El desafío de este nuevo gobierno: la lucha contra los monstruos del vacío que abandonaron sus madrigueras: El más poderoso, un vacío ético que arrastra a su hija: la corrupción. El segundo: la narcoviolencia criminal. Asolado por los monstruos, un país invadido por el “miedo, la nostalgia, el nihilismo o hedonismo sin corazón”. Una invitación “a un mundo decadente (consumista) o sencillamente explosivo”. Hijo de una plasticidad que terminó siendo destructiva y no generativa.
“La plasticidad (destructiva) abre un camino donde no hay salida ni trascendencia”. Es un mundo materialista cerrado donde no está el otro. “Las puertas que se abren sólo conducen a otras habitaciones y puertas”. Donde sólo habitan los monstruos del intermedio. También yace allí el poder arcano de la metamorfosis.
El poder surge “cuando los hombres actúan juntos”. La referencia al poder es constitutiva de sentido. El futuro de los próximos años se jugará en el campo del poder. En la relación y manejo de las fuerzas políticas y económicas. En el ejercicio mismo del poder. “Toda fuerza es ya relación, es decir, poder. Tiene poder de afectar a otras. Excede la violencia y no se define por ella. Un conjunto de acciones sobre acciones posibles: incitar, inducir, desviar, facilitar o dificultar, ampliar o limitar, hacer más o menos probables. Las categorías del poder”.
El malestar social como energía entrópica perturbadora (“demandas, deseos, relatos, aspiraciones”, crece. Especialmente en el poder de las oposiciones. La posibilidad de incremento de la violencia socio política y el traslado de la política a la calle se multiplica. Es necesario que “la energía y la fuerza del poder logre vestirse de nuevos significados y reorganizar y crear relatos colectivos con un nuevo sentido simbólico a la acción del poder”. Es decir, que sea capaz de una “absorción semiótica” del desorden.
En caso contrario, los “plegamientos” estructurales funcionales necesarios formados bajo presiones y tensiones, (como en la generación de proteínas), pueden llegar a ser ¿“priónicas”? Como estructuras “que se “pliegan de forma disfuncional pero estables”. Formas Institucionales “vaciadas de sentido” que se replican de forma “contagiosa” en otras instituciones de forma anormal-normalizadas. En un estado líquido “esponjoso” lleno de “agujeros”. De agujeros negros. Un Gobierno- estado, sistemas políticos, y económicos con rasgos “demenciales”. (De forma análoga a los síntomas de la destrucción cerebral propia de una enfermedad neurodegenerativa mortal, llamada “Kuru”; causada por “priones”).

Frente a esta agonía del poder, los sistemas e instituciones que regulan contienen e inhiben la violencia, comienzan también a fracasar de forma “priónica”. Una violencia invasora que horada e invade y los intersticios subjetivos e intersubjetivos creando un entretejido “rizomático” violento. “Violencia (no) vírica que opera por contagio. Por continuidad, por reacción en cadena”.
Acontecimiento emergente de cuerpos y organismos políticos institucionales sin órganos reales. Sólo fuerzas e intensidades. Flujos sin formas. Sólo potencia vacua. Un vacío cuántico cercano al caos. Líneas de fuga, multiplicidades informes. El azar e incertidumbre en estado puro. Un gobierno del no ser. Felicitaciones y suerte al nuevo gobierno. Que Dios, el pueblo, los ciudadanos (y la oposición), lo permitan y acompañen.
Citas- referencias intertextuales: Catherine Malabou: “La plasticidad en espera”; Gilles Deleuze: Foucault; BC Han: “Topología de la violencia” y “Sobre el poder”; Alberto Mayol: “Boric”; Jean Baudrillard: “La agonía del poder”; Deleuze y Guattari: “Rizoma”.