Luchas Grecorromanas 

por Juan Enrique Piedrabuena

Joan Ruiz

Mi cama es ancha como un campo de fútbol.

Ya nadie juega aquí a las luchas grecorromanas;

solo estoy yo, dando vueltas entre sábanas frías,

soñando que soy extremo del Barça en los setenta.

Despierto gritando ¡GOL! a pecho desvencijado,

pero ellos ya son cenizas y yo sigo aquí,

absurdamente vivo.

Comienzo mi peregrinaje por la casa,

anhelando que por fin llegue la madrugada,

me acurruco en cualquier rincón

y añoro con fuerza tu cama de otro tiempo.

Allí, mientras te sueño, te abrazo;

me dejo arrullar por un suave batir de olas

hasta quedar dormido, pesadamente,

como si ya estuviera muerto.

También te puede interesar

Deja un comentario