Las elecciones primarias están a la vuelta de la esquina y su resultado no está escrito en piedra. Por lo mismo, el socialismo democrático, luego de casi una década en que estuvo dado por muerto, tiene la posibilidad de salir con todo a defender su proyecto político, su historia como eje de la izquierda chilena y el progresismo, su legado como parte de uno de los momentos más importantes y de mayor beneficio para los sectores populares y para el conjunto de la sociedad chilena, al liderar un exitoso proceso de recuperación democrática y mejoramiento sustancial de las condiciones de vida en Chile. Quienes nos sentimos identificados con esta historia, que se nutre de décadas de desarrollo del movimiento popular y democrático chileno, tenemos que ir a votar el 29 de junio y hacerlo por Carolina Tohá.

En marzo de este año declaré mi adhesión a su candidatura. No tengo nada contra los demás candidatos de esta primaria. Son líderes honestos y legítimos pero sus propuestas políticas no me interpretan. Por una parte, todavía le cuesta al PC sacudirse de los viejos tics del siglo XX. Hay una mirada de la realidad actual conservadora e, incluso, retrógrada. Me parece que todavía sus propuestas están inspiradas en el alma revolucionaria: el cambio total, la construcción de una difusa sociedad más justa que no explica cómo se pondrá a resguardo de los afanes totalitarios enmascarados bajo los formatos de “democracias diferentes”. Y, por otra parte, está el Frente amplio, que todavía en parte es insuflado por el hálito romántico del héroe que lucha por la justicia como si fuera un elegido por algún destino superior, y que se ve a sí mismo como el ícono de la rebeldía frente a un mundo que no les gusta pero que no pueden manejar, y que los ha obligado a someterse a las mismas prácticas que durante años han denostado, léase hacer política en la medida de lo posible y en base a acuerdos. Sin duda, eso ha sido un acto de crecimiento y madurez, pero debe reconocerse y darle los créditos a nuestra historia.
A diferencia de estos dos contendores, la propuesta del socialismo democrático, encarnada en la candidatura de Carolina Tohá, recoge la historia larga y azarosa del progresismo en Chile, heredera de Allende y la Unidad Popular, de su lucha contra la dictadura, de su victoria en octubre del 88 y sus realizaciones políticas, económicas y sociales siendo parte de la Concertación y la Nueva mayoría. A lo largo de las décadas, las fuerzas que hoy forman parte del socialismo democrático han posibilitado ampliar los derechos de los ciudadanos y de los más desprotegidos. Pero, además, han tenido la flexibilidad y la apertura teórica para entender el sentido de los nuevos tiempos, interpretar correctamente los gigantescos cambios de la sociedad contemporánea y valorar la democracia y el bienestar social como los grandes y más valiosos logros para mejorar de modo significativo la calidad de vida de la población. Y por sobre todo ha sido capaz de entender que es la lógica del entendimiento con los otros diferentes lo que permite cambios perdurables.
La derecha en Chile –como en buena parte del mundo- quiere retrotraernos a las lógicas de la confrontación, a las dinámicas de suma cero en la lucha política, al carácter irreconciliable entre sectores políticos diversos. Las miradas nuestras que todavía coquetean con las posiciones de bloque, con la asepsia ideológica y las miradas teñidas con el oscuro color de los enemigos, le hacen el juego a esta derecha, especialmente a las más radicales. El verdadero cambio necesario hoy es precisamente afrontar la política como un ejercicio democrático donde las posiciones distintas se respetan y se discuten. El socialismo democrático, a partir de sus convicciones, puede ofrecer un mejor país a los chilenos. En tiempo de cancelaciones, políticas de integración; en tiempos de reduccionismo ideológico, aperturas creativas e innovación; en tiempos de sueños utópicos, pragmatismo y sentido de realidad; en tiempos de imágenes fugaces y estrellas de un día, responsabilidad y perseverancia; en tiempos de intolerancia y violencia, disposición al diálogo y la colaboración.

Estos sentidos los veo en la candidatura de Carolina Tohá. Como ella, “Creo en Chile” y en nuestra capacidad para hacer las cosas mucho mejor, partiendo de la base que las tendremos que hacer uniendo nuestros esfuerzos y contribuyendo con otros que piensan diferente a nosotros. Y creo que Carolina Tohá tiene las capacidades políticas como para encabezar este despliegue. Si tuviera que decirlo en forma breve, creo que ella es la mejor candidata porque:
1.Es una persona genuina y probadamente de izquierda y progresista. Lo atestigua su trayectoria vital: militante contra la dictadura, rostro de la campaña del No, partícipe de los gobiernos de la Concertación y la Nueva mayoría, diputada y alcaldesa, y ministra clave en la recuperación del gobierno de Boric luego de la derrota del 4 de septiembre.
2.Tiene una visión moderna de la política actual. Sabe que los grandes cambios se construyen desde los pequeños, que las transformaciones toman tiempo y las políticas públicas deben instalarse con el máximo de apoyo, para que se sostengan en el tiempo y rindan sus frutos.
3.Por lo mismo, ofrece una propuesta programática que no es maximalista sino un itinerario realizable, conversable y negociable. Sí, negociable, porque lo suyo es la política y toda buena política es negociación.
4.Tiene perfectamente claro que no hay desarrollo social sin seguridad en todos los ámbitos: lucha contra la delincuencia (sin demagogia, con conocimientos reales y acuerdos de estado para enfrentar el crimen organizado), así como no hay bienestar sin crecimiento económico, ni crecimiento sin impulso a la inversión privada y sin la participación crucial del estado.
5.Además, sabe que no hay democracia real sin cohesión social. La inequidad no solo es injusta, sino que es una traba para el desarrollo de la economía y de la productividad. Y cuando el mercado es incapaz de generar grados básicos de equidad, el estado debe ejercer su capacidad de redistribución.
6.Y, por último, un argumento de la casuística: en la confrontación con la derecha, es la candidata que mejores oportunidades de ganar le ofrece a nuestras ideas.
1 comment
Nunca mejor dicho, Felicitaciones