Chile. Con pocos ganadores y muchos perdedores. Donde la verdad es una comedia mal hilvanada, y la corrupción una mentira bien hilvanada. Donde el “aire de la libertad” democrática se enrarece.
El alcalde socialista-católico de San Bernardo, alerta provocadoramente que su comuna camina posiblemente a ser una “Ciudad de Juárez”. Pero votará por el comunismo. Aclara que en las poblaciones gobierna el narco crimen. No el estado. Depredadores voraces y crueles de la gente joven.
“¿Por qué se me hace daño?” Es el grito de un alma que se desgarra. ¿Por qué se me hace el mal? Es una pregunta “incluso en el más envilecido, que permanece desde la primera infancia perfectamente intacta e inocente”. Sin respuesta real en este mundo.
Balada de muertos: “Dijo el esqueleto neoconservador: En la calle ni un solo pobre. Y dijo el esqueleto del mercado: Que los hagan puré”. Dijo el esqueleto comunista: En la calle ningún rico capitalista. Y dijo el esqueleto pobre: ¿Y quién me alimentará? El estado dijo: el gobierno. Y ya nadie le creyó. En la última novela del escritor cubano Leonardo Padura, un comunista desencantado con la realidad cubana, se lamenta amargamente: “Nos dijeron que el socialismo era la verdad, y ahora el capitalismo es la verdad”.
Comunismo y capitalismo. Los dos prometieron un paraíso económico en la tierra. Paraísos perdidos. Hijos de las guerras y revoluciones. Hijos de la violencia de carne y fierro. Hijos de dioses fallidos. Convertidos en una fe religiosa en el mundo de religiones impotentes. Claman por una eternidad (de cualquier tipo). Abrumados por el miedo a la muerte y el deseo de progreso infinito. El racionalismo tecnocientífico sólo aparece como un sucedáneo revestido de una falsa trascendencia. Impotente frente a la materia vacía. Del individualismo egoísta. “Dijo el esqueleto Buda: La compasión es una gran virtud. Y dijo el esqueleto empresarial. Pero es mala para nuestra salud”.

“La exaltación del hombre común es un dogma (religioso) que ha conquistado a las multitudes históricamente”. Pero el comunismo y el capitalismo nunca lo serán eternamente. A pesar de sus máscaras y capacidades metamórficas. Aunque prometen la felicidad u otra clase de “realización material o espiritual”. Son parte de una naturaleza humana necesitada de la liberación del deseo. En búsqueda de un placer inalcanzable. Creo que los dos “sólo pueden prosperar a través de la propia auto socavación y revolución”. Basta mirar a la criatura híbrida monstruosa (necesariamente encadenada.) El comunismo -capitalista chino.
Dijeron los esqueletos del capitalismo y el comunismo (del espejo roto): ¿Quién es mejor? “Y dijo el esqueleto de la silla eléctrica: ¿Qué es ese olor a carne quemada?”. Es el amor al dinero. A plata quemada. Desdicha desnuda sin verdad. En un mundo donde “los desdichados no son escuchados”. Es un grito mudo donde no hay justicia. “Sordos los unos para con los otros”.
“El espíritu de justicia y de verdad no es otra cosa que una determinada forma de atención que es puro amor…La función pública no tiene otra función que la posibilidad de hacer (y difundir) el bien…” (Simone Weil).
Referencias: Allen Ginsberg: “La balada de los muertos (con algunas adaptaciones); John Maynard Keynes: “La fe comunista”; Simone Weil: “La ´persona y lo sagrado”; Slavoj Zizek: “Contra el progreso”; Leonardo Padura: “Morir en la arena”;