Un cambio cultural. Un presidente con corbata

por Francisco J. Zañartu. G

Todo pasa y todo queda, como dice Machado y canta Serrat. Eso ocurrió con el gobierno de los jóvenes. Boric y los suyos, perdieron, estrepitosamente, las elecciones y los chilenos volvimos a tener un presidente que usa corbata.

El cambio de mando del último 11 de marzo, más que un cambio de gobierno, es cultural. Desde la trasmisión del mando de Pinochet a Aylwin que el traspaso de mando no implicaba un cambio cultural tan significativo. El retiro de decretos medioambientales, de Derechos Humanos y laborales son un ejemplo de aquello. Otra muestra de la avalancha conservadora que se nos viene, queda clara en el reportaje: “El reservado mundo de Kast: la vida privada del presidente electo en su religioso y disciplinado enclave de Buin y Paine” (The Clinic 21/12/25) donde se hace especial hincapié en el colegio Campanario, del movimiento apostólico Schöenstatt, del que el presidente y su esposa son sostenedores. 

La nueva primera dama, María Pía Adriazola, hacía clases de sexualidad y afectividad a las mujeres, y en estas, según recuerda una ex alumna, les decía que las relaciones prematrimoniales ensuciaba lo que tenían dentro, que nada volvería a ser igual, “recuerdo haberme sentido sucia, porque yo ya había tenido mi primera vez. Usaba la metáfora de la flor: si tu apretas la flor esta queda dañada, no vuelve a ser la misma. Eso era lo que significa perder la virginidad.”

De ese movimiento apostólico, donde también estudió la ministra de Educación, María Paz Arzola, eran Francisco José Cox, Arzobispo de La Serena, expulsado del clero por abusos sexuales y Francisco Javier Errázuriz, ex arzobispo de Santiago acusado de proteger a Karadima.

Es cierto que la señora Adriazola puede pensar lo que quiera, sin embargo, es preocupante ver en qué manos está un país donde, como muestran todos los datos, la iniciación sexual de jóvenes es cada vez más precoz.

Hace sólo 55 años 

En 1971, es decir, hace sólo 55 años, un grupo de 343 mujeres, entre las que se encontraban Simonne de Beauvoir, Margaritte Duras y Jeanne Moreau, declaró que en Francia moría un número importante de mujeres a causa de abortos clandestinos. Los sectores conservadores hablaban de las 343 putas. 

Cuatro años después se aprobó la ley de aborto. 

En Chile la situación es similar y, aunque se logró aprobar la ley en 3 casuales, la posibilidad de un aborto libre, es prácticamente imposible, al menos, en los próximos 4 años. Cuando está ley se discutía, un ciudadano alegaba, en carta a El Mercurio, que dichos abortos se iban a pagar con sus impuestos, es decir, le molestaba que se gastara su dinero en un aborto, o sea, que la que quiera abortar que pague. El aborto es sólo para quienes tienen plata.

Lo primero que habría que destacar, es que esta discusión ha sido manipulada, entre otros, por el propio Kast, pues no se trata de discutir sobre el aborto, sino sobre la libertad de las mujeres para decidir si quieren, o pueden, tener hijos. Esa manipulación implica decir que quienes se oponen a la ley están a favor de la vida y los que están a favor son criminales. Podemos recordar a Judith Marín, ministra de la mujer, con carteles en el Congreso, protestando cuando se dictaba dicha normativa.

Con el tema de la identidad de género va a pasar otro tanto, el presidente, ha dicho que está en desacuerdo y que ese tema era una de las grandes traiciones de Piñera. El gobierno de Chile apoyó en las Naciones Unidas la propuesta de Donald Trump, que plantea que el concepto de género sólo debe referirse a hombres y mujeres y que otro significado no tiene sentido. La sociedad está sólo hecha por machos y hembras.

Los ejemplos señalados más arriba, y otros que nos esperan los próximos años, nos muestran como nuestro país se inserta en la avalancha conservadora que, liderada por Trump, sacude al mundo

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1 comment

Pipa marzo 27, 2026 - 1:22 pm

Siempre acertado, Pancho Zañartu

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