El apóstol de la revolución cubana, José Martí, dijo en cierta ocasión que: cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres.
La sentencia se aplica, en mi opinión, con mucha justicia al presidente español Pedro Sánchez. Y son muchos que lo reconocen en muchas partes del mundo. Especialmente lo han puesto de manifiesto en el mundo árabe, más que hartos de la actitud servil y cómplice de los principales gobiernos europeos con las acciones militares genocidas de Israel y Estados Unidos.
Porque realmente parece mentira que los otrora ejemplos de naciones que enarbolaban el respeto al Derecho Internacional, al Derecho Humanitario, al respeto de los Derechos Humanos, muchos de ellos fundadores de las Naciones Unidas sigan cual mocitos del amo gringo sus actividades criminales. Y parece mentira que los países donde se encuentra la Corte Internacional de Justicia, con sede en La Haya, se sumen como carneros de corral a las ofensivas militares completamente ilegales, como las que con espanto presenciamos día a día, realizadas por los presidentes Netanyahu y Trump, que, en otros momentos no muy lejanos, nadie habría dudado en calificarlos de locos, verdaderos psicópatas asesinos, pero con el poder que les confiere su armamento, incluidas las armas nucleares que poseen. También parece mentira que la hipocresía de tantos dignatarios del mundo occidental, se hayan dado cuenta ahora y se espanten porque en Irán existe un régimen teocrático, impuesto por una revolución islámica, que derrocó al Sha de Irán, cuyo régimen era tan cuestionable como el actual. Y sin embargo es cierto. Como es cierto que sin mediar una declaración de guerra la santa alianza USA sionista, haya asesinado a su líder político y religioso el Ayatola Jamenei en momentos en que las naciones beligerantes celebraban conversaciones de paz. Este es el mundo sin reglas como decía alguien.

Hablan de democracia y en su nombre justifican invasiones, bombas en una escuela con 190 niñitas, y otras atrocidades sin nombre. Gritan porque Irán se defiende con lo que tiene y con lo que puede, disparando sus misiles contra los países árabes que albergan bases norteamericanas desde donde se perpetran los ataques a su patria. ¿Democracia? ¿Cuál democracia? ¿La de Arabia Saudita? ¿Allí donde el régimen monárquico absoluto recibió en su consulado en Londres al periodista opositor Jamal Khashoggi, que había solicitado ser recibido por los funcionarios de su país para gestionar documentos para contraer matrimonio en el Reino Unido, y luego de asfixiarlo, trocearon su cadáver para que cupiera en los sospechosos bultos que sacaron posteriormente e hicieron desaparecer sus restos? ¿Alguno de los sacrosantos países occidentales rompió relaciones diplomáticas, o comerciales con el reino saudita? ¿Alguien sabe si Arabia Saudita, fue sancionada económicamente o de otra forma por ese crimen atroz, salvaje y cruel? ¿Que Irán disparó contra las bases gringas de Kuwai? ¿Otra democracia? ¿En serio? Dónde Amnistía Internacional ha denunciado que los trabajadores extranjeros viven como esclavos y las parejas no casadas no pueden dormir juntas en los hoteles y las muestras de afecto entre éstas está prohibido, so pena de que se les aplique la Sharia (ley islámica). O se refieren al régimen de Dubái. ¿Otro democrático? Allí donde también los trabajadores extranjeros según un célebre documental viven peor que animales. ¿Seguimos? No. Claro que no. Ejercicio inútil y desagradable.
Pero la negativa de Pedro Sánchez de seguir tras el liderazgo cínico y fatal del presidente norteamericano viene de antes. El año recién pasado se opuso a Trump que exigió a los países europeos pertenecientes a la OTAN que contribuyeran con la módica cantidad del 5 por ciento de su PIB a la defensa de Europa. Alemania, Francia, y el Reino Unido acataron la orden rápidamente. Después Italia. Lógico de toda lógica: Los tres primeros países venden a la alianza atlántica misiles (Reino Unido), tanques (Alemania) y aviones (Francia). Además de otras cositas. O sea que los generosos y comprometidos atlantistas (dos de ellos en el club atómico) dan con una mano y se les devuelve con la otra. Como a Estados Unidos que el aporte del 5 por cierto de los países europeos va directamente a financiar su armamento. En lo que respecta a Italia la cosa es diferente porque la empática líder italiana miente más que come: sabe que no tiene ni puede aportar ese cinco por ciento ordenado por el emperador gringo, pero vamos tirando. Luego ya veremos. Un modo muy italiano de resolver las cosas. Los demás dijeron ¡Sr yes Sr!
El presidente español, en esa ocasión como ahora se mostró firme pero educado.

Recordemos que cuando reinaban los derechistas del PP en España, el expresidente Aznar con gran placer y convicción se sumó a la también guerra ilegal contra Irak. Pero el placer le duró poco: perdió las elecciones del año 2004 después de incriminar a la ETA falsamente de los atentados de Atochaperpetrado por grupos islamistas en la estación de Atocha; atentado que los españoles atribuyeron a la participación de España en esa guerra injusta.
Sánchez que se encuentra a menos de un año de que termine el período para el que fue elegido presidente acaba de ser considerado y con razón, por el Financial Times como la némesis de Trump en Europa. Una apuesta arriesgada pero promisoria como casi todas las de esta reencarnación del Conde Belisario como lo hemos caracterizado desde hace tiempo. (rogamos respetar derechos de autor). Esto último, porque en su fina visión táctica el líder político de España no desconoce que él y su adversario estadounidense se encuentran frente a desafíos similares en sus respectivas políticas domésticas: Trump se enfrentará a una oposición cada vez más extensa e intensa en las elecciones de medio término, con riesgo de perder la mayoría en la cámara de diputados y Pedro Sánchez antes o un poco después será medido en las elecciones generales de su país.
Es ingenuo pensar que ambos mandatarios no tengan entre sus motivaciones más profundas ambas elecciones: para el norteamericano si consigue la rendición incondicional de Irán, el cambio de régimen, y el desarme nuclear de los persas, mostrará que su aparente temeridad era parte de un plan bien elaborado y coronado con el éxito. Pondrá el liderazgo militar de USA en un estado hegemónico indiscutible y -subliminalmente que sea-, el mundo lo valorará como una derrota de su enemigo verdadero: la REPÚBLICA POPULAR CHINA.
Si por el contrario, no consigue la derrota del país persa, Irán resiste, y sus efectos se extienden incendiando la región, debe ocupar sus recursos militares, incluidos los arsenales de municiones, para defender Israel de los ataques de los grupos chiíes en el Líbano (Hezbolá), los hutíes de Yemen, los chiitas de Irak, y lo que queda de Hamás en territorio israelí, y tiene que comprometer soldados norteamericanos en operaciones terrestres que regresan a su país envueltos en bolsas plásticas, perderá no solo la mayoría general del país sino que tendrá que asistir al desangramiento de su apoyo principal: El movimiento MAGA.
El pueblo norteamericano no quiere saber tampoco de inflación. Y esta puede ser el efecto colateral más importante de la guerra, especialmente porque cuando se compromete la seguridad del estrecho de Ormuz, ello siempre lleva aparejado, una subida del precio de los crudos.
Pero hablamos principalmente de España. Porque la actitud solitaria, aunque valiente del presidente español ha concitado un apoyo fuera de España que, sin duda, incide al interior de ese país. Y repercute en el peor momento para la derecha española que, compuesta por una ultraderecha violenta y arrogante de Vox y la derecha sometida a las ideas y estrategias políticas de las primeras, el Partido Popular, cuyo líder Núñez Feijoo, se desperfila en los momentos en que debe ofrecer su mayor potencialidad para reemplazar el gobierno de la alianza de izquierda en España.

La pequeñez de la derecha española y especialmente de sus dirigentes ha caído en la misma falta de decoro que se deplora de tantos líderes europeos. Para muestra un botón: En el último mitin en el que el líder de los populares participó en el marco de la campaña electoral de la comunidad de castilla la mancha, expresó en una de sus típicas alocuciones confusas pero que refleja muy bien su situación del peligro de apoyar en España una guerra y la de ponerse frente a la derecha y ultraderecha europea:
Todos estamos en contra de la guerra y a favor de la paz. Pero Sánchez nos miente, Vienen a Castilla y León a decir No a la guerra, ¿Quién está en contra del no a la guerra? ¡Lo que estamos es en contra de que nos tome el pelo! ..A Sánchez no le pagamos para que aparente pelearse con los aliados y financiar sus pataletas. A Sánchez le pagamos para servir a los españoles y defender nuestros intereses.
A diferencia de lo que ocurría con Aznar, el líder actual del PP no puede, aunque querría apoyar a Trump. No está el horno para bollos en España.
Sánchez sabe que el tiempo le corre en contra a Trump y Netanyahu. Los dos se pueden tropezar con un impechment o algo parecido. Y ambos han optado por una huida hacia adelante. Pero los tiempos recios son cortos en los tiempos que corren. Y vaya paradoja, los gobiernos que se pusieron como objetivo, el derrocamiento de sus respectivos regímenes, pueden terminar defenestrados en sus países precisamente por los resultados de una guerra injusta.
Desde el primer momento Sánchez se mostró contrario a seguir a Trump en su locura. El día, siguiente a los bombardeos de Israel y EEUU a Teherán decía: Rechazamos la acción militar unilateral de EE UU e Israel, así como rechazamos las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria. No podemos permitirnos otra guerra devastadora en Oriente Próximo.
Casi por inercia el desubicado PP, reaccionó alegrándose de la muerte del presidente de Irán, vaticinando la soledad de Pedro Sánchez. Para su desgracia, no lo estaba. Hasta los propios italianos de Meloni (amiga del líder de Vox, Abascal) se fueron acercando a las posiciones de España. El titular de primera página del diario italiano LA REPÚBLICA decía SÁNCHEZ: NO A LA GUERRA, titular que conmovió a la opinión pública italiana y fue desplazando también la de la primera ministra Giorgia Meloni. Para sorpresa de las derechas españolas el solitario Sánchez aparecía acompañado, hasta de sus más insospechados líderes.
La opinión pública española, en esta coyuntura, está en contra de la guerra según muestran las encuestas más recientes de El País, la Cadena SER, y la encuesta flash de 40 db, en magnitudes dramáticas para el dirigente popular con solo un 18% de apoyo, contra el 68% del audaz presidente de España. Y no solo eso: La demoscopía de los primeros momentos muestra que solo el 49,7% de sus votantes (¡!) aprueba la guerra y, además, un 20% de su electorado aprueba la actuación del presidente.

Su discurso había calado hondo en las conciencias españolas:
Buenos días, queridos y queridas compatriotas. Me dirijo a vosotros para informaros de la crisis que se ha desatado en Oriente Medio, de la posición del Gobierno de España y de las acciones que estamos llevando a cabo. Como sabéis, el pasado sábado Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, que a su vez respondió bombardeando de forma indiscriminada nueve países de la región y una base británica situada en un Estado europeo, en Chipre. Quiero ante todo expresar la solidaridad del pueblo español con los países atacados ilegalmente por el régimen de Irán. Desde entonces las hostilidades han continuado, cuando no crecido, provocando centenares de muertes en hogares, en escuelas, en hospitales. También el desplome de las bolsas internacionales y la disrupción del tráfico aéreo y del estrecho de Ormuz, por el que transitaba hasta hace muy poco el 20% del total del gas y petróleo mundial. Nadie sabe con certeza qué pasará ahora. Ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque…
La posición del Gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil. En segundo lugar, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos y de bombas. Y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra…
El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio. Una guerra que, en teoría, se dijo entonces, se hacía para eliminar las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global, pero que, en realidad, visto en perspectiva, produjo el efecto contrario, semejantes a la de Irak, si servirá para provocar la caída del terrible régimen de los ayatolás en Irán o para estabilizar la región…
La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak, porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver…
Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Al contrario, yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente…
Frente a ese discurso macizo, claro, y sobre todo consistente las reacciones de la oposición francamente dan pena y las reacciones del excéntrico mandatario produjeron además rabia. Porque como en otras ocasiones se mezcló el tono chulesco y vulgar con la amenaza prepotente de cowboy movilizando la matanza de los Sioux:
En momentos en que se reunía con Friedrich Merz dijo enfadado: España ha sido terrible, así que vamos a cortar todo comercio con ellos. No queremos tener nada que ver con ellos.
Cuando el gobierno español no permitió el empleo de las bases yanquis de Morón y Rota para atacar a Iránllamando socio terrible a España junto con amenazarla con un embargo comercial y posteriormente, hablando con un periodista del New York Post , llamó perdedora a España, al tiempo que se quejaba de la actitud cada vez más reticente de seguirlo en sus aventuras bélicas del primer ministro del reino unido Keir Starmer con estas palabras: Tenemos muchos ganadores, pero España es una perdedora, y el Reino Unido ha sido muy decepcionante. Agregó también que: Son los únicos que votaron en contra del pago del 5%, y son muy hostiles con todos… no se comporta como un buen compañero en el equipo, y nosotros tampoco vamos a serlo de España…
Es difícil imaginar un presidente gringo que provoque mayor rechazo en España y más difícil aún una oposición al gobierno de Pedro Sánchez tan desubicada del sentimiento de los españoles, que nunca fueron pronorteamericanos como las derechas hispánicas piensan. Hay un trasfondo en todo esto: Españano se benefició del Plan Marshall. Estaba entre los perdedores. Pero los ganadores, especialmente EEUU y el Reino Unido acabaron merced a la guerra fría por sostener al régimen de Franco. Algo que no se olvida. Por eso si se aprietan viejos resentimientos históricos y si se falta el respeto a las autoridades del país -independientemente de los pensamientos políticos de las mismas- los españoles reaccionan con ese viejo patriotismo que otrora los llevó a enfrentar casi sin armas a la invasión francesa en las callejuelas de Madrid, retratado magistralmente por Goya en la pintura Los fusilamientos de la Moncloa. Porque conviene no olvidar que los españoles, guste o no, prefieren, en ocasiones, perder la vida, antes que el decoro, la dignidad, y el respeto.
Y Pedro Sánchez lo sabía.
1 comment
Muy buena información