El poder unipersonal de José Antonio Kast

por Fernando Villagrán

A diferencia de su admirado Augusto Pinochet – cuyos descendientes herederos, por reciente fallo judicial, deben restituir al fisco más de 16 millones de dólares, sustraidos de caudales públicos durante la dictadura – el líder republicano, hasta hoy favorito en las encuestas para llegar a La Moneda, cuenta con suficientes recursos financieros provenientes de la fortuna familiar acumulada desde mediados del siglo pasado, en los inicios del conglomerado – cecinas, restaurant y rotisería- Bavaria, hasta las hoy modernizadas y multiplicadas inversiones en activos comerciales y financieros, que registran en Panamá un capital de 45 millones de dólares y el control de cuatro hoteles en Florida, EE.UU., negocios a buen resguardo de su hermano Christian.

Aquella independencia financiera es un factor más que decisivo y relevante para que J. A. Kast despliegue un liderazgo político que no sólo marca diferencias con la derecha más tradicional que debe adecuarse a las condicionantes de grandes grupos empresariales (que hoy exigen la unidad del sector ante la amenaza izquierdista), sino además le permite imponer un poder político partidario al margen de instancias colectivas, que reemplaza por delegación de funciones a un reducido grupo de escogidos. El más relevante y público, el presidente de su partido y vocero Arturo Squella; al que se agrega el abogado y panelista Cristián Valenzuela y, más entre bambalinas, su encargada de prensa Carolina Araya.

Desde esa controlada estructura de poder, el presidenciable despliega una organización funcional que convoca colaboradores escogidos para superar aquellas falencias de equipos sectoriales que reconoció públicamente antes de su estruendosa derrota en la pasada segunda vuelta presidencial frente a Gabriel Boric.

Para J. A. Kast el tiempo pasa y no son pocas las lecciones de las que intenta tomar nota para no tropezar con las mismas piedras desde su ruptura con la UDI, cuando asumió como insoportables las vacilaciones del gremialismo en el juego democrático legislativo y una suerte de traición al legado señero de su líder Jaime Guzmán, al que admiró desde su juvenil militancia pinochetista. Algo que no ha cambiado con el tiempo: “Si Pinochet estuviera vivo votaría por mí” (noviembre 2017). 

Aquel pinochetismo es uno de los perfiles identitarios que prefiere eludir en este período electoral. No le resulta fácil, perteneciendo a su ADN político. Aunque es el menor de los hijos de Michael Kast, joven soldado del ejército nazi que llegó a Chile escapando de la derrota ante los aliados en la Segunda Guerra Mundial, su historia familiar está impregnada de aquel legado y de episodios críticos al momento del golpe de estado de 1973, cuando su hermano mayor Christian prestó colaboración con transporte indispensable para el traslado de campesinos de Paine y sus alrededores detenidos por civiles que los entregaron a uniformados en el contexto de una masacre que culminó con 70 de ellos ultimados brutalmente y sus cadáveres ocultados. Por ello, Christian tuvo que prestar declaración en la causa judicial denominada “Paine”, reabierta en la Corte de Apelaciones de San Miguel en 2002.

Ese historial familiar ha continuado marcando su perfilamiento político en la última década, llevándolo a acentuar su distancia de la denominada “derecha cobarde”, a través de propuestas extremas como postular la eliminación del Instituto Nacional de Derechos Humanos y conductas desafiantes como sus visitas en Punta Peuco a Miguel Krassnoff, ya condenado por reiterados crímenes de lesa humanidad

Controlar y operarse de cualquier disidencia o pretensión de perfiles autónomos en temas de incidencia política es una lógica reinante en el liderazgo de J. A. Kast. Valga la referencia a lo ocurrido con la senadora Carmen Gloria Aravena, obligada a renunciar al partido por su participación en la Comisión para la Paz y el Entendimiento en la Araucanía.

A la senadora Aravena le hizo sentido la reciente reacción de Evelyn Matthei acusando directamente a José Antonio Kast como el responsable de una campaña mediática “asquerosa” en su contra, insinuando que sufriría de Alzheimer (o locura temporal, como lo afirmara un dirigente republicano).

La denuncia de la candidata presidencial escaló mediáticamente para incomodidad del lider republicano, aunque el intento de Matthei de judicializar el caso terminó chocando con la resistencia de la UDI, de líderes empresariales como Juan Sutil y los cálculos electorales de los senadores de RN, culminando con una confusa justificación de Francisco Chahuán como vocero de los que inicialmente propiciaron una denuncia criminal contra los responsables de la infamia. Matthei debió registrar el golpe y explicar su paso atrás que la vuelve a dejar en una incómoda situación ante la ofensiva implacable de Kast y su entorno: “En los últimos días he fijado una posición crítica respecto del mal uso de las redes sociales en el contexto de una campaña presidencial. Quiero reiterar mi condena a este tipo de prácticas. No todo vale en política. Estoy aquí con el senador Francisco Chahúan y hemos acordado suspender la interposición de esta denuncia, con lo cual espero que se ponga el foco en la cuestión de fondo, que es impedir que esta práctica, que afecta a la convivencia democrática, se siga propagando”. Minutos después, en las redes sociales, una de las cuentas de la campaña de Kast publicó una imagen del candidato en un gimnasio, vestido de negro, con guantes de boxeo golpeando un punching ball.

 El suceso mediático por la denuncia de Matthei animó a la exconstituyente Teresa Marinovic para reiterar sus imputaciones contra J. A. Kast por idénticas prácticas descalificadoras luego de su disidencia respecto del proceso constitucional, en su caso inventando un supuesto episodio de “descompensación”. 

No deja de llamar la atención que las denuncias de operaciones mediáticas con descalificación personal de disidentes del líder republicano provengan de tres mujeres de las derechas. Desde el ámbito de las comunicaciones no se olvida el descontrol del candidato durante el Encuentro Empresarial de la Araucanía (Enela) 2025, afectando entonces a la periodista conductora Paloma Ávila.

En el trasfondo de estos episodios que ponen en tela de juicio las conductas agresivas de Kast, se proyecta aquel distanciamiento político de larga data que tuvo un hito revelador tras la condena de Sebastián Piñera a los “cómplices pasivos” en los crímenes de la dictadura, al conmemorarse 40 años del golpe de estado. Posteriormente, en 2017, el lider republicano hacía evidente su malestar con el candidato de la derecha: “Piñera tiene un rol, si sigue pegándome en las canillas va a ser muy difícil que aunque llame a votar por él, la gente que me apoye, me siga”.

Durante los momentos más álgidos del estallido social, con las multitudinarias manifestaciones de protesta que intimidaron al gobierno de Piñera, J. A. Kast no vaciló en condenar aquellas vacilaciones oficiales y rebautizó el movimiento como un “estallido delictual”, evadiendo y justificando, como luego lo hiciera la inmensa mayoría de la derecha, las consecuencias más graves de la represión contra los manifestantes (incluyendo un centenar de hombres y mujeres con pérdida de visión ocular). 

No son pocos los que cuestionan la escasa habilidad política del líder republicano en momentos decisivos, como ocurrió en la segunda vuelta presidencial de 2022, evidenciando la orfandad de equipos políticos y técnicos solventes en sus filas partidarias.

Algo similar se le imputa desde la propia derecha luego de que los republicanos arrasaran en la elección de constituyentes en el segundo proceso y tentado a una reforma “a su pinta ideológica” J. A. Kast fracasó rotundamente, abriéndosele un flanco desde su extrema diestra con el surgimiento del Partido Nacional Libertario, liderado por Johannes Kaiser.

En los últimos meses la rueda de las encuestas se ha inclinado al lado del republicano, en el contexto de la crisis de seguridad e irrupción del crimen organizado que acecha a las instituciones de nuestro país, apostando reiteradamente Kast a un discurso radical, con propuestas al estilo Bukele, visitando sus cárceles modelos y acentuando el verbo en los encuentros internacionales de la ultraderecha a los que acude reiteradamente.

En la Cumbre de Líderes por la Libertad, celebrada en Hungría bajo control del primer ministro Víktor Orbán, J. A. Kast, comprometió un paquete de medidas para combatir la inmigración ilegal y la crisis de natalidad. “La inmigración ilegal no es un accidente. Es una estrategia. Es una decisión política. Es un arma en contra de la libertad de nuestros pueblos”. Apuntó a responsabilidades políticas compartidas “Este no es un problema solo de la izquierda, la derecha tradicional, cuando gobernó, tampoco supo enfrentar con fuerza la inmigración ilegal. Los mismos que dicen que tienen experiencia para gobernar, son los que abrieron de par en par por las fronteras de Chile”

Posando, rodeado por el general ® del Ejército Cristián Vial y el general ® de Carabineros Enrique Bassaletti.

En su discurso de campaña, a menos de cuatro meses de la primera vuelta presidencial, pareciera subordinar los grandes desafíos del país en materia económica y social, poniéndolos entreparéntesis, concentrado esencial y prioritariamente en la seguridad. Consecuentemente ha configurado un elenco de exuniformados, donde destaca la más reciente integración del contraalmirante ® Jorge Parga (llamado a retiro, debido a las declaraciones que formuló defendiendo al chofer de un camión de la infantería de marina que atropelló y dio muerte a un hombre en Talcahuano, en los días posteriores al estallido social), que se suma a los generales ® Enrique Bassaletti y Cristian Vial, así como al coronel ® de Gendarmería Luis González y al excarabinero Sebastián Zamora, mientras se añaden potenciales reclutados provenientes de las fuerzas armadas y de orden en retiro

Haciéndose eco del ruido político provocado por la repetida ausencia de un liderazgo en materia económica, J.A. K anunció con evidente satisfacción, como coordinador de su programa en el ámbito al economista Jorge Quiroz.

El ingeniero comercial de la Universidad de Chile y doctor en Economía de Duke University, ha marcado posición respecto de la realidad nacional: “Chile lleva más de 10 años en decadencia económica”.

Respecto de las expectativas de futuro no se queda en chicas: “(…) se terminó la hora del gerundio: estamos trabajando en esto, lo otro, solucionándolo, aquí o allá. Llegó la hora de actuar en el frente económico con toda la pericia técnica, pero también con todo el coraje (…) sin complejos los tres problemas que tiene a nuestro país detenido: regulaciones agobiantes, carga tributaria, ajuste y racionalización del gasto público (…) Hacia allá vamos, a desregular, a reducir impuestos y ajustar el gasto público y la deuda, para devolverle la esperanza a los millones de chilenos y chilenas que solo piden un clima propicio para trabajar, emprender y producir”.  

Habitual columnista de “El Mercurio”, fundó hace treinta años Quiroz y Asociados, una consultora especializada para asesorar empresas en negociaciones y litigios económicos. De aquí que el flamante coordinador económico de JAK haya intervenido con su experiencia profesional en algunos de los más grandes casos de corrupción judicializados durante los últimos quince años. Quizás el más destacable sea la tan recordada colusión de los pollos, cuando la Fiscalía Nacional Económica acusó a Agrosuper, Ariztía y Don Pollo -unidas en la Asociación de Productores Avícolas- precisamente de colusión en la producción y asignación de cuotas en el mercado. Jorge Quiroz es mencionado en el fallo del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) como gestor del modelo de consumo utilizado por las tres empresas imputadas. 

El especialista Quiroz, en 2010, declaró ante el TDLC en representación de SalcoBrand en el también recordado Caso Farmacias, garantizando que “no existen casos de corrupción en este mercado

En fin, su currriculum en la materia es notable. En 2015 en el caso de las navieras, también en el del asfalto, que involucró a Enex, Asfaltos Chilenos, Química Latinoamericana y Dynal por reparto de mercado. Durante la tramitación de la ley para regular el mercado del gas, impulsada por el segundo gobierno de Michelle Bachelet, Quiroz asesoró a Metrogas, acusada por el entonces ministro de Energía, Máximo Pacheco de haber obtenido rentabilidades por cifras que excedían el límite legal.

Valgan estas breves referencias a la trayectoria profesional del locuaz coordinador económico de José Antonio Kast, para proyectar el protagonismo que puede tener en el debate futuro de la campaña que se abre con singular tensión en la contienda con su distanciada competidora Evelyn Matthei en la derecha y, por cierto, con las propuestas desde la vereda centroizquierdista liderada por Jeannette Jara. 

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3 comments

Eliana Zuñiga R agosto 8, 2025 - 12:32 pm

Muy buen articulo de F. VILLAGRAN….

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Eliana Zuñiga R agosto 8, 2025 - 12:34 pm

Muy bien artículo de F.Villagran

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Gina Cristi agosto 16, 2025 - 1:43 pm

Completo artículo. Gracias, Fernando.
De temer el asesor económico de JAK.

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