13
Joan Ruiz
Mi cama es ancha como un campo de fútbol.
Ya nadie juega aquí a las luchas grecorromanas;
solo estoy yo, dando vueltas entre sábanas frías,
soñando que soy extremo del Barça en los setenta.
Despierto gritando ¡GOL! a pecho desvencijado,
pero ellos ya son cenizas y yo sigo aquí,
absurdamente vivo.
Comienzo mi peregrinaje por la casa,
anhelando que por fin llegue la madrugada,
me acurruco en cualquier rincón
y añoro con fuerza tu cama de otro tiempo.
Allí, mientras te sueño, te abrazo;
me dejo arrullar por un suave batir de olas
hasta quedar dormido, pesadamente,
como si ya estuviera muerto.