Blanca ha pedido al Congreso que aumente el presupuesto de defensa de EUA a 1,5 billones de dólares, y la cifra no incluye los 200 mil millones de dólares que el Pentágono ha pedido que se aparten para la guerra en Irán. Para Linda Bilmes de la Harvard Kennedy School:» Estoy segura de que llegaremos a 1 billón de dólares para la guerra de Irán«. Este monto, comparado con el PIB de EUA sería un 3,3%. En comparación con la guerra de Irak, que costó un total de 2 billones de dólares, la deuda pública en ese periodo era inferior a 4 billones. Hoy en día, superan los 31 billones de dólares, equivalentes a 100% de su PIB, y gran parte de eso se debe a las guerras previas en Irak y Afganistán, según Bilmes.https://www.cnbc.com/2026/04/14/iran-war-cost-us-taxpayer-trillion-harvard.html
Un costo estimado de las dos guerras anteriores, con Irak y con Afganistán se presenta en el Cuadro 3donde además de la duración y financiación directa, se incluyen estimaciones sobre el costo de los veteranos, intereses de la deuda pública, gastos de reconstrucción y al final, como de costumbre las bajas humanas.
Cuadro 3

Costos y beneficios

La OECD, el FMI y el Banco Mundial deberían presentar no solo los puntos porcentuales hacia abajo del producto y hacia arriba de la inflación, sino un estudio de costos y beneficios de la guerra de Irán, quiénes son los verdaderos ganadores y perdedores, además los efectos en el aumento de los gastos de defensa, del gasto fiscal y el endeudamiento público. El FMI debería emitir un informe de sostenibilidad fiscal y de la deuda pública como requisito previo a una guerra y del resultado final después de la guerra. Los efectos sociales o daños colaterales deberían estar a cargo de Naciones Unidas como: el número de bajas humanas, el aumento del hambre y la desnutrición, la migración y el deterioro de las condiciones de vida de millones de habitantes y especialmente de los niños, futuros terroristas si sigue la Guerra. El Banco Mundial debería estimar según los escenarios de corta o larga duración, los costos del resarcimiento y la reconstrucción para que paguen los que se creen ganadores o los agresores. Por último, Naciones Unidas debería exigir un seguro de reparación humanitaria antes de que cualquier país, y en especial Estados Unidos, inicie una guerra.
Alfred Nobel, que dejó en su testamento su fortuna a premiar por su contribución a la paz y a los conocimientos, debe estar preocupado por el destino de su premio Nobel de la Paz y también por el Nobel de Economía, aunque no lo creó por ser un Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas. Que los puede ganar como están las cosas. Lo ideal sería que el Comité Noruego del Premio Nobel de La Paz y la Real Academia Sueca de las Ciencias entreguen un premio doble al mejor estudio de estimación de los costos económicos y sociales de la Guerra: caso de Irán, con su respectiva cuantificación de los costos de reparación y los beneficios de los señores de la guerra y exportadores de armas.
Estos estudios y cuantificaciones en realidad deberían ser antes de la guerra, puesto que después ya la humanidad está sufriendo los efectos de la primera vuelta ahora y los que vendrán en la segunda ronda o vuelta. El daño está hecho y no hay hasta el momento nada sobre las famosas Reparaciones de Guerra que le exigieron a Alemania después de la Primera Guerra Mundial, que se estimaron en 393.600 millones de dólares equivalentes. El sistema de incentivos premia al ganador que liquida o hace desparecer al perdedor, a toda una civilización, ante la contemplación y el silencio cómplice del resto del mundo, salvo la voz del Papa León XIV que respondió directamente, calificando dicha amenaza de «verdaderamente inaceptable«. No es posible que la humanidad esté pendiente de las decisiones de un hombre que se hace denominar el Jesús de la IA, por lo que el Papa exclamó que no se puede utilizar a Jesús para justificar la guerra y citando el pasaje bíblico de Isaías 1:15: «Aunque multipliquéis vuestras oraciones, no escucharé: vuestras manos están llenas de sangre». ¡Viva el Papa León contra el Tigre de Papel de Trump!
Finalmente, como ciudadanos del mundo, como parte de la humanidad que sufre los efectos directos de la guerra con el alza de alimentos y combustibles, de la hambruna y la migración forzosa en las regiones directamente afectadas, de las bajas de civiles y niñ@, de los eternos perdedores de los conflictos bélicos, ni qué decir con los daños colaterales en medio ambiente y el incentivo a la energía nuclear, tenemos que pronunciarnos de alguna forma, frente a los ganadores, a los que comercian y lucran con los eventos bélicos e incluso con la reconstrucción, al complejo militar-industrial y tenemos que decir ¡basta ya! que la humanidad está cansada de guerras justas o injustas, santas y non sanctan.