La ruta de la seda y un poema encontrado

por Dante Cajales Meneses

Lo que surgió como un libro de veinte ejemplares, numerados y firmados por su autora para regalar en un viaje, con el tiempo, como es la poesía, nace sin proponérselo “La ruta de la seda” último poemario de Rosabetty Muñoz. 

En este nuevo libro su autora transita caminos de clara madurez en su escritura. La voz poética en este libro se multiplica en consonancia con otros relatos. Su serenidad, armonía y transparencia nos regala un vitalismo necesario para estos tiempos. Cuando escribimos nunca estamos solos. Siempre lo hacemos con compañeros de viaje.  Con quien sostenemos la fabulosa y enorme mirada del mundo. Porque todo viaje, todo traslado, toda huella dejada en la entorno, siempre ocurre con otros, o para otros, y deja marcas profundasen las experiencias vividas. Incluso cuando ya no queremos ver el reflejo de siempre en las ventanas de los buses, aviones o trenes. Para quienes hemos viajado ese reflejo es abrir las murallas interiores.

La morada en la poética de “La ruta de la seda” de Rosabetty Muñoz nunca es el misma, los sitios como el hablante se trasladan. En ese paso el mundo habitado se hace diverso, se arraiga, y al mismo tiempo se dirige en diferentes direcciones. Si en su anterior poesía encontrábamos bolsas negras de basuras (En nombre de ninguna) ratones comiéndose las quilas (Ratada) o muñecas de trapo que se convierten en cenicientas o relicarios y santuarios, en “La Ruta de la seda” Rosabetty Muñoz refresca esos espacios y acude ahora a un lugar diferente, inseguro, lleno de incertezas como son muchas veces los viajes. En este nuevo libro oriente es el escenario; guerra, ciudades en escombros, como en el relato bíblico: “y una espada te atravesará el alma” niños muertos en los brazos de sus madres. Una poética que termina convirtiéndose en la voz del verdadero viaje interior que todo poeta debe iniciar:

ya no existe mi ciudad / dice / ha sido bombardeada

Los signos solo pueden encontrarse en la palabra velada, la única capaz de hacernos comprender las palabras escritas en la alta noche. Esa palabra de compases que tiene la voz de su autora, igual que, cuando lee sus poemas en público. La escucho:

El mar está lejos / dices / el mar está dentro de mí.

En “La ruta de la seda” nos encontramos con una poesía despojada de las calamidades del mundo actual.  Es quizá por esto que los lugares de derrumbe de su recorrido no alcanzan a oscurecer la experiencia de la autora y sus compañeros de viaje por el mundo. Aun así, en la poesía de Rosabetty Muñoz siempre encontramos una luz que nace de la nada. Esa luminosidad es el lugar que su autora busca a lo largo de su escritura. Una luz interior es compartida. Una luz errante de dominios lejanos que conecta con el complejo y precario mundo exterior. Se abre feroz, brutal y demasiado antipoético. Es la pasarela, el puente que conecta con el aquí y ahora, y quizá radique ahí el gran valor de su poesía.  Una poesía que busca exorcizar todos los males de la humanidad:

el mundo vuelve a cerrarse / puertos abandonados /

derrumbes / niños agonizando en las redes sociales

En la poesía de Rosabetty Muñoz la palabra asedia los límites, las orillas de la realidad. Son los deseos y excesos que expresan las palabras desbordadas. Lo suyo es un ensayo permanente de levantar y nutrir la memoria colectiva de nuestro tiempo:

mi hermana sigue soñando / a pesar de la guerra

Sugiero leer “La ruta de la seda” como diario de viaje. Que como todo viaje siempre propone un desvío hacia otra forma de la ilusión y la utopía perdida. Al tiempo que la voz anota sus propias palabras sagradas. 

La poeta navega como un ángel apátrida en busca de tesoros, reliquias, túneles o cámaras secretas para renovar las silabas antiguas de la poesía en medio del áspero tiempo presente que la ancla a su paisaje:

fueron llegando hijos / que recortaban mapas

Tal vez nunca ha salido de ningún lugar como la poeta Emily Dickinson (1830-1886) siempre ha estado ahí junto sus raíces, elaborando el entorno inmediato. De este modo, los férreos puentes que tiende las escritura hacen frente al tiempo critico actual, de un mundo amenazado por la incertidumbre o la muerte sin haber soltado nunca de las manos la brújula que marca la ruta fabulosa de todo ser debiera trazar una vez:

tú / nómade / yo amarrada a islas que se mueven poco

El libro cierra con un poema encontrado en el orden de los primeros versos de cada poema que dan forma al índice de este hermoso libro:

cuando florecen los ulmos / éramos dos recién nacidas

Ficha técnica

La ruta de la seda

46 páginas

12,5 x 19,5 cm

Ediciones Casa de barro

2025

 Rosabetty Muñoz 

Ancud, 1960

Poeta y profesora vinculada a los movimientos culturales Chaicura de Ancud, Aumen de Castro y Matra de Valdivia. En 2024 recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2024. su poesía se caracteriza por reflejar el sur de Chile, tratar temáticas de género y las relaciones humanas y hacer de la poesía un espacio de resistencia. Algunas de sus publicaciones son: Canto de una oveja del rebaño (1981); Ratada (2005; En nombre de ninguna (2028); Ligia (2019).

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