Defensa de la Belleza

por Felipe de la Parra Vial

Cuando el talentoso Felipe Fuentealba, primer clarinete de la Orquesta Cámara de Chile, interpretó el Concierto para clarinete en sol menor del alemán Julius Rietz, el pasado viernes 17 de abril, en el Teatro California, el cielo se abrió a la belleza. 

El asombro acompañó a los asistentes.

La audiencia recuperó su habla en su mejor registro – el disfrute de la música- en   gratitud a la vida: el aplauso. Terminada la pieza, segundos después, con el silencio maravillado de por medio, el teatro se vino abajo, en la vieja tradición de la alegría. Aplausos y vítores de niños, jóvenes y personas mayores inundaron la tradicional sala de Irarrázabal…a los que se unieron los saludos de sus colegas de orquesta, aplaudiendo con sus instrumentos, en reconocimiento a su privilegiada gracia.

El cielo había abierto su puerta a la excelencia de la belleza musical. El joven intérprete junto a la Orquesta habían convertido al auditorio en la mejor versión del hombre, donde el resplandor es parte de sus vidas y donde la música es la narrativa virtuosa de la cotidianidad.

Entonces, el alma se adentró en la memoria de mi infancia en el recuerdo de acompañar a la Sinfónica y a la Filarmónica en las poblaciones y barrios de todo el país, donde Mahler era tan bien recibido como cualquier cantante popular.

No pude evitar en recordar al Maestro Jorge Peña Hen en 1964, en La Serena, en la creación de las Orquestas Juveniles e Infantiles, formalizadas mediante un decreto ministerial especial en 1965. En recordar la creación de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI) el 23 de mayo de 2001, cuando el país se llenó de conjuntos sinfónicos con niñas y niños, jóvenes de Arica a Magallanes.

Y a estas historias, como siempre, se une la presencia de la Orquesta de Cámara de Chile“un elenco artístico estable perteneciente al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que cumple con la función social de dar acceso a expresiones musicales de excelencia a toda la comunidad, a través de conciertos con acceso liberado en todo el territorio”, como reza su definición en el sitio de la cartera.

Una herencia de honor de la música nacional

La Orquesta de Cámara de Chile es uno de los patrimonios más preciados de nuestra cultura actual al alcance de todos. Una maravilla.

Su historia tiene sus raíces en los años 50, consolidándose como un referente nacional de excelencia y educación musical. Tuvo la dirección histórica de figuras como Fernando Rosas y Juan Pablo Izquierdo, ambos premios nacionales, y, desde los inicios, asumió la magna tarea de llevar música clásica a todo el territorio con conciertos gratuitos. Sus orígenes se deben a los empeños de los profesores normalistas –padres de la Educación Pública chilena- y a músicos aficionados, que impulsaron su fundación con entusiasmo y amor hacia la música clásica.

Su impronta ha sido siempre poner el acento en la educación musical, no tan solo con las obras clásicas de todos los tiempos, sino que también, estrenando piezas inéditas de autores de la historia musical de la humanidad. Las nuevas generaciones –miles de miles- y de las siete décadas, han podido crecer disfrutando a estos grandes compositores de la trayectoria de la música clásica.

El elenco de la Orquesta de Cámara de Chile está dirigido por el destacado músico suizo Emmanuel Siffert, que, junto a 33 músicos, dos administrativos, tres técnicos, un copista y un periodista, han sido responsables de hacer historia en la vida de las escuelas, liceos, centros comunitarios, parroquias y teatros. Cuarenta y un talentos que develan, concierto a concierto, los secretos de las bandas sonoras de los autores de todos los tiempos.

Cada uno de sus miembros han ejercido sus oficios para la alabanza a la belleza de la vida. Cada uno desde sus talentos han convertido el aire en sonidos mágicos.

Aquí, allá y en todas las partes

Hoy, la música clásica es parte de la vida de los chilenos gracias, de buena manera, al trabajo incansable de estos músicos. Y sin duda, también de las orquestas Nacional Sinfónica, Filarmónica, de las universidades y juveniles.

En los dos últimos conciertos de la Orquesta de Cámara de Chile –de Semana Santa y de la primera quincena de abril- hubo programas de lujo. En la Semana Santa, se estrenaron tres obras que iban desde el barroco alemán hasta el posromanticismo chileno, bajo la dirección del maestro titular Emmanuel Siffert y el Coro UC, que dirige Felipe Ramos. Los estrenos se realizaron en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, Providencia; en la Parroquia Nsa. Sra. del Rosario, Las Condes; y en el Teatro California, Ñuñoa.

En la quincena siguiente, el elenco orquestal del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio presentó en su nuevo programa un recorrido sonoro, que dialogó con el pasado, combinando la nostalgia del rococó francés, el virtuosismo del romanticismo alemán y la chispa del neoclasicismo ruso, a cargo del destacado director invitado, argentino, Javier Logioia Orbe.  Los conciertos se realizaron en laParroquia San Patricio, Las Condes; en el Gimnasio Municipal de Macul; en el Teatro California de Ñuñoa eincluyendo Peralillo, en la Región de O’Higgins.

Y así, una y otra vez, en todas las partes, en todo Chile, en Arica, Punta Arenas, Antofagasta, Aysén, entre otros. En todas las partes, la belleza de la música.

Y así, una y otra vez, la música se alista para ser interpretada como en un acto de encantamiento. El público en la sala, en el teatro, en la parroquia, en el gimnasio, en la escuela, apaga sus celulares. El murmullo se rinde al silencio y el Concertino, el Maestro Hernán Muñoz Julio empina su violín, y le pide al primer Oboe que dé la señal con la nota “La”, en 442 Hz, para comenzar a afinar. El oboísta cumple su cometido. Primero, afinan las maderas, luego, los bronces y al final, todas las cuerdas. Un caos armónico controlado: una mezcla intensa, penetrante y a menudo estridente de notas «La». De repente, es una sola voz. Orden en el caos. El silencio. El director de la orquesta entra a escena con el aplauso de los asistentes. Toma la batuta. El talentoso Felipe Fuentealba, primer clarinete de la Orquesta Cámara de Chile, comienza a interpretar el Concierto para clarinete en sol menor del alemán Julius Rietz.

¡Señoras y señores! El concierto de la Orquesta de Cámara de Chile va a interpretar la Oda a la Belleza.

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1 comment

Ximena Gonzalez Matus abril 23, 2026 - 6:48 pm

Que importante esta nota ,bien escrita y ,reconociendo el importante rol que cumple la orquesta de cámara Chile.. la que lleva musica maravillosa a cada rincón de este largo pais llamado Chile…Creo muy relevante dar a conocer esta importante y bella labor…es la unica orquesta itinerante..deberia ser micho mas publicitada y reconocida…Gracias

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