Las respuestas del Oráculo

por Sergio Canals L.

Atrapados en una ciudad muerta. En un país de muertes. Sin alma. Frente al último festival político televisado del año. En búsqueda de una respuesta espiritual sin un lugar sagrado. En un lugar pagano. En la “fiesta” de las urnas. A la espera del futuro.

Donde mueren Edipo y Electra guillotinados en la plaza pública. Bajo un pulpo inflable rojo con azul y un raído sombrero. “Santa”, colgado en medio de un repugnante jingle pop. En Chile como un gran videojuego en un mall virtual. El oráculo, donde vive y muere la palabra, responde cadavérico: 

Oráculo: “Una vez que las mayorías incorporaron a su experiencia vital el mall y el crédito, nada volvió a ser lo mismo”. Ya no hay pueblo, ciudadanos. Hay gente consumidora. Habitantes de los supermercados y las tiendas azules. Donde deben instalar lugares de votación.

Mediador oracular:” El sepulturero de la revuelta…es el gran responsable del ciclo que nos trajo hasta aquí…Liquidó la” ilusión” de que el progresismo podía reformar el modelo…desarmó política y moralmente a la clase trabajadora y mantuvo intacto el modelo neoliberal…Administró de forma gris el descontento. El mensaje a millones fue claro: No hay salida por fuera del modelo… Votaré por Jara”.

Una sacerdotisa: “Estos últimos años han sido de disolución y descomposición social en continuidad con 2019 y, pero ya en fase de pudrición a todo nivel. El presidente ha gobernado para sí mismo, y necesidades fundamentales como educación y salud… nunca le importaron No votaré por Jara ni por Kast; votaré nulo.”

Habla un dios: “La derecha que avanza ahora está moldeada por la inseguridad, el enojo cultural y la saturación emocional después de años de inestabilidad. Sostenida por el aumento del temor a la delincuencia, el desencanto económico y la pérdida de confianza en las elites políticas y empresariales”. Se arrastran en el barro de su ambición. Hambrientas de poder en el vacío del silencio en las cocinas oscuras y la necesidad de negocios. Lo que se vuelve insoportable, ya no es el descaro y la arrogancia de los representantes del poder, sino la sensación de que actúan con impunidad manifiesta y desprecio por los ciudadanos. Pero, descansemos aliviados. La falta de verdades, no son más que “disonancias narrativas” lúdicas. Donde un diputado lanza a los pies de otro un billete de 10.000 pesos, y encapuchados de overoles blancos lanzan molotov. Cosas de la educación y barbarie. Tierra de “revolucionarios hijos de ricos que fingen ser mártires” con una Premio Nobel que pasa de “santa a ícono queer”.  Cosas extrañas en nuestro país del revés. Porque todo es falso. La I.A., falsa como la luna, el polvo y el cielo que sigue detrás. Sólo maquetas de cartón piedra y dinero falso. Votos de país alucinante. Un voto maldito que devora el tiempo en una fea urna de piel humana.

 El futuro yace allí. Inmóvil. A la espera de algo que nunca llega. ¿Un punto fuga, o un punto de quiebre? Un sueño alucinado.

Citas e ideas: “El nuevo electorado” Carlos Peña; Entrevista Gustavo Burgos; Entrevista a Lucy Oporto; Entrevista a Moisés Naím; “Oráculo”, extraordinaria novela de Álvaro Bisama. 

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