Susana tiene 54 años. Vestida modestamente pero impecable, se encuentra en una calle de Buenos Aires, desde las cinco de la mañana, frente a las oficinas de ANDIS. Como a miles de personas que se encuentran allí le ha llegado una carta. En esta le exigen la evaluación de un hermano que tiene una pensión por invalidez por tener síndrome de Down y se pregunta aireada. ¿Qué van a evaluar estos imbéciles si esta es una enfermedad que no tiene mejoría?
Hace frío y todos esperan que les abran las puertas para tener un lugar donde sentarse. Delante de Susana hay una madre con su hijo. El niño no puede caminar, pero ve más o menos bien. Ella, en cambio, camina y sostiene al niño, pero su visión es escasa. No les ha llegado la carta; pero están allí precisamente por ello. Temen que les quiten la pensión por no comparecer para evaluarse.
Cuando entran, una gran pantalla de TV muestra el nuevo escándalo de los audios que evidencian que en esa institución que los trata con crueldad se realizan descarados pagos a coimeros situados en la cúspide del gobierno.
Como en otras ocasiones históricas, el dique hace agua por donde parecía más robusto. Esa es la primera constatación de las consecuencias que se manifiestan después de difundidos los audios de Diego Spagnuolo, por entonces el director de la ANDIS, (Agencia Nacional de Discapacidad) de Argentina y en los que los atónitos argentinos pudieron constatar que, en esa institución pública, cuyo objeto es atender discapacitados, ósea los más vulnerables, sirve, como un medio pagador de coimas que son percibidas por el Jefe como le dice el presidente a su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.

¿Y quién es el que protagoniza los audios? He allí el primer problema para el farandulero presidente argentino: No es precisamente un aparecido. Tampoco un político kirchnerista. Es el abogado personal del presidente desde larga data. Mucho antes de convertirse en el primer mandatario. Además, forma parte del grupo íntimo de personeros que, habitualmente, los domingos por la tarde, acompañan a Javier Milei, en la residencia de Olivos, en veladas en que se escucha ópera y se conversa libremente de todo. Según consta en los registros de las Plantillas de Control de Ingreso, el abogado de los audios se ha encontrado 34 veces a solas con el presidente, además de todas las ocasiones en que formó, como se ha dicho, el grupo de conversaciones grupales.
Por más que se intente ahora, ningunearlo, (su cargo era de tercera categoría dice un alto funcionario) es inútil. Spagniolu, era, un amigo íntimo de Javier Milei, un hombre de confianza, y autorizado para acceder a los más privados planes, proyectos, y operaciones de la Casa Rosada.
Los audios reflejan que el director de ANDIS no sospechaba de que estaba siendo grabado por terceras personas, por eso el sujeto se expresa a sus anchas, mencionando personas, empresas, e incluso montos a los que ascendían las coimas: La gente de la Suizo llama a los demás proveedores y les dice:“Escúchame ahora tenés que poner…Ya no es más el 5 ahora tenés que poner el 8 (…) lo que pagan, lo que cobran por el medicamento… ahora me tenés que poner el 8. Lo tenés que traer en la Suizo y nosotros lo llevamos a la presidencia… el tema seguramente a Karina le debe llegar el 3 y no el 4. Yo te juro que le debe llegar el 3 a Karina…porque seguramente le digan “es el 5, el 1% lo tenemos que repartir entre la operatoria, se va en operatoria… 1% para mí, bueno Karina te llevas el 3”.
Las cínicas afirmaciones del abogado, una vez expuestas públicamente por el periodista Ivi Cángaro, junto a su colega Mauro Federico en el programa de Tv Data clave, llevaron al gobierno a tomar su primera y obvia, aunque tonta decisión: despedir al director de ANDIS, y de paso, recorrer los medios diciendo que todo se trataba de una operación del kirchnerismo. Cómo no.

Y aquí viene el segundo problema: el gobierno no tiene una hipótesis seria de quienes son los responsables de los audios, pero se sospecha de una filtración interna. Mal comienzo, porque ahora sí existe un medio institucional para averiguarlo. De hecho, la Policía de la ciudad de Buenos Aires por instrucciones del fiscal general Franco Picardi, actuando, a su vez, por órdenes del juez federal, Sebastián Casanello, encontró a Spagnuolu y le secuestró el celular. Allanaron también la sede de ANDIS y la Droguería Suizo-Argentina. Además, en este mismo procedimiento, fue allanada la casa de Emmanuel Kovalivker, uno de los dueños de la Suizo Argentina, a quien sorprendieron en un auto que en el asiento de atrás llevaba distintos sobres de dinero. En total se contaron 266 mil dólares y siete millones de pesos. El dinero fue hallado con anotaciones y el empresario se quedó sin celular, los sobres y su pasaporte.
Algo huele a podrido en Dinamarca, haría decir Shakespeare, a Hamlet.
Como casi siempre las noticias fatales llegan en el peor momento: el gobierno viene saliendo de repetidas derrotas en el parlamento y necesita como agua de mayo mantener el apoyo de la ciudadanía que, hasta ahora, parecía sorda a los conflictos políticos movilizados por Milei, e incluso hasta sus propios padecimientos como consecuencia de las políticas ultraliberales aplicadas por el gobernante. Así parecía demostrarlo, la escasa repercusión que el escándalo de la estafa de las criptomonedas LIBRA tuvo según las encuestas. Sin embargo, el affaire audios Spagnuolu, muestra un comportamiento diferente: la evaluación positiva del gobierno según las últimas encuestas cae al 39,9 por ciento mientras que la negativa asciende al 57,0 por ciento. Preguntados sobre el caso audios el 79 por ciento declaran estar informados de ello, y el 63 por ciento opina que son audios que reflejan hechos graves de corrupción, en tanto que solo el 30 por ciento cree que es una operación dirigida a desprestigiar al gobierno. Más interesante, en mi opinión, es el hecho que los encuestados empiecen a sustituir con las palabras cruely corrupto, la anterior de loco como distintivas del estilo del presidente.

Conviene detenerse en este último aspecto: el régimen parece resquebrajarse internamente. Las solidaridades básicas de tribu ceden, ante las ambiciones personales y el manejo del poder. Lo muestran, por ejemplo, los siguientes audios revelados días después, y en donde se ve claramente, el mal trato, desconfianza, deslealtad en el interior del núcleo duro del gobierno. Si bien, estos soterrados conflictos siempre existieron, ahora se revisten de los colores ocres de la familia Menem, ejemplo de viejas corruptelas, viejas malas prácticas y abusos de poder. Lule Menem, es mencionado varias veces en los audios y Martín, su primo, actual presidente de la Cámara de Diputados intenta como puede (no puede) explicar los desaguisados de su gobierno.
El resultado de todo esto es que Milei empieza a perder la calle y como no sea mediante y solo mediante el uso de la fuerza policial ya no puede transitar tranquilo y confiado por las callecitas de Buenos Aires.

En la última semana el tango se amargó más de la cuenta: en una actividad de cierre de campaña, Milei su hermana Karina y el candidato Espert, montados en una camioneta pic up solo pudieron transitar 200 metros, antes que los abucheos de la gente, empujones y una piedra los pusiera con los pies en polvorosa, no sin antes intercambiar insultos y gestos obscenos con la gente. Los periodistas se dieron un festín mostrando a Espert, huyendo en una motocicleta. Patético. Esta misma suerte corrió Karina en un acto en Junín, solo que, en este caso, se escucharon por primera vez, los cánticos que con la melodía de Guantanamera decían: Coimera; alta coimera. Karina es alta coimera…
Otro problema: si la crisis política se encierra en el cuestionamiento de un funcionario cualquiera la solución es evidente: hacer saltar ese fusible antes que se queme todo el equipo. Pero Karina no es un funcionario cualquiera, ni una persona cualquiera para Milei. Existe unanimidad entre los analistas que la hermana del presidente tiene un rol relevante en su estabilidad psicológica y emocional. Más allá de toda especulación sobre las características de la personalidad de Javier Milei (sobre lo que ya se ha escrito, y dicho mucho) sus crisis (que rozan las formas psicóticas), las pasa con clonazepam y la contención de Karina. Por consiguiente, la sustitución de la causante de la crítica coyuntura está descartada.
Se diría que todo lo anterior no importa, porque el milagro económico mileista lo justifica todo. Por algo el presidente offsider se atribuyó un futuro premio nobel de economía. El problema es, sin embargo, que las agencias clasificadoras de riesgos no parecen pensar igual: el riesgo país de Argentina asciende a los 837 puntos, convirtiéndose en el tercer país de América Latina, peor evaluado en ese espacio, y solo detrás de Haití y Bolivia. Vaya gracia. Como tantas veces las políticas de shock neoliberales aumentaron el sufrimiento del enfermo, para nada. Todo lo que redujo la inflación de los productos básicos se incrementó en servicios que los argentinos ahora pagan, si pueden. El mecanismo de mantener el tipo de cambio bajo para evitar la subida abrupta del dólar no parece estar funcionando: la gente si puede compra dólares porque no se compra el cuento. En algún momento el dólar subirá, piensan muchos. Y, con un parlamento cada vez más reactivo a las políticas mileistas y sus resultados, las posibilidades de ajustes fiscales antisociales se complica del todo.
Si en este contexto, de crisis institucional, política, y moral, el gobierno se verá afectado en sus próximas disputas electorales, es algo que Dios no ha revelado a su pueblo todavía, aun cuando los resultados de Corrientes constituyeron un desastre para el candidato del gobierno, era obvio que a la oposición le ha venido como anillo al dedo. Porque, entre otras cosas, existe consenso en que la contienda electoral en la provincia de Buenos Aires será la reina de todas las batallas, como quiera que este domingo 7 de septiembre se eligen los representantes de la mitad de los parlamentarios de la provincia de Buenos Aires y en las elecciones generales del 26 de octubre los diputados y senadores nacionales.

Así lo ha definido el líder de oposición Axel Kicillof. Economista, investigador, docente, además de político, el gobernador está al frente de la movilización del voto hacia los candidatos a diputados y senadores de la provincia que gobierna. Kicillof, es el artífice del movimiento unitario de peronistas y otros opositores al gobierno agrupados en FUERZA PATRIA. Lidera a la oposición que busca mantener una mayoría parlamentaria para detener las políticas de recortes sociales. Emerge, también, como el más sólido futuro candidato a presidente por la oposición. Desde su cargo de Gobernador de la provincia de Buenos Aires, cargo que ostenta desde el 11 de diciembre del 2019, moviliza a los enfrentados grupos peronistas que no se recuperan del todo de la derrota de diciembre del 2023. Ideológicamente keynesiano y de militancia política peronista, Kicillof representa, en gran parte todo lo que Milei odia. Pero a diferencia de éste su retórica es sólida, racionalista y respetuosa. No es dado a las estridencias y las descalificaciones verbales. Mucho menos a los insultos e injurias. Y aunque cuenta con un apoyo popular robusto es muy consciente que Javier Mileiha conseguido hacer prevalecer la hegemonía de las creencias ultraliberales y sus alucinaciones mediáticas.

Al frente de éste, Milei ha puesto como candidato al ya mencionado José Luis Espert, político, economista, escritor, quien es actualmente diputado. Es un ultraliberal convicto y confeso. Un duro entre los duros. Con destacada tendencia al insulto y conductas pendencieras, encabeza la lista de los candidatos de la Libertad Avanza (el partido de Milei) en busca de una bancada como diputado nacional.
Por eso, para la mayoría de los ciudadanos la elección de este 7 de septiembre es entre Milei y Kicillof.
En este contexto, de convulsión política y social la contienda electoral se da en un ambiente cada vez más caldeado y con un gobierno escaso en votos, dólares y pródigo en coimas y escándalos financieros.
Un mandatario normal, en un país normal, con políticos normales, consideraría que este es el momento oportuno para juntarse y buscar los consensos básicos que puedan garantizar gobernabilidad y un mínimo de estabilidad institucional, pero Javier Milei ha sido un experto en dinamitar puentes: Trató a sus adversarios políticos de zurdos de mierda, econochantas, conjunto de mandriles, parásitos mentales, al parlamento de nido de ratas, a los profesores de ñoquis, a los periodistas de oposición de ensobrados, al presidente de Colombia, Gustavo Petro, de hijo de puta, de corrupta a la esposa del presidente de España Pedro Sánchez, junto a una larga lista de exabruptos y descalificaciones a todos los que de distintos espacios piensan diferente.
Ahora promete dejar los insultos y convoca al diálogo. Pero ya nadie le cree. La locura se instaló en la sede del gobierno y derrama sus prácticas suicidas sobre una sociedad desquiciada.
Solo Susana parece estar tranquila cuando un llamado de atención grita su nombre y se despierta. No sabe muy bien por qué, pero se jura, que todo ha sido un mal sueño.
1 comment
Buen artículo, en estructuración y redacción de estilo