“Hambre”, de John Fante: el poder de la palabra

por Tomás Vio Alliende
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Stephen Cooper recolectó dieciocho cuentos del destacado autor italomaericano, fallecido en 1983, para crear un libro de relatos inolvidables.

No suelo repetir los temas de mis columnas, me gusta explorar distintos artistas y escritores, sin embargo, esta es la tercera vez, desde que escribo en “La Nueva Mirada”, que publico algo de John Fante (1909 – 1983) ¿Por qué? La verdad es que me gusta su estilo vinculado al realismo sucio, se me hace grato placentero de leer, grato. Poco a poco he ido descubriendo sus textos y ahora último aparece en castellano “Hambre” (2022), un libro publicado originalmente en inglés como “The Big Hunger Stories -1932 -1959” (2000), después de que Stephen Cooper, biógrafo e investigador del autor, empezara a recolectar, en 1994, en la casa de la viuda del escritor, material no publicado o destacado sólo en revistas del escritor italoamericano. Después de muchas conversaciones, Cooper logró entrar en una habitación secreta del fallecido autor donde encontró manuscritos, borradores y textos de revistas desaparecidas. Al final Cooper logró juntar los dieciocho escritos que se reúnen en “Hambre” y que reflejan el mundo de Fante, a través de su clásico personaje Arturo Bandini, de niño, joven y adolescente en varios de los relatos. La lucha por la pobreza, el humor, la crueldad y la herencia italiana del autor se luce en cuentos espontáneos y originales.

Un estilo que inspiró a Charles Bukowski a decir: “Yo soy Bandini” o “Fante es mi dios”.

Aunque el nivel, en general, es bastante bueno, quiero destacar algunos textos que me llamaron la atención sobre el resto. El primero de ellos “Soy un escritor veraz”, donde Bandini, un narrador en ciernes, en busca del éxito, cuenta la relación que tiene con Jenny, una compañera de pensión a la que describe como “una heroína lamentable para esta historia es baja, es gorda, toda ella es un acordeón de pliegues de grasa”. A pesar de todo, el novel escritor crea una cierta relación de amistad con ella, al mismo tiempo que odia la presencia de su novio que la engaña regalándole baratijas haciéndole creer a la pobre mujer que son objetos inolvidables y valiosos. En la historia, Fante va mostrando magistralmente la convivencia entre Jenny y Bandini, desencadenado en este último, sentimientos que finalmente reflejan un intenso amor y aprecio hacia su compañera de casa a la que tanto descalifica.

Otro de los relatos que me gustaría resaltar es “El prólogo para “Pregúntale al polvo”, la presentación de una de las novelas claves de Fante, protagonizada también por Arturo Bandini. Se trata del resumen de la novela redactado en 1939 por el escritor al que se le agrega la última página que le faltaba al manuscrito. En el texto se cuenta, de manera resumida, la historia de amor entre Bandini y Camila López, una mujer de fuego que conoce en un bar, con la que va de noche a la playa y se bañan desnudos “(…) cuando la vi a la luz de luna tuve un presentimiento, aquella primera noche tuve un presentimiento de que era la típica muchacha que se derrumba bajo la presión social, había algo sensible y hermoso en ella, entonces y en todo momento, preciosa chica, cabello negro, piel cremosa, nadando a la luz de la luna, desafiándome a llegar tan lejos como ella (…)” Bandini siente pasión inmediata por Camila, a pesar de que posteriormente ella misma se convierte en un enigma para él. Fante aclara también en el prólogo que su novela se llama “Pregúntale al polvo”, por el frenesí vacío de personas desesperadas y perdidas que anhelan una tierra que realmente no les pertenece.

El último cuento del libro que me gustaría distinguir y el que más me sorprendió del libro por su profundidad y calidad narrativa es “Mary Osaka, te quiero”, la historia de amor entre Mingo, un hombre de origen filipino y Mary, una japonesa nacida en Estados Unidos. Ambos viven en Los Ángeles y trabajan en el Yokohama Café. Se trata de un amor imposible porque por conflictos bélicos, los japoneses no toleran a los filipinos y el padre de Mary, dueño del Café, no permite los avances de Mingo sobre su hija. Los problemas van y vienen para la pareja en medio de los devenires de la guerra. Publicada en 1942 en la revista “Good Housekeeping”, iba a ser parte de la novela “The Little Brown brothers” que nunca fue terminada. En “Mary Osaka, te quiero”, Fante recorre de buena forma el mundo de los inmigrantes, de los que buscan un espacio debajo del gran sueño americano. Pero nada es fácil y nunca lo ha sido en la vida, incluso para el propio el autor de este libro, hijo de emigrantes italianos que dedicó su vida a la escritura, también como guionista de Hollywood y que sólo obtuvo un verdadero reconocimiento después de su muerte. Con problemas de alcoholismo y diabetes, Fante terminó ciego y con sus piernas amputadas. Gracias al interés de Bukoswski, del editor John Martin y de Stephen Cooper se rescató su obra del olvido, logrando conseguir la dignidad que hoy tiene.

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